19/02/2018 | CULTURA CIENTÍFICA
Eclipse en el balcón
El 15 de febrero se pudo observar un eclipse parcial de Sol en gran parte la Argentina. Un experto visitó Buenos Aires para verlo.
Eclipse parcial de Sol del 15 de febrero. Foto: CONICET Fotografía / Verónica Tello
Conferencia de Jay M. Pasachoff en el Planetario de Buenos Aires. Foto: CONICET Fotografía / Verónica Tello
Dra. Beatriz García durante el eclipse. Foto: CONICET Fotografía
Eclipse parcial de Sol del 15 de febrero. Foto: CONICET Fotografía / Verónica Tello
Dra. Beatriz García durante el eclipse. Foto: CONICET Fotografía / Verónica Tello
Estación Astronómica Río Grande. Foto: CONICET Fotografía

Los eclipses han fascinado al hombre desde hace miles de años. Se cree que, en los tiempos celtas, Stonehenge (Reino Unido) ya funcionaba como una calculadora para predecirlos. En la actualidad, los científicos se encuentran afilados en los cálculos matemáticos para pronosticarlos con una precisión casi perfecta.

Durante el atardecer del 15 de febrero pasado, la Luna se interpuso entre el Sol y la Tierra dando lugar a un eclipse parcial de Sol, que pudo ser observado desde gran parte de la Antártida, de la Argentina, Chile, Uruguay y el sur de Brasil. Las provincias del Noroeste no pudieron disfrutarlo.

Fue un eclipse menor, la Luna apenas cubrió el 16% del diámetro del disco solar, pero el primero de una serie de eclipses que ocurrirán en los próximos años y que los argentinos no deberíamos perder. Es por eso que el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires Galileo Galilei recibió, el día anterior al evento astronómico, una visita muy especial: al astrónomo estadounidense Jay M. Pasachoff.

Más que un cazador de eclipses, Pasachoff se considera a sí mismo un umbraphile”, un amante de la sombra, la umbra. “Siempre digo bromeando que yo no persigo a los eclipses sino que llego primero al lugar y luego el eclipse me alcanza a mí”, confesó el astrónomo.

La conferencia que el profesor de Astronomía del Williams College ofreció en el Planetario, a sala llena, deleitó al público con un recorrido a través de los eclipses más importantes que observó en los últimos años. Puso énfasis en el eclipse total que ocurrió el 21 de agosto del año pasado en los EEUU, que pudo apreciarse de costa a costa, y en el eclipse anular de Sol que tuvo lugar en Chubut, Argentina, el 26 de febrero de 2017. El del 15 de febrero de 2018 fue su eclipse numero 67.

El Dr. Pasachoff está muy comprometido con la educación de las ciencias, especialmente en los campos de las matemáticas, la física y la astronomía. Ha escrito numerosos libros de texto para todo público que se encuentran en actualización constante para mostrar los últimos descubrimientos. Desde la Unión Astronómica Internacional, trabaja con la investigadora del CONICET, Dra. Beatriz García para diseñar estrategias didácticas para estudiantes de todos los niveles y docentes.

“La astronomía es bien recibida por las personas. Es por eso que puede ser utilizada para enseñar otras disciplinas escolares”, afirmó Pasachoff y agregó: “Sus descubrimientos son tan impresionantes que suelen deslumbrar al público. Observar los eclipses permite comprender un poco sobre cómo funciona el Universo”.

El 2 de julio de 2019 y el 14 de diciembre de 2020 se producirán dos elipses totales que podrán ser observados en el centro-sur de Argentina y de manera parcial en gran parte de Sudamérica. Es por eso que el experto aconseja: “Es importante que se lleve a los alumnos a la zona de totalidad. Los eclipses totales son tan impactantes que despiertan gran interés por la astronomía y por la ciencia en general”.

 

Un eclipse desde un balcón porteño

Muchas veces se cree que para observar el cielo se necesita viajar muy lejos de la ciudad, a un descampado. Sin embargo, no siempre es así. Solo se requiere estar atento a cuando será el próximo eclipse: averiguar a qué hora ocurrirá, en que dirección hay que observar, qué grado de elevación tendrá el Sol y contar con anteojos protectores con filtros especiales para no dañar los ojos. Durante los días previos, hay que cerciorarse de que el lugar elegido no cuente con elementos que puedan tapar la vista, como árboles o edificios.

Esto fue lo que hizo la investigadora Beatriz García, quien invitó a algunos alumnos y vecinos a disfrutar del eclipse del pasado 15 desde el balcón, en  el piso 16, de un edificio ubicado en un típico barrio porteño; mientras que el Dr. Pasachoff instaló sus cámaras en la terraza del Hotel en donde estaba alojado. En Tierra del Fuego, científicos del Consejo también invitaron al público general a presenciar el acontecimiento en la Estación Astronómica Río Grande. Ni los edificios ni las nubes pudieron opacar el maravilloso espectáculo natural de la tarde.

“Cuando nos consultan sobre cómo producir interés por la ciencia en los niños y jóvenes, los astrónomos mencionamos frecuentemente a la astronomía como puerta de entrada: eventos como el paso de un cometa u observaciones de la Luna  o Saturno con telescopio son inolvidables”, manifestó García y añadió: “los acontecimientos como los eclipses solares muestran que es posible despertar interés por nuestra disciplina incluso siendo de día ya que no se precisa instrumento alguno, excepto un filtro que puede adquirirse en la ferretería”. El laboratorio astronómico está al alcance de todos, “es el cielo sobre nuestras cabezas”.

 

El Programa VocAr del CONICET apoya desde el año 2014 al curso de didáctica de la astronomía NASE (Network for Astronomy School Education) que tiene por finalidad la capacitación de docentes de nivel primario y secundario. Este año está previsto que el curso se realice las provincias de Salta, Entre Ríos y Mendoza.

Por Jorgelina Martínez Grau. Programa VocAr