15/06/2015 | Ciencias Sociales y Humanidades
Borges en la República Mundial de las Letras
A 29 años de su muerte, un análisis sobre el rol que jugó y juega la obra de uno de los más grandes escritores argentinos en el país y en el resto del mundo.
Rimoldi

Por Lucas Rimoldi*

La palabra canon, de origen religioso, define en el campo de la cultura un elenco de autores consagrados, elegidos, preservados. También designa un grupo de obras consideradas valiosas y dignas de interpretación. Esta elección la realiza la academia, los críticos, los lectores, y los escritores de aparición posterior que se sienten elegidos por figuras anteriores concretas.

En este sentido, Borges emerge como el autor más canónico de la literatura argentina y uno de los diez más importantes del siglo XX. Ya en los años sesenta, el escritor John Updike calificó su obra como “una profunda necesidad en la ficción contemporánea”. Con el curso de los años Borges se convirtió en una referencia imprescindible para muchos escritores como Rushdie, Sontag, Calvino, Eco, Yourcenar, Saramago, Murakami, Bolaño, Auster y Amis, entre otros y luego en un clásico que como ningún otro autor de la segunda mitad del siglo pasado legó sus figuras y metáforas a la literatura contemporánea.

El libro de reciente aparición Una profunda necesidad en la ficción contemporánea: La recepción de Borges en la república mundial de las letras está dedicado precisamente a calibrar ese impacto. Sus editores iniciaron el proyecto en la Radboud Universiteit de Holanda y el libro aborda distintos aspectos de la obra borgeana: el viaje que este emprendió dentro y fuera de Argentina, su papel a lo largo de casi un siglo en el campo literario argentino y el rol de los mediadores o importadores (traductores, editores, directores de colecciones) en el proceso de internacionalización de Borges en Estados Unidos y Francia a partir de los años cincuenta, como por ejemplo en el capítulo de Lies Wijnterp.

Mi presencia en este libro refleja varias líneas temáticas de mi investigación: teatro, literatura argentina y antologías literarias. Junto a otros capítulos, trata de “la herencia Borges” y de interpretaciones a contrapelo de lecturas establecidas de nuestro autor. Seleccioné el monólogo “Borges” (1999) de Rodrigo García que ejemplifica la demanda y circulación internacional de productos borgeanos: le fue solicitada a García para un acto oficial en Madrid en conmemoración del centenario del nacimiento del poeta. Se destaca ampliamente, por la originalidad de su mirada, entre más de treinta obras teatrales que adaptan textos de Borges o utilizan como personaje su yo mitificado.

Si el autor de Ficciones reviste cierto valor icónico similar al de Gardel, Evita, Perón o Maradona -nombres que representan a Argentina y su cultura para un público amplio-, lo que hace García es un agudo y sintético ida y vuelta que delinea tanto ciertos rasgos de la idiosincrasia colectiva como las posiciones del escritor en tensión con ella. Lejos de lo políticamente correcto, sobrepasando las “bromas permitidas” que se limitan a repetir tópicos como su condición de hombre que nunca salió de una biblioteca, su condición “culturosa”, García pone sobre la mesa algunos de los aspectos menos simpáticos de Borges como figura pública y protagonista del campo cultural.

En contra tanto de la “oficialización” como de una imagen del autor sobreinterpretada ideológicamente, que lo “pasteuriza” de sus contradicciones, García le hace honor a la densidad de Borges. En segundo lugar abordé La estupidez de Spregelburd. En este caso la herencia de Borges se manifiesta en varios rasgos compartidos: el intelectualismo y la ironía permanentes, el rechazo del realismo y el color local, y la lucha por la inscripción en espacios internacionales.

Actualmente, mi trabajo se orienta a explorar la noción de cohorte, usada en epidemiología, medicina, sociología, y que permite visualizar características comunes en individuos que entran a un sistema al mismo tiempo. Su utilización aspira a reducir algunas ambigüedades y limitaciones del uso más antiguo y extendido, pero menos unívoco y peor definido, en teoría literaria, teatral y de la cultura, del concepto de generación, como en “generación del 37”, “generación del 98” o “generación X”. También indago en la Life Span Theory (Baltes) para considerar el vínculo autor-obra y específicamente la figura autoral, eludiendo el simple biografismo pero sin obliterar totalmente la vida de quien escribe.

*Lucas Rimoldi es Doctor en Letras en la Universidad de La Plata e investigador adjunto del CONICET en el Centro de Investigación en Literatura Argentina (CILA) de la Pontificia Universidad Católica Argentina.