16/08/2018 | CONICET EN TECNÓPOLIS
Charla sobre biotecnología en Tecnópolis
Alumnos de La Matanza disfrutaron de una charla a cargo de científicos del PROIMI.
Charla “La Biotecnología en Nuestras Vidas”. Foto: CONICET Fotografía
Charla “La Biotecnología en Nuestras Vidas”. Foto: CONICET Fotografía.
Biotecnología en Nuestras Vidas”. Foto: CONICET Fotografía.
Biotecnología en Nuestras Vidas”. Foto: CONICET Fotografía.
Biotecnología en Nuestras Vidas”. Foto: CONICET Fotografía.

Durante los días 8 y 9 de agosto, miles de microorganismos invadieron el espacio del CONICET en Tecnópolis para ser los protagonistas de la charla: “La biotecnología en nuestras vidas”. “Nosotros, los biotecnólogos, particularmente trabajamos con estos seres vivos que son muy chiquititos y que no los podemos ver a simple vista”, dijo el Lic. Johan Hero al iniciar la presentación, y luego apeló a su público: “Entonces, para verlos utilizamos un…” “¡microscopio!”, respondieron a coro los estudiantes de quinto grado de la escuela nº 111 de La Matanza.

Esta escuela y la nº 70 del mismo partido fueron invitadas por el Programa Vocar del CONICET a participar de las actividades que se desarrollan en el espacio institucional del Consejo en la megamuestra de ciencia y tecnología, edición 2018. De este modo, más de 100 chicos vivenciaron la charla-taller que estuvo a cargo de becarios tucumanos de la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (PROIMI – CONICET): Daniel Aparicio, Horacio Pisa, Enzo Raimondo y Johan Hero.

“¿Alguna vez escucharon hablar de las levaduras?” fue la pregunta disparadora de la primera experiencia. “¿En dónde se utilizan?”, indagó el científico; y los niños reflexionaron y respondieron: “En la cerveza, en el pan, en el vino”. “¡Muy bien chicos! Y ustedes saben que las levaduras son seres…” “¡vivos!”, finalizaron la oración.

En la mesa se colocaron cinco pequeños matraces de Erlenmeyer que contenían levaduras y algún otro elemento (sal, jugo con azúcar, jugo dietético y azúcar) con un globo en la boca de los mismos. Mediante esta actividad, los alumnos pudieron comprobar la obtención de un producto gaseoso como resultado de la actividad metabólica de las levaduras. A través de la fermentación, se libera dióxido de carbono (gas) que comienza a subir para salir del recipiente, inflando de esta manera el globo.

Además de la fermentación en las levaduras, los niños vivenciaron distintas experiencias biotecnológicas: la observación de microorganismos presentes en los alimentos, el cultivo de bacterias y hongos, el efecto de antibióticos, la producción de yogur y biogás, y la acción de las enzimas en detergentes para la ropa. De esta forma, la sala “Diálogos y cine” se llenó de risas y de manos levantadas con ganas de participar.

“A mí me pareció muy interesante la charla porque es parte de lo que estudiamos en la escuela; la nuestra es intensificada en ciencias naturales”, manifestó Noelia, una de las maestras presentes. “Está bueno que los chicos aprendan a través del experimento”, añadió. Valentina, una alumna de sexto se sorprendió al ver que los científicos utilizaron muchos elementos de la naturaleza en las experiencias: “Muy lindo todo, muy divertido. Lo que más me gustó fue lo de la levadura, ver cómo se inflaban los globos”.

“Hoy en día, los científicos de todo el mundo se encuentran en la búsqueda de nuevos productos biotecnológicos con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas y resolver problemáticas complejas, como la contaminación ambiental y la existencia de enfermedades”, reflexionó Johan Hero al finalizar la jornada, y agregó: “Es por ello que resulta fundamental que los jóvenes se involucren en la biotecnología, ya que entre ellos se encuentran quienes serán los responsables en el futuro de encontrar una solución a estas cuestiones”.