El CONICET lamenta el fallecimiento de Ricardo Farías
Fue vicepresidente de Asuntos Científicos del Consejo e integró su Directorio durante casi una década. Investigador, docente, formador de recursos humanos y referente de la gestión científica, impulsó la descentralización del organismo mediante la creación de los Centros Científico Tecnológicos, una transformación institucional que fortaleció la federalización de la ciencia y contribuyó al desarrollo del sistema científico en el norte argentino.
Integrantes del Centro Científico Tecnológico (CCT) CONICET NOA Sur lo recuerdan con las siguientes palabras:
El doctor Ricardo Farías se graduó como licenciado en Química en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde también completó sus estudios doctorales bajo la dirección de su gran mentor, el doctor Raúl Trucco. Con él se formó no sólo en la actividad científica, sino también en el compromiso férreo con los ideales democráticos y en el amor a la patria. En el año 1966, con la irrupción de Onganía en el poder, la intervención a la UBA y la noche de los bastones largos renunció junto al Dr. Trucco a su cargo en la Universidad de Buenos Aires. A pesar de las grandes posibilidades de rearmar el grupo de trabajo en el exterior, prefirió trasladarse a Córdoba y seguir haciendo ciencia en el país.
Gracias a una oferta de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), el Dr. Farias desembarcó finalmente con su equipo de investigación en nuestra provincia en el año 1971 y fue profesor titular de Química Biológica por más de 35 años. Desde su llegada, reorganizó la enseñanza de esta disciplina central de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia inculcando a los estudiantes la pasión por la búsqueda del conocimiento. En este camino, la formación de muchos doctorandos fue uno de los principales gérmenes del desarrollo de la ciencia en el norte argentino. Así nació el Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (INSIBIO), primer instituto del CONICET en Tucumán, del que fue director durante 19 años y del que hoy forman parte más de 40 investigadores. El INSIBIO representa el primer ingreso formal de investigadores del CONICET en el seno de nuestra Universidad. Su espíritu inquieto lo llevó además a catalizar la formación de nuevas unidades ejecutoras con investigadores de INSIBIO, que fueron adquiriendo masa crítica en áreas disciplinares específicas. Entre estas instituciones podemos destacar el ITANOA, el CIME, el IMMCA, el CIITED y el IPE. Su avidez por fortalecer un sistema científico federal y su espíritu inquieto lo llevaron a movilizar otros organismos de esta provincia. Así fue como se transformó en miembro fundador del primer Consejo Científico Tecnológico de la Provincia de Tucumán.
La trayectoria de Farías abarcó las tres dimensiones esenciales del docente investigador: excelencia en publicaciones, formación de recursos humanos y fuerte participación en la gestión institucional. En efecto, en el año 1997, la Academia Nacional de Ciencias lo honró con el título de Académico en reconocimiento a su labor científica. La Universidad Nacional de Tucumán, por su parte, lo distinguió con el título de Profesor Emérito en virtud de su vasta e innovadora trayectoria en la docencia de grado y de postgrado. Su actividad en la formación de recursos humanos fue inmensa. Dirigió 13 tesis doctorales, numerosos becarios postdoctorales e investigadores en formación dentro de nuestra Universidad. Convencido además de la necesidad un doctorado transversal que incluyera diferentes disciplinas de las ciencias de la vida, promovió la creación del Doctorado en Ciencias Biológicas, que actualmente es una de las fortalezas de nuestra Universidad.
Su participación en la gestión institucional fue igualmente intensa ya que fue miembro del Directorio de CONICET en dos períodos 2001-2005 y 2005-2010. Se desempeñó además, como vicepresidente de Asuntos Científicos desde el 2002 al 2008.
Comprometido con la federalización de la ciencia, fue el mentor y primer director del CCT CONICET-Tucumán, transformándose así en el artífice de los primeros pasos hacia la descentralización administrativa del CONICET. Convencido de la necesidad de llevar el desarrollo científico a todos los rincones del país, trabajó intensamente en la creación del Centro de Investigaciones y Transferencia de Catamarca (CITCA). Ya con más de 80 años, el Dr. Farías se trasladaba semanalmente en colectivo, o con algún colega que pudiese acercarlo a la vecina provincia. Su capacidad de convicción permitió movilizar científicos locales y promover la radicación de otros para formar equipos de trabajo y líneas estratégicas de investigación. Para ponerlo en funcionamiento, gestionó con su férrea argumentación, subsidios específicos que permitieran equipar los nuevos laboratorios. Actualmente, el CITCA es un núcleo científico en clara expansión.
Hasta los últimos años de su vida y fiel a su esencia, el Dr. Farías mantuvo un contacto permanente con muchos de sus antiguos becarios. Ya convertidos en investigadores, ellos continuaron encontrando en sus conversaciones e ideas una fuente permanente de inspiración para el trabajo científico. Sus discípulos recuerdan que cada avance experimental estaba acompañado por la expectativa de responder a la pregunta que él repetía con entusiasmo inagotable: “¿Y, qué dio?”.