25/11/2015 | CIENCIAS AGRARIAS, DE LA INGENIERÍA Y DE MATERIALES
Tecnología y gestión para el hábitat popular
Científicos del CONICET estudian cómo vincular actores sociales para enriquecer los avances en el campo habitacional.
La investigadora Gargantini. Foto: CONICET fotografía.

Daniela Gargantini, investigadora adjunta del CONICET en el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE, Unidad Ejecutora de doble dependencia, CONICET-AVE), estudia un modelo de articulación entre el municipio Puesto Viejo, Jujuy y la una empresa ligada a la construcción. que se ha propuesto colaborar con la  solución al déficit de viviendas en la zona. De esta manera, las técnicas constructivas que ofrece el centro CEVE (tecnologías apropiadas aplicadas a la construcción de viviendas sustentables, tanto en lo material como en la gestión), se vinculan con los recursos necesarios para llevarlas a cabo: de eso se trata su trabajo dentro de un PIP financiado por CONICET con la dirección del arq Aurelio Ferrero.

“Con el objetivo de contribuir a la mejora de la calidad de vida de la población de la localidad de Puesto Viejo en la provincia de Jujuy, el CEVE asesora a la empresa en el diseño e implementación de un proyecto de hábitat en el cual se construirán unas 30  viviendas en una primera etapa a través de un modelo de intervención participativa y co-gestionable que involucra a las familias destinatarias y otras instituciones públicas y privadas de la región”, explica Gargantini.

 

Cuando asociaciones mixtas impulsan políticas superadoras

La empresa   posee una de sus plantas productoras en  la provincia de Jujuy y trabaja conjuntamente con el municipio en la transferencia de las tecnologías que el CEVE proporciona para la construcción de viviendas. El proyecto de investigación consiste en analizar críticamente de qué modo una empresa privada se articula y complementa con el municipio para traccionar un modelo de desarrollo local diferente ya que, como expresa la investigadora “todo el movimiento laboral que genera es causante del desarrollo de la localidad, pero a su vez acarrea problemas a la hora de recibir y acoger gente para trabajar allí”, explica.

Los estudios incluyen actividades de relevamiento y registro de los procesos, en donde se tienen en cuenta variables como los actores intervinientes, las capacidades y recursos disponibles y aportados por cada uno, los mecanismos de articulación y potenciación que se generan entre los mismos, entre otras. “Examinando estos modelos se pueden extraer insumos a fin de brindar asistencia para atender a la demanda habitacional en otros municipios del país”, asegura la investigadora.

Gargantini explica que el modelo de gestión que se desarrolla tiene en cuenta específicamente a los destinatarios y sus posibilidades, lo cual permite establecer cuáles son los actores tipo y cómo se relacionan entre sí, demarcar tiempos, etapas, obstáculos y facilitadores de la tarea. Además, “identificamos cuáles son los elementos de la empresa que pueden ayudar en estas políticas sin llegar a suplantar el rol del Estado, ya que la satisfacción de la necesidad de contar con un lugar digno donde vivir es un rol que le corresponde por ser un derecho humano fundamental”, detalla.

Además, la iniciativa abarca la puesta en marcha mecanismos de apoyo social para que las familias monten sus propios microemprendimientos, capitalicen sus posibilidades de ahorro previo e incluso se les reconozca la mano de obra como aporte al proyecto.

“Todos estos elementos fueron pensados en un marco de gestión y de aplicación de elementos técnicos para el diagnostico y planificación de procesos habitacionales que promueven mayor inclusión y participación, y por lo tanto mejores resultados”, concluye Gargantini.

 

Por Jimena Naser