CIENCIA Y ESCUELA

¿Qué sabemos sobre la creatividad?

La investigadora Gabriela Krumm analiza cómo funciona y de qué manera se estudia en los ámbitos educativos.


La investigadora Gabriela Krumm (CIICSAC). Foto: Gentileza investigadora.
Producciones de niños en el Test de Pensamiento Creativo de Torrance (TTCT), es decir, en contexto de evaluación de la creatividad.
Reunión por Zoom en el 2020 de los investigadores CONICET que forman parte del CIICSAC - UAP.
La investigadora Gabriela Krumm (CIICSAC). Foto: Gentileza investigadora.
III Congreso Internacional y VI Congreso Nacional de Psicología realizado en la Universidad Nacional de Córdoba. De izq. a der. Gabriela Krumm, Cinthia Balabanian, Jael Vargas Rubilar y Viviana Lemos.

La creatividad se caracteriza por la innovación que consiste en buscar ideas nuevas frente a diferentes situaciones problemáticas. “La creatividad se destaca por la curiosidad, la originalidad, la expresividad y la flexibilidad, y se caracteriza por la búsqueda de ideas nuevas frente a diferentes situaciones problemáticas” comienza Gabriella Krumm, investigadora CONICET en el Centro Interdisciplinario Investigación en Ciencias de la Salud y del Comportamiento (CIICSAC) de la Universidad Adventista del Plata (UAP).

La investigadora destaca que la creatividad es compleja porque “se relaciona la personalidad, la inteligencia, las habilidades personales, las motivaciones, los estilos de pensamiento, las emociones y el contexto que rodea al individuo” y agrega que es “constructo complejo” y por este motivo existen numerosas definiciones ya que hay una gran cantidad de modelos y perspectivas teóricas que tratan de explicarlo.

En definitiva, para Krumm la creatividad se puede definir como la “máxima expresión de las nuevas ideas, de la flexibilidad de perspectivas, del cambio, de la capacidad de combinar conceptos no relacionados de diferentes formas y de evitar los caminos comunes. Es una capacidad que se puede desarrollar y potencializar, la cual permite la obtención de productos nuevos y originales”.

 

La creatividad en niños y niñas:

Para los niños y niñas la creatividad es una manera de manifestar sentimientos, temores, estados de ánimos y, además, es la manera en que los niños y las niñas investigan sobre el mundo que lo rodea a través del juego, la danza, la escritura, la música, la pintura, entre otras cosas. “La creatividad en la edad escolar está en desarrollo y justamente es esencial su estudio ya que, en esta etapa, es dónde se aprende a pensar y desarrollar juicios así como su capacidad creadora”, explica Krumm.

La creatividad está relacionada con otros aspectos cognitivos y psicológicos como la inteligencia y la personalidad, que son hasta el momento los aspectos más estudiados con la creatividad. “Si bien se han encontrado bajas asociaciones entre la creatividad y la inteligencia, los estudios muestran que la inteligencia es necesaria, pero no suficiente”, señala la investigadora. A su vez, hay aspectos específicos de la inteligencia que se relacionan a diferentes tipos de creatividad como pueden ser en los dibujos o en la escritura creativa. Por otro lado, los estudios sobre la personalidad y la creatividad en edad escolar son escasos, lo más probable, porque los niños y las niñas se encuentran pasando por diferentes cambios: intelectuales, emocionales, sociales y motores, los cuales repercuten en la creatividad. La investigadora apunta a que la poca evidencia que hay hasta el momento muestra que los niños y las niñas más creativos tienen mayor sentido de competencia, es decir, son más seguros de sí mismos e independientes, y a su vez, menos vulnerables a las demandas y presiones ambientales. “Presentan un patrón cognitivo más productivo, eficiente y original, así como una fantasía más activa, pero que no pierde su anclaje en la realidad”, comenta.

