CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES

El lenguaje de la igualdad

A instancias de La Colectiva por una Ciencia Sin Machismo, se implementa en el CCT CONICET-CENPAT una guía de Lenguaje Inclusivo No Sexista (LINS).


Karen Castro, Verónica Domínguez y Mariana Viglino. Foto: gentileza investigadoras

Puede que en el transcurrir de la vida se utilicen palabras que, como un guion teatral, se aprenden y se repiten. Las personas hablan y las palabras salen, y en ese decir cotidiano, a veces se provoca un daño. Gran parte del vocabulario que las personas tienen incorporado, reproduce y refuerza estereotipos, jerarquías y desigualdades.

En el marco de las acciones llevadas a cabo por el Comité Institucional de Políticas de Género (CIPG) y La Colectiva por una Ciencia Sin Machismo, se aprobó en el Consejo Directivo del CCT CONICET-CENPAT la implementación de una guía de Lenguaje Inclusivo No Sexista en las comunicaciones oficiales,  que tiene como objetivo “proveer de estrategias lingüísticas que promuevan la erradicación de prácticas discriminatorias discursivas en base a la identidad de género y sexual de las personas que se desempeñan en la institución”, según se explica en la guía. Ahí mismo se afirma además, que “la lengua es un producto social e histórico en permanente cambio, que acumula y expresa las experiencias de cada sociedad, y las características gramaticales también. Por lo tanto, el lenguaje no es masculino ni femenino y en la lengua española, el masculino no es neutro”.

Para entender las implicancias, los alcances y los objetivos de esta guía, dan cuenta de ello las científicas del CONICET en el CCT CENPAT: Karen Castro -becaria doctoral en el IBIOMAR, Verónica Domínguez –becaria doctoral en el IPCSH-y Mariana Viglino –becaria posdoctoral en el IPGP-, integrantes de La Colectiva por una Ciencia Sin Machismo.

 

¿Qué es el LINS?

El lenguaje inclusivo no sexista (LINS) es una intervención en el uso del lenguaje que cuestiona el androcentrismo presente en la forma en la que nos comunicamos buscando alternativas al masculino genérico. Es un posicionamiento político que pone en primer plano la invisibilización de las mujeres y otras identidades en nuestra lengua. Se torna una estrategia de posicionamiento entre quienes buscamos el respeto y el reconocimiento de nuestros derechos. El objetivo último que se persigue es que las relaciones entre todas las personas sean en condiciones de igualdad.

 

¿Cuál es el contexto que las motiva a escribir la guía?

Desde el año 2018 venimos trabajando desde La Colectiva por una Ciencia Sin Machismo en una serie de actividades y propuestas con el objetivo de visibilizar las problemáticas que nos atraviesan como trabajadoras de la ciencia, en pos de construir un ambiente laboral más igualitario y libre de violencias. Parte de este proceso devino en la creación del CIPG, que de algún modo vehiculiza nuestra militancia en La Colectiva y propicia un espacio institucional para poner en agenda aquellos temas que consideramos importantes y que venimos discutiendo de manera transversal entre compañeras de los distintos institutos. En estos últimos meses logramos la paridad de género en comisiones asesoras, la designación de un espacio para ser utilizado como lactario y el uso del LINS en todas las comunicaciones del CCT CONICET-CENPAT. Es en este contexto, debido a la resistencia de diversos directivos para la aprobación de la decisión sobre el uso del LINS, que consideramos necesario despejar dudas y prejuicios en torno al mismo a través de la elaboración de una guía de uso, que no solo explicara las razones por las cuáles es necesario evitar el masculino genérico, sino también que brindara recursos y estrategias lingüísticas para su implementación. Si bien existen diversidad de manuales en línea sobre LINS fue necesario homologar ciertos usos y adaptarlos a las comunicaciones diarias del CCT. En este sentido, nuestra intención no fue ni es prescriptivista, tampoco tiene pretensiones de norma de uso, solo presenta sugerencias a quienes puedan reconocer la ideología patriarcal que subyace a ciertas formulaciones y quieran modificarlas.

 

¿Qué expectativas tienen en relación al alcance de esta guía y su implementación?

En primera instancia esperamos que sirva como disparador para pensar de qué manera escribimos, a quienes nos dirigimos, problematizar cómo nos comunicamos. También para poner el tema en discusión más allá de la decisión de implementarlo o no. Creemos que las discusiones permiten la reflexión, el diálogo y la construcción de otras formas de relacionarnos, de trabajar, de visibilizar problemáticas que subyacen al LINS. En este sentido, esperamos también que luego de la pandemia podamos realizar en forma presencial talleres y generar espacios de discusión y reflexión sobre el LINS con diversidad de especialistas que queremos invitar. Por otro lado, que sirva para que otras instituciones o colectivas repliquen estas iniciativas, es decir, la construcción de protocolos, guías, instrumentos que nos permitan habitar espacios laborales libres de violencia.

 

Existe un imaginario social vinculado al rechazo del lenguaje inclusivo, que en general opera atado al uso de la E ¿Por qué creen que sucede?

No creemos que sea un imaginario, existe un rechazo explícito por parte de ciertos sectores no solo al uso del LINS sino también a que se pongan en debate estos temas. El rechazo tiene que ver con el componente político, porque la discusión no es una cuestión gramatical sino más bien discursiva e ideológica. Muestra de esto es que estas resistencias no se dan ante otros usos de la lengua que se escapan de la norma lingüística. El uso de la x y el @ no fueron tan resistidos, y no son signos lingüísticos ni pueden leerse; sin embargo la “e”, que es legible, resulta la más rechazada y ridiculizada por quienes son detractores del LINS. La “e”,

de las estrategias que han surgido en este intento por visibilizarnos, es la más operativa porque evita el desdoblamiento constante que muchas veces interfiere en la legibilidad y además resuelve el binarismo. Pero dada la reticencia actual que existe sobre su uso, para la guía adoptamos otras sugerencias y propusimos la “e” para las comunicaciones informales. Además, mostramos que dentro de nuestra lengua existen estrategias lingüísticas “habilitadas” que permiten hacer uso de un LINS. Sin embargo, el sexismo está codificado en la lengua, y por eso estas intervenciones sobre el lenguaje lo que intentan es, de manera creativa y colectiva, dar cuenta de las desigualdades y violencias que subyacen en nuestra forma de comunicarnos.

 

La incorporación del LINS, es un paso más, en el camino hacia una institución científica más igualitaria ¿Qué falta?

Sí, es un paso más, pero somos conscientes que no modifica ciertas prácticas arraigadas e históricas y también cuestiones estructurales del sistema científico como el techo de cristal, por ejemplo. Seguimos trabajando para poner en agenda demandas que amplíen nuestros derechos como trabajadoras.

Para Rolando González-José, director del CCT CONICET-CENPAT, “La publicación de la guía es importante porque representa el encuentro de distintos sectores del Centro Nacional Patagónico en pos de un objetivo común que es un objetivo de ampliación de derechos. Además porque ejemplifica como las ciencias sociales, la lingüística, se pueden poner al servicio de objetivos institucionales establecidos por el Consejo Directivo y porque representa un efecto multiplicador hacia el afuera, hacia otras instituciones que impulsadas a tomar medidas en el mismo sentido, ahora tienen a disposición una guía que puede ser fácilmente implementada en otros ámbitos laborales, gubernamentales, etc. Por todos esos motivos es importante la aprobación y publicación por parte del CD por unanimidad, la guía de LINS”.

Por Alejandro Cannizzaro