07/10/2013 | AGROBIOTECNOLOGÍA
Conocer más para proteger mejor
Investigadores del CONICET presentaron diferentes propuestas de manejo sustentable de recursos naturales en INTA Expone.
Daniel Buschiazzo, Mario Pastorino y Miriam Arena. Foto: CONICET Fotografía.

¿Es posible mejorar la productividad de sistemas forestales y agrícolas y, además, cuidar el medio ambiente? Para dar una respuesta a esta pregunta científicos del Consejo trabajan en diferentes áreas para evaluar y minimizar el impacto de las actividades humanas en estos sistemas y, al mismo tiempo, aumentar el rendimiento de los recursos que de ellos se obtienen.

Daniel Buschiazzo, investigador principal del CONICET, estudia las características de los vientos y cómo impactan sobre los suelos en las regiones secas de Argentina.
“Estos sistemas están sometidos a diferentes formas de degradación, como física, química y eólica. De ellas, esta última es una de las más complejas porque es irreversible, ya que el suelo no vuelve a ser el mismo”, dijo.

Junto con su equipo trabajan en el desarrollo de un modelo matemático predictivo para desarrollar estrategias de manejo sustentable y que permitan minimizar el proceso de degradación.

Buschiazzo explica que la erosión eólica está relacionada las características de los ecosistemas de cada zona. “Este tipo de proceso ocurre en las regiones con clima seco y suelos frágiles”, analizó. Aquellos que tienen poca estructura – como los arenosos -, baja concentración de materia orgánica o capacidad para resistir el viento son los que están en mayor situación de riesgo.

Para estudiar su impacto trabajan con túneles de viento portátiles, que llevan a la zona a relevar. Con ellos pueden simular las condiciones y parámetros locales, como las especies de plantas que crecen o se cultivan, la humedad del suelo y la velocidad del viento. “Podemos entonces identificar cuantitativamente cada parámetro e ingresarlo al modelo computacional para analizarlo”, comentó.

A partir de esa información se pueden desarrollar estrategias para modificar la resistencia del suelo o prevenir su erosión. Según el tipo de ambiente y la región se pueden, por ejemplo, plantar especies perennes o dejar la mayor cantidad de rastrojos – residuos que quedan en la tierra después de la cosecha de cultivos – para proteger la superficie y la cubierta del suelo.

 

Producción y conservación de plantas en bosques patagónicos 

Mario Pastorino, investigador adjunto del CONICET, explicó en su estación del INTA Expone las técnicas de producción de plantas, un circuito que incluye desde la selección de semillas hasta su potencial utilización en el mercado productivo o en reforestaciones para la conservación del bosque natural.

“En particular, se presentó como es la producción de plantas para luego, en las demás estaciones, comentar cómo se manejan las plantaciones y los bosques de manera tal de obtener madera que será utilizada por ejemplo en la fabricación de muebles” dijo Pastorino.

Según el investigador se propagan los especies exóticas que son utilizadas netamente para la producción de madera, mientras que además se trabaja con plantas nativas y ambientes degradados para conservar su variedad.

“En mi estación expliqué como a partir de una semilla seleccionada comenzamos la producción de plantas. Cuando las semillas ya están germinadas las replicamos, es decir, las pasamos de la almaciguera de siembra, que es donde se puso la semilla para germinarla, y las plantamos individualmente para que no compitan entre sí. Además, les damos nutrición mediante un sistema de fertilización con el agua que se llama fertirriego” comentó Pastorino.

El investigador trabaja con especies nativas: raulí, roble pellín, ciprés de la cordillera, lenga, y copino Oregon, una especie exótica originaria de América del Norte, muy importante dado que se usa en plantaciones comerciales en la Patagonia cordillerana.

Por ultimo mostró la simulación de una forestación y los métodos para proteger a las plantas de los ambientes hostiles, que incluyen cilindros que las cubren para protegerlas de los vientos o de predadores como las liebres.

“Esta muestra conlleva objetivos de divulgación básica de años de experiencia en trabajos con especies forestales de Patagonia, con las cuales desarrollo investigaciones en genética de poblaciones”, concluyó.

 

Plantas naturales para manejo agronómico

Miriam Arena, investigadora adjunta del CONICET, presentó en la muestra su trabajo con las bayas de la especie Calafate, un fruto nativo de la Patagonia que tiene una creciente importancia comercial.

Calafate es una especie arbustiva nativa de esa región y “nosotros mostramos desde cómo se propaga en nuestro sistema hasta la etapa de producción de sus frutos” dijo Arena.

Este recurso crece naturalmente pero, como explicó la investigadora, “no hay que pensar el uso de este recurso solo a partir de las poblaciones naturales”, razón por la cual su trabajo consiste en el estudio de los mecanismos de la obtención de las plantas en los campos de Patagonia Sur.

“Nos interesa comprender tanto la forma de propagación convencional de este cultivo como las no convencionales, o sea in vitro”, detalló.

Según Arena los estudios se realizan en el Centro Experimental del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET) donde tienen implantado el primer cultivo experimental de esta especie, obtenido a partir de una población natural de plantas.

La investigadora comentó que este trabajo se realizó en el marco de proyectos conjuntos interinstitucionales INTA-CONICET. “Los ensayos los iniciamos en 2006 y ya estamos en plena producción”, agregó.

Por otra parte Arena les comentó a los visitantes que según los resultados de las últimas investigaciones estos frutos poseen valor nutracéutico, es decir, que tienen una importancia nutricional como farmacológica, aunque “estas propiedades van a depender de las condiciones ambientales y del cultivo”, remarcó.

INTA Expone es la megamuestra organizada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. La edición 2013 se realizó en la ciudad de Trelew, provincia de Chubut, del 4 al 6 de octubre.

  • Por Ana Belluscio y Jimena Naser.