Por otro lado, en los últimos años se ha estudiado mucho la relación entre las funciones ejecutivas y la creatividad. Las funciones ejecutivas pueden ser definidas como funciones cognitivas responsables de la monitorización y regulación de otros procesos cognitivos que se activan en la realización de actividades no automáticas. El estudio de la relación entre creatividad y las funciones ejecutivas en la niñez es escaso. Los estudios en adultos muestran que tanto la memoria de trabajo, la inhibición y la flexibilidad cognitiva se relacionan con la creatividad. En la niñez, las funciones ejecutivas aún se encuentran en desarrollo -al igual que la creatividad- por lo que los resultados encontrados son diferentes a los de los adultos. “Se ha encontrado que la flexibilidad cognitiva espontánea o la capacidad de cambio es el predictor más importante de la creatividad en tareas de dibujos en edad escolar” explica y agrega: “Esto es porque la creatividad también necesita de la capacidad de cambio, de poder ver ideas desde diferentes perspectivas”. La flexibilidad es uno de sus componentes más importantes de la creatividad, la cual tiene que ver con la capacidad de ser flexible ante nuevas situaciones, por lo que es de esperar que la flexibilidad cognitiva como función ejecutiva esté relacionada con la creatividad y sea uno de sus principales predictores”. Por ende, la investigadora señala que la aplicación de estrategias educativas que contemplen la promoción de las funciones ejecutivas favorecería el potencial creativo.

El contexto es muy importante para el desarrollo de la creatividad. Factores externos como la familia y el contexto social pueden obstaculizar o mejorar el desarrollo de la creatividad, así como la disponibilidad de recursos, la variedad de modelos en la niñez y el reconocimiento de las conductas creativas dentro de un contexto (ambiente familiar y social) que fomentan la individualidad y por ende, mejoran la creatividad. En la edad escolar también juegan un papel importante los pares, en este sentido, “los niños con buena adaptación social presentan buenos niveles de autoconcepto, son respetuosos y perseverantes, emocionalmente estables, confiados, seguros de sí mismo, características que están presentes en los niños más creativos”, destaca la investigadora.

 

¿Cómo se estudia la creatividad?

En forma sintética, hay cuatro enfoques a la hora de estudiar la creatividad: El enfoque de los procesos, que se centra en las etapas que están involucradas en el acto de creación o de llegar a un producto; el enfoque de los productos, que se centra en las características que debe reunir el producto creado para que sea creativo; el enfoque contextual, que se centra en las condiciones ambientales que propician la creatividad como pueden ser la familia, la educación, la cultura y la sociedad en la cual está inmerso un individuo; y el enfoque de la persona, que se centra en aspectos intrínsecos de la persona como la motivación, inteligencia o los rasgos de personalidad característicos de una persona creativa. Este último enfoque es uno de los más utilizados; desde este punto de vista, “una persona creativa debe tener fluidez de ideas, capacidad de síntesis, anticonvencionalismo, sensibilidad a los problemas, motivación intrínseca, pensamiento independiente, habilidad para evaluar ideas y otras características más”, ejemplifica la investigadora y añade: “Lo ideal sería tener en cuenta todos los enfoques para estudiar la creatividad, aunque esto hace que estudiar la creatividad sea aún más difícil”.

 

Fomentar la creatividad desde la niñez:

“Si queremos formar personas con una productividad más original, debemos fomentar acciones que contribuyan a desarrollar recursos que hagan posible el desarrollo de la creatividad desde la niñez”, remarca la científica. Las investigaciones indican que la enseñanza inhibe la creatividad a medida que se avanza con la escolarización. Krumm señala que diversos estudios encontraron que los estudiantes de primaria producen ideas creativas iguales y mejores que los estudiantes universitarios. Esto no quiere decir que los niños sean más creativos que los adultos, sino que probablemente se les deja aprovechar mucho más sus recursos creativos. De esta forma, el contexto cobra vital importancia.

Los padres, madres, docentes y el contexto escolar son agentes privilegiados que pueden estimular la creatividad  y aunque la investigadora no se dedica a estudiar este tema en particular, sugiere algunas estrategias interesantes para usar en clases cómo el uso del humor, el juego, el trabajo en equipo, el uso de mapas conceptuales, la utilización de metáforas y analogías, la escritura creativa, el uso de paradojas y la utilización de preguntas proactivas.

La investigadora considera que “es fundamental favorecer el desarrollo creativo y hacerlo desde los primeros años de la educación, ya que mediante el pensamiento creativo se consolida el pensamiento lateral y el divergente”. La creatividad no es una habilidad más que tiene la persona, sino que es un proceso complejo que reposa sobre otros procesos y situaciones también complejas y anima a las personas a buscar conocimientos y prácticas más eficientes.

Artículos sobre el tema donde Gabriela Krumm es autora o participa, se pueden encontrar aquí. Además, la investigadora sugiere a las y los interesados descargar este artículo sobre electroencefalograma y creatividad.

Por Camila Hroncich

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