05/09/2014 | CIENCIA CON VOZ PROPIA
Avance en la teoría de Selección Sexual en plantas
Un investigador del CONICET explica cómo algunas plantas pueden competir entre sí para reproducirse.
Oxypetalum solanoides. Foto: gentileza investigador.

Por Andrea Aristides Coccuci*

Un grupo de becarios e investigadores del Instituto Interdisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC) publicó recientemente un trabajo en el que se descubre que algunas plantas, a pesar de poseer evidentes limitaciones motrices y sensoriales, adquirieron estructuras reproductivas que pueden ser explicadas como consecuencia evolutiva de presiones de Selección Sexual según el concepto restringido de Darwin.

Según el naturista, en su obra titulada The Descent of Man and Selection in Relation to Sex de 1871, expresa su fascinación de que miembros de una misma especie puedan rivalizar entre sí a fin de obtener acceso al apareamiento. Darwin admiraba las complejas danzas de los machos de las aves del paraíso que acompañaban con un colorido despliegue de su plumaje, la larga cola del pavo real y las grandes ornamentas de machos de muchas especies de cérvidos. Estas características físicas y comportamentales relativas al sexo dentro de una misma especie podían entenderse como consecuencia de un proceso evolutivo, ya que resultaban ventajosas para la obtención de compañeros de apareamiento.

En cuanto a las plantas, dentro de las cuales se encuentran especies conocidas como el “tasi” y la “bandera española”, se produce confrontación física entre machos durante la polinización. La parte masculina de estas plantas se encuentra conformando paquetes de polen relativamente voluminosos y estructuralmente complejos llamados polinarios.

Los polinarios desarrollaron estructuras en respuesta a la competencia física, por conseguir y mantener un puesto privilegiado sobre el cuerpo de los insectos que actúan de polinizadores. En el estudio se demostró que los polinarios que consiguen mantener una posición distal sobre el cuerpo del polinizador, evitando que otros polinarios se interpongan relegándolos a una posición proximal, tendrían más probabilidad de fecundar otras flores.

El enfrentamiento físico entre polinarios habría resultado en caracteres sexuales similares a cuernos que permiten a un polinario anclado sobre el cuerpo de un polinizador bloquear el anclaje de otros polinarios rivales al mismo polinizador.

Esos resultados se consiguieron realizando estudios de morfología comparada en la filogenia de estas plantas y realizando micro-cirugías para experimentalmente alterar los polinarios, revirtiéndolos a su condición desarmada y vulnerable a la interferencia.

Aprendiendo de ideas evolutivas

Esta investigación presenta las primeras evidencias de lucha física y de adquisición de armas de combate en plantas, comparables a cuernos y armamentos de combate bien conocidos en la literatura zoológica. El estudio tomó gran difusión en los medios de comunicación y se utilizó como motivo para la enseñanza de ideas evolutivas en la Universidad de Atlanta, Estados Unidos.

 

* Andrea Aristides Coccuci es investigador principal del CONICET. Además, es biólogo y director del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC), y participó en proyectos de colaboración internacional: Alemania- Argentina DAAD; Fundación Volkswagen (2003-2006); National Geographic Society (2003-2004). CYTED: (2003-2013). NSF-PIRE (2006-2012). Alemania-Argentina DFG-CONICET (2009). Sudáfrica-Argentina MINCyT-DST (2011-2013). Fulbright (2007). Fue galardonado con el Premio Lorenzo Parodi (bienio 1989/90); Premio Docente de Univ. Nac. Córdoba (1993, 1995) y el Premio Germán Burmeister de la Acad. Nac. Ciencias (1998).