05/05/2016 | Día Internacional del Celíaco - Año Internacional de las Legumbres
Como abeja a las legumbres
Un becario del CONICET estudia el impacto de la polinización en los rindes de porotos, soja y habas en la provincia de Salta. Estos cultivos son de gran importancia para la dieta de las personas celíacas.
Foto: gentileza investigador.

Hasta el momento, el único tratamiento disponible para las personas que padecen la enfermedad celíaca es seguir una estricta dieta de por vida. ¿Qué pueden comer? Casi todo: carnes, verduras y frutas, huevos, cereales sin gluten y legumbres, pero deben eliminar los alimentos que contienen gluten, como el trigo, la avena, la cebada y el centeno.

Las legumbres son un excelente alimento para incorporar en este tipo de dietas porque constituyen una fuente importante de fibra, vitaminas y proteína no animal, por eso son altamente recomendadas por nutricionistas y médicos. A pesar de esto, en Argentina se registra un bajo consumo de este tipo de cultivo. Sin embargo, el país cuenta con numerosas cualidades agronómicas que favorecen su cultivo, sobre todo en la región del NOA.

La gran variedad de climas que ofrece Salta la convierte en una región sumamente apta para una producción agrícola muy diversa: trigo, garbanzo, caña de azúcar, chía, tabaco, maní, banano, mango, palta, quínoa y cítricos, entre otros. Sin embargo, los dos principales cultivos son la soja y el poroto. La primera es actualmente la leguminosa más cultivada y su principal destino es la exportación, con rendimientos promedio de entre 2000 a 2500 kilos por hectárea, mientras que los porotos representan un cultivo ancestral y la provincia aporta el 80 por ciento de la producción nacional.

A pesar de ser tan importantes a nivel agronómico, hasta hace muy poco tiempo no se había estudiado en la región un aspecto que cada vez cobra más importancia para la producción agrícola: la polinización. Actualmente se sabe que para cultivos como la manzana, el girasol o el tomate, entre muchos otros, este transporte de polen de la parte masculina de la flor hacia la femenina para fecundar los óvulos y de esta manera dar origen a frutos y semillas, es uno de los factores que incide positivamente en los rindes agrícolas además del riego o el control de plagas.

Diego López Spahr, becario doctoral del CONICET en la Escuela de Agronomía de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), analiza el impacto de este proceso en los rindes de los cultivos de legumbres -porotos, soja y habas- en la provincia de Salta.

“Desde que ingresé a la carrera de grado me involucré en varios proyectos de investigación que estudiaban plantas de leguminosas nativas. Ahora trabajamos para obtener información desde un enfoque más agronómico, pero que aporte a la conservación de la biodiversidad y al cuidado del medio ambiente. Esta línea de trabajo es importante porque es la primera vez que se estudia el papel de la polinización en los cultivos en Salta y queremos dar el puntapié inicial de formar un grupo de trabajo que se especialice en eso, porque las legumbres son un grupo de especies que necesitan de la polinización de animales nativos. En la provincia también se producen cítricos y otros cultivos importantes para la economía regional, como palta o maracuyá, que también se benefician con los polinizadores”, explica el ingeniero agrónomo.

El transporte de polen puede ser llevado a cabo tanto por vectores abióticos – como el viento o el agua -, o bióticos mediante animales llamados polinizadores: aves, murciélagos e insectos como escarabajos, moscas, mariposas y más de 20 mil especies de abejas. Usualmente, más allá de la fauna polinizadora nativa, se importan abejas melíferas en los campos porque son efectivas en el proceso de polinización, aunque no para todos los tipos de flores. Las abejas nativas tienen un papel importante porque por su tamaño y la forma de su cuerpo presentan mecanismos eficaces de polinización.

En este sentido, López Spahr aclara que en Salta y en toda la región del Noroeste no se utilizan colmenas con abejas melíferas, por lo que suponen que sus flores son visitadas principalmente polinizadores nativos. “Es muy poco lo que se estudió hasta ahora. A partir de mi trabajo pudimos observar que los polinizadores del cultivo de poroto son exclusivamente abejas, aunque las flores también son visitadas por mariposas diurnas que roban el néctar”, dice. Asimismo, comento que uno de sus objetivos es determinar si existen diferencias entre las variedades más comunes de poroto que se cultivan: negro y alubia.

“Las legumbres son importantes para la seguridad alimentaria porque forman parte de una dieta rica en nutrientes. Los productores tienen la necesidad de producir una mayor cantidad de alimentos frente al crecimiento de la población. Una forma de hacerlo es ampliando la superficie cultivada pero se sabe que eso atenta contra el medioambiente porque implica que se desmonten nuevas superficies. Uno de los desafíos es con la superficie cultivada que hay, incrementar el rendimiento de estos cultivos y una de las posibilidades es a través de la polinización. El problema es que las prácticas convencionales de cultivo, atentan contra la biodiversidad de polinizadores por el uso de agroquímicos. Una de las metas de mi trabajo es incentivar a los productores a que utilicen prácticas más amigables con polinizadores para que ellos ayuden a incrementar el rendimiento”, concluye López Spahr.

 

Por Cecilia Leone.