16/11/2012 | CICLO DE ENTREVISTAS CONICET
“Buscamos brindar respuestas regionales a problemas regionales”
Cuatro institutos de la región formaron la Red de Investigación en Biomedicina del MERCOSUR, una iniciativa que se propone encarar desarrollos que apunten a mejorar la salud de la población

“Red de Biomedicina en América del Sur”. Así se titula la carta presentada por la Red de Investigación en Biomedicina del MERCOSUR y que fue publicada el 15 de noviembre en la revista Nature.

La Red está integrada por el Instituto de Biomedicina de Buenos Aires, partner de la Sociedad Max Planck (IBIOBA, CONICET-MPSP); la Fundação Oswaldo Cruz (Fiocruz), por Brasil; el Institut Pasteur de Montevideo, de Uruguay; y el Laboratorio Central de Salud Publica del Ministerio de Salud de Paraguay (LCSP) y sus laboratorios asociados.

Para Eduardo Arzt, investigador principal del CONICET y director del IBIOBA-MPSP, es fundamental el rol que juega la biomedicina en diferentes ámbitos de la salud. “La ciencia que genera es en gran parte la base de los conocimientos usados en la industria farmacéutica y para el desarrollo de nuevas tecnologías”, explica.

 

¿Con qué objetivos se creó la Red de Investigación en Biomedicina del MERCOSUR?

En primera instancia nos planteamos generar una plataforma para que los institutos de la región puedan trabajar problemas básicos de la ciencia en forma conjunta y, al mismo tiempo, brindar respuestas regionales a problemas regionales. En segundo lugar, y desde el plano científico, buscamos aprovechar las fortalezas de cada instituto para trabajar en forma colaborativa. Las cuatro instituciones que la forman la Red tienen distintas áreas de experiencia: eso permite que nos complementemos muy bien y podamos aprender del otro.

 

¿Cuál va a ser el aporte de cada uno de los institutos?

El IBIOBA-MPSP es fuerte en biología celular y molecular y microscopía de última generación, no sólo por el equipamiento que adquirimos sino además por nuestro vínculo con los Institutos Max Planck, cuna de las últimas tecnologías en este campo de la ciencia. Por su parte, el Institut Pasteur posee plataformas muy sólidas y bien establecidas para proteómica, genómica y transferencia tecnológica. La Fundación Oswaldo Cruz va a tener un papel fuerte en la formación de recursos humanos porque tienen mucho trabajo en educación e incluso desarrollaron un postgrado propio, mientras que los centros del Paraguay aportan conocimientos y experiencia en diferentes enfermedades, especialmente infecciosas.

 

¿Cuántos científicos integran la Red?

Los institutos son de diferente tamaño y la idea es involucrar a la mayor cantidad de investigadores y becarios posibles de cada uno. En un principio calculamos que van a participar entre veinte y treinta por cada institución.

 

En este marco, ¿qué rol van a asumir las nuevas generaciones de investigadores?

Los más jóvenes son justamente los que van a ejecutar el proyecto, nutrirse de él y llevar a cabo las iniciativas. Además, la Red tiene un fuerte componente de formación y el objetivo a mediano plazo es generar una red de postgrado regional para, eventualmente, crear el primer doctorado en medicina molecular del MERCOSUR.

 

En la actualidad, ¿qué impacto tiene la investigación biomédica para la ciencia básica y aplicada?

La ciencia generada en biomedicina es en gran parte la base de los conocimientos usados en la industria farmacéutica y para el desarrollo de nuevas tecnologías. De hecho, el proyecto busca desarrollar una plataforma, que va a estar alojada en el Institut Pasteur, para que industrias de la región puedan aprovechar los conocimientos generados por la Red. Si en algún momento, tanto ellos como nosotros necesitamos escalar un proyecto para llevarlo a escala industrial, esta plataforma puede ayudar a dar ese primer salto de desarrollo. Esto es sumamente importante, por ejemplo, para las pequeñas industrias.

 

¿Qué rol va a tener la formación de consorcios público-privados?

La propuesta es incorporar a la industria regional en proyectos patentables o que puedan llegar a la industria, y posteriormente hacer la transferencia tecnológica a consorcios.

 

¿En qué patologías se va a enfocar el trabajo de la Red?

En primera instancia vamos a estudiar enfermedades crónico-degenerativas que incluyen patologías metabólicas como la diabetes, del sistema nervioso como Alzheimer, Parkinson o demencias, e incluso condiciones psiquiátricas como la depresión. Pero además agregamos un componente epidemiológico muy interesante, y estamos trabajando para saber si hay características regionales específicas que deban ser atendidas.

 

¿Y en materia de enfermedades infecciosas?

Nos vamos a focalizar especialmente en aquellas que tengan mayor impacto en el desarrollo socioeconómico de la región, como Dengue o Chagas. En esa materia, la Fundación Oswaldo Cruz es quizás uno de los institutos más importantes de América Latina en estas patologías, y los colegas de Paraguay también tienen mucha experiencia en ese campo.

Formación

Eduardo Arzt es investigador principal del CONICET y director del Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires-Instituto Partner de la Sociedad Max Planck (IBIOBA-MPSP, CONICET), que funciona en el Polo Científico Tecnológico del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Es graduado en Farmacia de la UBA y tiene un Master en Biología Experimental en la Universidad Autónoma Metropolitana, de México. Hizo un doctorado en la UBA en neuroinmunorregulación y un post doctorado en el Instituto Max Planck de Psiquiatría, en Alemania, donde se especializó en tumores del sistema nervioso central.

 

Financiación

La Red de Investigación en Biomedicina es financiada por el Fondo de Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM).

  • Por Ana Belluscio

  • Sobre investigación
  • Eduardo Arzt. Investigador principal. IBIOBA-MPSP.