ENyS (CONICET-HEC-UNAJ) – RAGCyT

Décimo primer encuentro del ciclo virtual “Cerebro y Mujer II: Mitos, Realidades, Distintas Perspectivas”

Participaron, la Vicedecana de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Centro e integrante de la Red Matilda María Haydée Peralta; la bióloga del CONICET María Pedreira; la cantante Clara Cantore y la Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad Elizabeth Gómez Alcorta. El encuentro de cierre del ciclo será el 26/11 a las 18h.


Décimo primer encuentro del ciclo virtual “Cerebro y Mujer II: Mitos, Realidades, Distintas Perspectivas”.

Se llevó adelante el décimo primer encuentro del ciclo virtual “Cerebro y Mujer II: Mitos, Realidades, Distintas Perspectivas”, organizado por la Unidad Ejecutora de Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos (ENyS, CONICET-HEC-UNAJ) y la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología (RAGCyT).

Para ver el décimo primer encuentro virtual completo, haga click aquí.

María Haydée Peralta, Vicedecana de la Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) e integrante de la Red Matilda, comenzó su charla:

“Brecha de género en ingeniería: ¿cómo atenuarla?”

Peralta hizo un repaso del Inicio de la Ingeniería en Argentina y subrayó: “Pasaron 48 años hasta que se recibió la primera ingeniera en el país, Elisa Bachofen en 1918”.
Luego, remarcó algunos de los Objetivos 2030 de la ONU vinculados a acortar la brecha de género como la Educación de calidad vinculado a la igualdad de género, al trabajo decente y crecimiento económico y a las alianzas para lograr los objetivos para luego mencionar algunos indicadores de mujeres en Ingeniería.

“Más del 40% de la comunidad científica en América Latina son mujeres, pero en las empresas el porcentaje de mujeres investigadoras está entre 18% y 28%”. Y que el porcentaje de mujeres en cargos directivos en Argentina es bajo: “En mi Facultad soy la segunda mujer decana en los 52 años de historia de la Facultad”, expresa Peralta.

Y sostiene desde el accionar: “Tenemos que entender por qué nos pasa lo que nos pasa. En la UNICEN tenemos desde el año 2016 un protocolo de actuación frente a situaciones de violencia de género y discriminación por cuestiones de género. Si tenemos violencia de género y discriminación tenemos problemas de derechos humanos. Desde 2013 llevamos adelante programas de visibilización de las mujeres con paneles y conferencias de mujeres representativas, reconocimiento a mujeres de ingeniería y científicas y eventos artísticos. Otras de las acciones son las despertar vocaciones científicas”.

En su rol dentro del comité de Educación de la Cátedra Matilda, Peralta se pregunta ¿Cómo se enfrentan los desafíos? Con mayor cooperación internacional y estableciendo alianzas. La Cátedra Abierta Latinoamericana Matilda y las mujeres en Ingeniería es un espacio académico para el debate, la reflexión, la construcción colectiva de conocimiento, la docencia e investigación y la realización de actividades dinamizadoras y promotoras de la igualdad de derechos, oportunidades y espacios para las mujeres en el ámbito académico y profesional y para el fomento de las vocaciones por la ingeniería en niñas y jóvenes en América Latina y el Caribe.

Y reflexiona: “Queremos que más niños y niñas se entusiasmen con las carreras científicas. Sabemos que en Argentina faltan ingenieros e ingenieras para el desarrollo del país. Si existe esta brecha y logramos que más mujeres vengan vamos a aportar a ese campo productivo necesario para aportar a lo económico y a lo social”.

Luego, fue el turno de María Pedreira, bióloga e investigadora principal del CONICET en el en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE, CONICET-UBA), quien presentó:

“Sesgos de género y neurociencias: El juego del topo”

“Estamos todo el tiempo de tratar de llegar a una conclusión que no podemos cerrar y esos temas cada tanto vuelven a surgir como en el juego del topo. Esto ha pasado con los estudios sobre diferencias entre el hombre y la mujer”, explica la investigadora que dialoga desde su experiencia profesional y muestra cómo las diferencias entre sexos representan una pregunta en sí y qué cambios apuntan a borrar sesgos.

Luego de ahondar sobre la memoria, su campo de estudio, Pedreira explica: “Se publican algunos trabajos que muestran muy pocos trabajos, se ignoran las similitudes o no son reportadas. El problema de las diferencias es que muchas de ellas se basan en sesgos, en la hipótesis en una interpretación sesgada de los resultados, se utilizan herramientas estadísticas débiles y a veces tenemos controles inadecuados o inexistentes. El problema de esto es no impacta solo en la comunidad científica que lee estos trabajos, sino que en base a estos resultados se llegan a publicaciones de divulgación y se plantean ideas como que el cerebro femenino está cableado para la empatía y el masculino para entender sistemas complejos (Simon Baron Cohen, 2003)”.

