27/08/2013 | CIENCIA CON VOZ PROPIA
Ciénagas: ecosistemas que no se parecen en nada a los de las películas
Conocer mejor estos ambientes permite desmitificar la idea de que son peligrosos.

Por Juan José Neiff*

Los que, como yo, tienen más de seis décadas de juventud acumulada, han de acordarse de esas películas en blanco y negro (como las de Tarzán, por ejemplo), en las que se generaba un tenso suspenso cuándo alguno de los protagonistas caía en una ciénaga y comenzaba a hundirse hasta que el protagonista principal -una especie de súper héroe de los tiempos modernos- valiéndose de una rama o de una liana, lograba rescatar al desesperado/a personaje cuando ya estaba hasta el cuello, y lo llevaba a tierra firme.

Como ando en humedales(1) hace varias décadas, siempre me quedó la curiosidad de conocer aquellos lugares que había visto en las películas que me llenaban de miedo.

Para mi sorpresa, estos sitios no son raros en Latinoamérica, al punto que existe un municipio en México, tres en Colombia, uno en Venezuela, uno en Salta, otro en Córdoba, también en Jujuy y seguramente en otros lugares que no conozco aún, denominados: “Ciénaga” o “La Ciénaga”. En ninguno de estos parajes pude encontrar a una heroína hundiéndose en la ciénaga para salvarla, como era mi sueño. Por el contrario, son ecosistemas que en nada se parecen a los de aquellas viejas películas:

– Si bien son lugares inundables o anegables – en forma permanente o temporaria -, generalmente tienen piso firme, agua salina, salobre, o dulce (dependiendo de la fuente de alimentación), paisajes de una gran belleza y una rica variedad de especies vegetales y animales. Esto les valió la designación de Sitios Ramsar(2) en México, Cuba, Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú y otros países.

– En cualquiera de estos países las ciénagas son valoradas porque representan un gran recurso para la pesca de subsistencia, para la cría de animales, la provisión de agua, moluscos, camarones y especialmente por su valor para el turismo natural, del que viven comunidades enteras.

Y… entonces ¿de dónde sacaron aquellos cineastas que las ciénagas se tragan a la gente?

Fui al Diccionario de la Real Academia Española y encontré que una ciénaga es un “lugar o paraje lleno de cieno, o pantanoso”(3). Decidí ir a Wikipedia, que es otra de las fuentes de conocimiento consultadas como confiables, donde encontré ciénaga como equivalente de pantano, si bien con alguna otra acepción que se refiere a ella como “humedal; zona de tierras, generalmente planas, cuya superficie se inunda de manera permanente o intermitentemente”. Esto da una noción más cercana a la realidad, aunque no llega a ser una definición que pueda aplicarse a la geografía continental, ni que resulte de mucha utilidad cuando debemos planificar y ejecutar programas de manejo racional de estos ambientes.

Este comentario puede llevarse a múltiples ejemplos, que ponen en evidencia que el conocimiento nos llega por medios muy diversos a lo largo de la vida, que los conceptos mal aprendidos se trasladan de generación en generación, que las fuentes “socialmente válidas” o “confiables” de conocimiento (diccionarios, enciclopedias) pueden no serlo, ya que depende del saber y la experiencia que hayan nutrido a quienes colocan los términos y los definen. Como ocurre en muchas disciplinas, la validez de un concepto depende de la aplicación que de él pueda hacerse y de la cantidad de excepciones de debamos hacer.

La sociedad generalmente reconoce al científico como “el descubridor” o porque es “el que genera nuevos conocimientos”, lo cual es correcto. Pero otra de las funciones importantes de los científicos es revisar, ordenar, actualizar el conocimiento existente.

Coherente con esa tarea, conjuntamente con la Dra. Sylvina L. Casco, investigadora del CONICET, y con el aporte de una treintena de científicos latinoamericanos, estamos produciendo el Glosario Ilustrado de Humedales de Sudamérica(4), para que la gente no piense que estos son lugares malditos que se tragan a quien los visita.

* Juan Jose Neiff es investigador principal del CONICET y director del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET-UNNE). Es además profesor en Ciencias Naturales, Magíster en Ecología Acuática Continental (Universidad Nacional del Litoral) y Doctor en Biología de la Universidad Nacional del Nordeste .

Fue distinguido por el Honorable Senado de la Nación Argentina y el Honorable Senado de Corrientes por su trayectoria científica y aportes al conocimiento ecológico de ríos y grandes humedales. En el período 2006-2008 se desempeñó como miembro del Comité Científico Técnico de la Convención Internacional de Humedales (Ramsar) en representación de la Región Neotropical, e integró el Panel de Revisión Primaria del 4to. y del 5to. Informe Mundial de Cambio Climático.

(1) Humedal: planicie ligeramente cóncava, cuyo suelo o subsuelo es impermeable y permite la acumulación del agua de las lluvias, de los desbordes fluviales, del mar u otras fuentes, densamente vegetada.

(2) Sitio Ramsar: lugar anegable o inundable que por su biodiversidad, por poseer especies únicas o amenazadas, por su valor escénico y otros criterios, es reconocida por la Convención Internacional de Humedales (firmada en Ramsar, Irán, en 1971) como sitios valiosos.

(3) Cieno, del latín caenus significa “lodo blando” o sea: barro.

(4) El Glosario tiene ya, más de 1500 términos, la mayoría de los cuales está traducido al inglés, francés, alemán, portugués, y también su equivalencia en cuatro lenguas nativas de Sudamérica.