25/07/2014 | CENPAT-CONICET
Pingüinos de Magallanes, embajadores de la Patagonia
Un investigador del CONICET describe el comportamiento y comenta algunas particularidades del ave que concentra, entre las especies de aves marinas, la mayor cantidad de individuos en toda Patagonia.
Pingüinos de Magallanes. Foto: Marcelo Bertellotti.

Existen alrededor de un millón de parejas de pingüinos en la región. “Uno puede imaginarse que la gaviota es el ave que más abunda en la Patagonia, sin embargo la población de pingüinos es diez veces mayor y tienen una vida social muy interesante”, introduce Marcelo Bertellotti, investigador independiente del CONICET en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET).

En el imaginario colectivo se asocia al pingüino con lugares de climas helados, sin embargo el de Magallanes, el de Humboldt, el Sudafricano y el de Galápagos son cuatro especies del mismo género a las que se denomina “pingüinos de aguas templadas”.

“En sus rutas migratorias, el pingüino de Magallanes suele llegar a sitios con altas temperaturas. Esta especie deja la Patagonia persiguiendo cardúmenes de anchoitas y van subiendo por el Atlántico hacia el sur de Brasil. Incluso pueden llegar hasta la altura de Río de Janeiro”, cuenta Bertellotti.

Además, según el investigador estar más o menos expuestos a bajas temperaturas modifica algunas conductas en los animales. Los pingüinos antárticos suelen concentrarse y acercarse unos junto a otros para hacer frente al frío o a tormentas de nieve. Por ejemplo, los pingüinos emperador forman una gran masa pegando cuerpo con cuerpo, como estrategia para conservar el calor, turnándose entre los sitios más expuestos de la periferia y los protegidos lugares en la parte central de los grupos.

 

La comezón del séptimo año

Las aves marinas en general tienen tendencia a la monogamia y los pingüinos no son la excepción. Las parejas que se unen para aparearse casi con seguridad volverán a encontrarse en los años siguientes. Están juntos durante la reproducción en los casi seis meses que les toca estar en tierra y se separan al migrar. A la siguiente primavera, los machos vuelven a vivir al mismo nido que ocuparon la temporada anterior y se reencuentran con las hembras.

“Esta costumbre se repite año tras año pero curiosamente también existen los divorcios. Los pingüinos suelen cambiar de pareja después de un fracaso reproductivo y ésta es la explicación más aproximada para entender la causa de la separación. Casualmente alrededor del séptimo año aumentan los divorcios entre pingüinos”, comenta Bertellotti.

 

Pingüinos GPS

Se suele considerar que algunos animales que habitan los mares, como el delfín, son seres sumamente inteligentes, sin embargo no es común pensarlo de las aves en general y de los pingüinos en particular. El colonizador Vasco da Gama al conocerlos los describió como “pájaros bobos”. Algunas conductas de esta especie asociadas a la memoria, podrían contradecir esta afirmación.

Según cuenta el investigador, el pingüino es completamente anfibio. Pasan una parte de su vida en tierra para nidificar, poner huevos y criar a sus pichones, pero la mitad de su existencia sucede solamente en el mar. Un animal que por ejemplo se fue nadando desde Punta Tombo hasta Río de Janeiro, pasa seis meses en el agua y al volver regresa con precisión a su hogar.

“Tienen una memoria cognitiva que les permite encontrar y volver a su nido que es un sitio diminuto del que se habían marchado la temporada anterior, luego de atravesar el inmenso mar”, argumenta Bertellotti.

Marcelo Bertelotti publicó en el año 2013 el libro Pingüino de Magallanes: Embajador de la Patagonia, con el objetivo de hacer accesible al público, datos, fotografías, estadísticas e información que cuenta en detalle la vida de estas aves tan singulares.

  • Por Alejandro Cannizzaro. CENPAT-CONICET.