Y concluye: “Entonces pensando un poco en lo que llamo el juego del topo, que los temas van y vienen, creo que hay una herramienta que es trabajosa que son los trabajos de meta análisis donde uno no concluye algo a partir de un solo trabajo, sino que hace un análisis global a partir de muchos trabajos que comparten la pregunta”.

Desde el terreno de la música, Clara Cantore, cantante y bajista, presenta:

“Arte con ciencia”

Durante la pandemia, Clara que viene del mundo del folklore se juntó con Andrea Gamarnik, bióloga del CONICET y un equipo interdisciplinario para realizar “Música por la ciencia”: un proyecto para visibilizar y acompañar el esfuerzo de los investigadores e investigadoras de la salud. “La pandemia nos muestra que podemos comunicarnos desde la construcción. Encontrábamos sentido profundo en sentir que nuestro arte era una cuestión bella que estaba acompañando un modo de construir. Un gesto tan sencillo generó sinergia”, explica la artista que confluyó con científicas y científicos.

“Fue como romper ambos paradigmas, el de los científicos y científicas y el de las y los artistas y estamos todos y todas construyendo en la misma sintonía. Salimos de los arquetipos y los prejuicios. En lo personal me ayudó a derribar prejuicios sobre la academia, a entender que el conocimiento de la mano de la experiencia y de la solidaridad de la mano de la consciencia social es muy poderoso”, resume Cantore que ideó un ciclo online que incluye la participación de múltiples invitados y se propone difundir el trabajo de la comunidad científica argentina en el marco de la pandemia por el Covid-19.

Para finalizar, Elizabeth Gómez Alcorta, Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación y abogada especializada en derechos humanos, presentó:

“Trabajos de cuidados: desigualdad y sobreexplotación de mujeres y LGBTQI+”

Luego de expresar su enorme agradecimiento por ser parte de este ciclo, compartió una publicación llamada “¿Pandemia, fase superior del capitalismo?” que invita a pensar en clave de soberexplotación de las mujeres en las tareas de cuidado. “Sin dudas hay algo que es muy llamativo que todas las personas necesitamos cuidados para sobrevivir. Somos seres interdependientes, cuando hablamos de cuidados hablamos de sostenibilidad de la vida. Esas tareas están desigualmente distribuidas. Además, todas estas desigualdades se vinculan en las violencias por motivos de género, a mayores niveles de desigualdad son mayores los niveles de violencia y a menores niveles de desigualdad son menores los niveles de violencia. Cuando hablamos de este tema estamos en el corazón del patriarcado”, explica Gómez Alcorta.

Luego, realizó un análisis socioeconómico vinculado a estas asignaciones de las tareas de las mujeres para comprender centralmente qué es lo que está en juego o una arista de lo que también está en juego. “Por ejemplo, la escritora Silvia Federici dice que lo que está ausente en el capital de Marx es reconocer que la reproducción de la fuerza de trabajo supone el trabajo no remunerado de las mujeres (preparar la comida, lavar la ropa, criar a los niños, hacer el amor con el proletario como condición necesaria para que ese trabajador pueda volver al trabajo al otro día y pueda cumplir con su rol en el capitalismo y sea la fuerza de trabajo). La pregunta es cómo se beneficia el capital de las tareas de cuidado no remuneradas sigue en tela de juicio, cuál fundamental es la jerarquización y la opresión basada en el género para la reproducción del conjunto del sistema son preguntas que hoy vuelven”, explica.

Y agrega: “Frente a nuevas crisis de cuidado a nivel mundial es bueno volver a traer estas preguntas. No hay dudas de que la desigualdad de género no surge con el capitalismo, puedo mencionar a Rita Segato que mostró la preexistencia del patriarcado respecto al capitalismo en nuestra región en su origen colonial. Como la acumulación originaria tuvo como objeto central el disciplinamiento de las mujeres. Hay un maridaje entre capitalismo y patriarcado que es sistémico”.

Finalmente, la Ministra hizo hincapié en la importancia de la socialización primaria: “Sería inviable sin el trabajo doméstico no remunerado, eso estaba invisible cuando uno piensa en la división de la fuerza de trabajo. Esas tareas de reproducción social también siempre fueron subestimadas, están mal retribuidas en el mercado, son poco prestigiosas. Una de cada 5 mujeres en Argentina trabaja en casas particulares y el 70% trabaja en la informalidad”.


Último encuentro, viernes 26 de noviembre 18h.