15/05/2015 | CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
Retrato y homenaje
En “Elogio de la sabiduría” diferentes autores analizan los aportes del físico y filósofo argentino Mario Bunge, uno de los más importantes referentes de la filosofía de la ciencia en el mundo.
Mario Bunge y Guillermo Denegri. Foto: gentileza investigador.

Se conocieron hace más de 30 años en la ciudad de La Plata, cuando Guillermo Denegri cursaba su doctorado en la Universidad Nacional de La Plata. Con el tiempo Denegri, junto con otros colegas, fundó la Asociación Platense de Epistemología (APE), e invitó a Bunge a asumir como Presidente Honorario.

La amistad continuó y se profundizó y, con el tiempo Denegri, investigador principal del CONICET, decidió publicar “Elogio de la sabiduría. Ensayos en homenaje a Mario Bunge en su 95º aniversario”, una compilación de textos de más de 27 autores que analizan su obra desde diferentes ópticas.

Y es que los aportes de Mario Bunge, físico-matemático, epistemólogo y filósofo, recorren transversalmente gran parte de las disciplinas científicas, a las cuales brindan una fundamentación teórica.

“Mario Bunge tiene un pensamiento personal que ha trascendido no sólo las fronteras de la filosofía de la ciencia, sino que ha tenido mucha influencia en la mayoría de las ciencias” dice Denegri, y agrega que su contribución fundamental “fue que, de alguna manera, hizo científica la filosofía”.

 

¿Por qué escribir sobre Mario Bunge?

Primero porque nos une una vieja amistad; y segundo porque él merece un segundo libro homenaje en Argentina, no sólo por su trayectoria internacional en filosofía de la ciencia sino además como uno de los epistemólogos más importantes de la actualidad.

 

El libro reúne textos de autores que vienen de diferentes áreas de conocimiento. ¿Por qué eligieron encarar tantos enfoques?

Este es el segundo libro que compilamos en honor a Mario Bunge. El primero se hizo cuando cumplió 80 años y coincidió con una visita que hizo a Mar del Plata para dictar un curso de sociología de la ciencia. En este libro, un homenaje por sus 95 años, quisimos reflejar las diferentes disciplinas en las cuales influyó la obra de Mario. Aparecen desde cuestiones estrictamente filosóficas o de filosofía de la ciencia hasta de epistemología y temas de física. Los autores de cada uno de los artículos hacen aportes desde sus diferentes profesiones, como la física, biología, filosofía, historia, antropología, cosmología y el derecho, por nombrar algunas.

 

¿Cuales diría que son los principales aportes de Bunge, en el marco en el cual analizan su obra?

En realidad Mario Bunge es, de formación profesional, físico-matemático. Ya desde muy joven, a los 18 años, tenía inquietudes filosóficas, epistemológicas y sociales. A esa edad fue uno de los fundadores de la Universidad Obrera Argentina. Actualmente es el filósofo de la ciencia más importante y su obra está centrada en posturas muy concretas. Se lo podría definir como un materialista, un realista, un sistemista, un emergentista y sobre todo como un cientificista. Es el padre del sistemismo moderno y un defensor a ultranza de la ciencia.

 

¿En qué se puede notar la influencia de Bunge en los autores que eligió?

Se ve fundamentalmente en la postura sistemista o sistémica. Durante el siglo XX y lo que va del XXI se podrían rescatar tres o cuatro aportes importantes de los filósofos más conocidos en esta disciplina: Popper, Kuhn, Lakatos, entre otros. Y en este nivel está Mario Bunge por sus aportes a la filosofía de la ciencia, especialmente porque clarificó como nadie el presupuesto de partida de muchísimas disciplina. Lo más destacado de su posición es que trabajó desde su disciplina madre, que es la física-matemática, en casi todas las ciencias haciendo lo que conocemos como fundamentación teórica de cada una de las disciplinas. Por lo tanto en el libro hay gente que incluso ha aportado desde el Derecho y que cuenta cómo ha influido su postura sistémica en esa área y cómo se puede, de alguna manera, analizar una disciplina científica con estos presupuestos sistémicos para fundamentarla teóricamente.

 

¿En qué cree que contribuyó el análisis de Bunge al debate sobre las llamadas pseudociencias?

Él ha sido bastante atacado por este tema y su postura es muy clara: es un defensor de la ciencia como actividad y prácticamente ha tenido una posición muy contraria, con muchísimos argumentos, contra las pseudociencias. Para él claramente son “macaneo” o, en el caso específicamente del psicoanálisis, “psicomacaneo”. No se adecuan a lo que él define como método científico, entre otras crìticas.

 

En el ámbito personal, ¿cómo retrataría a Mario Bunge?

A primera vista Mario parece ser una persona bastante hosca y de difícil acceso. Sin embargo siempre ha tenido una predisposición extraordinaria, sobre todo con los colegas argentinos. Nosotros nos conocemos hace 30 años y jamás ha dejado de contestar un solo mail. Siempre nos ha apoyado, siempre ha estado abierto, es una persona extremadamente generosa, buena y con una lucidez intelectual que a sus 95 años sigue brillando.

 

¿Hay proyectos de hacer un nuevo trabajo sobre líneas que no se hayan explorado anteriormente?

No en este momento, pero Mario Bunge es longevo y sigue activo. A modo de anécdota, la última vez que vino le dije como despedida “Mario, no hay dos sin tres. Cuando cumpla cien años le vamos a hacer un tercer libro”. La obra de Bunge es amplísima y cada día se descubren las influencias que tuvo y sigue teniendo. Su trabajo trasciende este libro, pero fue una manera de homenajearlo.

Formación
Guillermo M. Denegri es profesor de la Universidad Nacional del Mar del Plata (UNMdP) e investigador principal del CONICET, y dirige el Laboratorio y Grupo de Investigación en Zoonosis Parasitarias en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional del Mar del Plata. Es Licenciado en Zoología, Filosofía y Doctor en Ciencias Naturales por la Universidad Nacional de La Plata.

Además, es autor de más de cien trabajos publicados en revistas especializadas y diez libros. Fue el fundador y primer presidente de la Asociación Platense de Epistemología (APE).

  • Por Ana Belluscio.