31/05/2016 | DÍA NACIONAL DEL ECOTURISMO
Apostar a un turismo responsable
¿Cómo puede la ciencia sumar valor agregado a la actividad para fomentar conciencia en el visitante, generar sustentabilidad y conservar los ecosistemas?
Investigadores del CENPAT-CONICET trabajan en forma participativa para fomentar la protección de los ecosistemas y la educación ambiental. Foto: CENPAT-CONICET.

¿Son el descanso y la desconexión de la rutina diaria el único objetivo cuando se sale de vacaciones? Diego González Zevallos es investigador adjunto del CONICET en el Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH, CONICET-CENPAT) y su línea de trabajo hace foco en el turismo y en la educación ambiental. Busca involucrar de una manera directa y participativa a las personas para que conozcan mejor los ecosistemas, las sociedades y el entorno que los rodea.

“Esta clase de turismo especializado ofrece un servicio orientado a mejorar el entendimiento de la naturaleza y de las sociedades humanas. Desde la mirada científica, apuntala el desarrollo de una cultura turística y una educación ambiental, tendiente a valorar el patrimonio de nuestros pueblos”, asegura.

Desde el Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) de Puerto Madryn, Chubut, desarrolla actividades que apuntan a la puesta en valor del turismo a través de propuestas concretas como capacitaciones a guías, diseño de planes de manejo, servicios especializados, ordenamiento de áreas naturales y urbanas protegidas, asesoramiento científico técnico, apoyo a gobiernos locales y estudios de impacto ambiental, entre otras.

Para el investigador este tipo de iniciativas generan un impacto socio-productivo inmediato en su entorno local y regional, sobre todo en aquellas comunidades en donde el turismo es una de las principales actividades económicas. Año tras año la ciudad de Puerto Madryn recibe aproximadamente a unos 250 mil visitantes, atraídos por sus playas durante el verano y por el avistaje de ballenas a partir del mes de junio. El ingreso de esta gran cantidad de turistas deja una huella directa que podría afectar no sólo a la actividad turística en sí misma, sino a la sustentabilidad de algunas especies que frecuentan éstos ambientes costeros.

Gregorio Bigatti, investigador independiente CONICET en el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR, CONICET-CENPAT) organiza junto a su equipo de trabajo salidas con turistas y alumnos de escuelas de todos los niveles para enseñar la biodiversidad de invertebrados marinos que viven en las costas rocosas de Puerto Madryn. “Estas especies son la base de la cadena trófica marina y es por eso que su conservación es trascendente. Las almejas que las personas pisan en la playa son el alimento de otros animales más grandes”, afirma.

Durante el mes de enero y hasta abril de 2015 el grupo evaluó el efecto que las actividades recreativas de las personas tienen sobre estos animales en algunas playas de Puerto Madryn.

“Realizamos diferentes estudios y entrevistas anónimas, y en estas playas evaluamos la diversidad, riqueza y cobertura de invertebrados y algas en parcelas afectadas por el paso de vehículos y en zonas utilizadas por los visitantes para ingresar al agua, tránsito de bicicletas, cuatriciclos e incluso automóviles. En todas estas áreas, donde las actividades humanas son intensas, pudimos observar una menor cobertura de estos animales”, describe Bigatti.

Además de las salidas de ecoturismo, el grupo realiza otras actividades que apuntan a minimizar los impactos negativos que el turismo ocasiona. Llevan posters y láminas a diferentes colegios e instituciones que ellos mismos elaboran para que los alumnos puedan observar y reconocer a una gran cantidad de especies que habitan en la costa. Y junto a CONICET Documental realizan materiales audiovisuales para poder difundir estos saberes en otras zonas del país.

“Mucha gente considera que el mar y la costa son una fuente inagotable de recursos y seres. Para ayudar a proteger a una fauna tan vasta es importante dar a conocer los aspectos biológicos de estos animales tan pequeños, ponerlos en la agenda y de esa manera poder generar políticas que tiendan a la conservación”, concluye.

Por Alejandro Cannizzaro. CENPAT-CONICET.