11/01/2013 | Ciclo de Entrevistas CONICET
“En sectores populares, las TICs son una trinchera simbólica de lucha por lograr inclusión social”
Web 2.0 e interactiva, redes sociales, touch screen, realidad virtual aumentada. Los nativos digitales son aquellos que han crecido rodeados de herramientas informáticas e incorporaron su uso desde siempre pero su acceso no es el mismo para todos.

A partir de la convocatoria del International Development Research Centre de Canadá (IDRC), el investigador de CONICET Sebastián Benítez Larghi, decidió estudiar cómo hacían los jóvenes de los sectores populares para acceder a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs).

El sociólogo, junto a un equipo multidisciplinario, realizó su estudio en el partido bonaerense de La Matanza durante 2009 y 2010 y se focalizó en tres centros de acceso a las TICs: una iniciativa comunitaria autogestionada por el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD), un cibercafé en el barrio La Juanita en la localidad de Laferrere y un Centro de Educación y Acceso a la informática (CEA) con impulso y financiación del programa estatal MiPC y gestionado por la Asociación Civil Cirujas, en González Catán.

Las experiencias de los sectores populares estudiados por Benítez Larghi están relacionadas con la tensión entre la sociedad en su conjunto y la pertenencia al barrio, el mundo laboral, las diferencias de género, de edad y nivel educativo.

 

¿Qué es la brecha digital y cómo opera en los sectores populares?
Al hablar de brecha digital se parte del supuesto que sólo los que acceden a las herramientas materiales y simbólicas específicas pueden hacer uso de las tecnologías. Es cierto que las computadoras personales están diseñadas para trabajadores intelectuales, de oficinas y no para familias con trayectoria en trabajos manuales, concretos, prácticos; pero todos los sujetos construyen representaciones sobre las tecnologías.

¿Aunque no accedan de manera material?
Siempre tienen algún tipo de representación imaginaria a cerca de para qué sirven, quiénes las usan y qué usos hay que darles. Nosotros partimos de las preguntas sobre qué hacen los jóvenes de sectores populares con las TICs, qué tácticas utilizan para acceder a ellas y qué invenciones colectivas realizan para adquirir habilidades y superar temores y ansiedades que les generan objetos en principio extraños no diseñados para ellos.

¿Por qué es importante para los sectores populares el manejo de las TICs?
De acuerdo a sus propios contextos y universos socioculturales el acceso público constituye, entre otras, una trinchera simbólica de lucha por lograr inclusión social y sentirse parte del mundo. Hay un proceso de apropiación de los espacios de uso público a las tecnologías de información y comunicación.

¿Qué particulariza a los centros de capacitación de otros lugares de acceso a las TICs?
Los cursos brindados en los espacios comunitarios de operador de PC, de reparador o sobre el uso de Internet, constituyen una plataforma de autoestima para afrontar lo que se percibe como un desafío muy grande del mercado laboral. Es una táctica ingeniosa de los sectores populares. Que un movimiento de trabajadores desocupados dicte los cursos porque sus militantes y sus bases sociales lo demandan, habla de algo inesperado. Se crea una instancia colectiva de apropiación de la PC que por definición es, como su nombre lo indica, un artefacto personal.

¿Qué motiva a los sectores populares a asimilar estos conocimientos?
Está arraigada la idea que para ser alguien hay que saber computación y si no aparecés en Internet no existís. Al incorporar las TICs como una herramienta sienten que cumplen con un mandato de la sociedad actual, que tienen las capacidades para afrontar lo que ellos decodifican como una exigencia social.

¿Hay una modificación de las conductas a partir de la incorporación tecnológica?
A partir de estos cursos, muchos sintieron el incentivo de terminar el secundario o realizar alguna carrera universitaria. Por otro lado, hay mucha sociabilidad a través de los juegos online y las redes sociales. Hay instancias de ayuda mutua muy fuerte. Pero no es una conducta nueva. A través de la tecnología se manifiestan procesos sociales que van mucho más allá de la computadora. A veces es un modo por el cual los sectores populares extienden una solidaridad que forma parte de una tradición muy arraigada vinculada a la familia ampliada.

¿Qué vínculos se afianzan y cuáles se incorporan?
A través de las redes sociales hay posibilidad de conocer gente distante físicamente. En su imaginario creen que pueden recurrir a esas personas lejanas para viajar o para conseguir algún trabajo y, de hecho, en algunos casos, estos viajes se han concretado. Por otro lado es fuerte la idea de buscar gente del mismo barrio. Intentan darle visibilidad a su cotidianeidad. Si se produce algún episodio en su comunidad lo buscan rápidamente en Internet para ver si tuvo repercusión en los medios.

¿Las mujeres acceden a las TICs de la misma forma que los hombres?
No. El cibercafé por ejemplo es un espacio muy masculino. En general son lugares oscuros, con vidrios negros y las pocas jóvenes que entran van o a revisar el correo o a realizar alguna tarea puntual y durante un lapso acotado. Sí hay muchas mujeres en los centros comunitarios, allí encuentran un espacio de confianza para aprender y para procesar temores. Por ejemplo algunas tenían miedo de romper la computadora al apretar algún botón.

¿Porqué estas mujeres deciden acercarse a los centros comunitarios?
En general son jóvenes adultas de más de 25 años y con familias ya constituidas que encontraron dentro de su rutina diaria, muy apegada a lo local, un espacio para hacer cursos y reunirse con amigas. Existe una cuestión género muy fuerte. Ante la división desigual del trabajo doméstico que recae en su totalidad en ellas, sobre todo en sectores populares, consiguieron ese tiempo para desarrollarse como mujeres más allá de su rol de esposa o madre.

La investigación fue publicada recientemente en el libro Tecnología y cambio social. El impacto del acceso público a las computadoras e Internet en Argentina, Chile y Perú. Está editado bajo la licencia Creative Commons, no tiene fines comerciales y se puede acceder en forma gratuita.

http://www.upf.edu/amymahan/es/publicacion/IDRC_completa.pdf 

 

Formación

Sebastián Benítez Larghi es sociólogo e investigador asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IDIHCS, UNLP-CONICET).
Actualmente se encuentra investigando en el marco de un Proyecto de Investigación Plurianual de CONICET (PIP), el trabajo: TIC, Juventudes y experiencias de tiempo y espacio en el marco del Programa Conectar Igualdad en La Plata y Gran La Plata.

  • Por Alejandro Cannizzaro
  • Sobre investigación
  • Seastián Benítez Larghi. Investigador Asistente. CONICET.