28/05/2015 | CIENCIAS AGRARIAS, DE LA INGENIERÍA Y DE MATERIALES
Packaging: lo que importa es lo de afuera
Científicos de PLAPIQUI investigan el desarrollo y mejora de películas plásticas para envasar alimentos.
Goizueta y el equipo de investigación de Packaging de PLAPIQUI. Foto: CONICET Fotografía.

La conservación de frutas y verduras requiere de un especial cuidado ya que una vez recolectados continúan respirando, por lo que suelen deteriorarse rápidamente. La correcta manipulación de los vegetales mediante una adecuada selección del envase y las condiciones de almacenamiento permiten prolongar su vida útil manteniendo su frescura y características organolépticas.

Desde la década del ‘90, investigadores de la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI, CONICET-UNS) trabajan en el diseño de películas poliméricas para producir envases para el sector alimenticio principalmente. “Veíamos que se producía mucha innovación desde las empresas. Hay muchos productos que se exportan que utilizan o podrían utilizar técnicas de envasado en atmósfera modificada por lo que contar con materiales de producción nacional es interesante. A partir del conocimiento generado, conseguimos equipamiento específico y así empezamos a trabajar en el desarrollo de nuevos materiales”, aclara Graciela Goizueta, profesional principal del CONICET.

Cuanto mayor sea la tasa de respiración en el envase, más rápido se descompone el producto. Por lo tanto es aconsejable disminuir este proceso para mantener la frescura. Para esto se suele aplicar el método de envasado en atmósfera modificada o MAP (del inglés Modified Atmosphere Packaging) que implica la eliminación del aire del interior del envase y la sustitución por un gas o mezcla de gases, generalmente dióxido de carbono (CO2) y nitrógeno. Las proporciones de cada uno dependen del tipo de alimento a envasar, y generalmente se requieren ambientes ricos en CO2 y pobres en oxígeno ya que en estos se reduce la tasa de respiración de los productos.

Goizueta explica que actualmente estudian materiales basados en poliolefinas. Al polipropileno que se utiliza normalmente para la producción de packagings se le incorporan elastómeros poliolefínicos para regular la permeabilidad a los gases y adecuarles sus propiedades mecánicas, por ejemplo aumentándole su flexibilidad. “Este tipo de películas no están disponibles en el mercado local, hay que importarlas y por eso tratamos de usar como polímero mayoritario el polipropileno, que tiene bajo costo y se produce en el país. Pero es muy poco permeable al oxígeno y al vapor de agua por eso lo modificamos”, agrega.

Asimismo, la ingeniera destaca que otros productos secos y grasos como los snacks requieren envasados que funcionen como barrera contra el oxígeno para evitar su ranciedad. Para eso estudian el recubrimiento de polipropileno con polímeros naturales como la gelatina para generar una atmósfera controlada. Este proceso es conocido como coating y consiste en tomar un material de base y arriba depositarle una capa de otro.

En una primera etapa los investigadores realizaron la producción de películas de gelatina plastificadas con distintos compuestos hasta tener películas con buenas propiedades mecánicas, flexibles y transparentes. Luego probaron su adherencia al sustrato y midieron las propiedades de barrera.

Por su parte, Daniel Ercoli, profesional principal del CONICET en PLAPIQUI, explica que los materiales de envases comerciales constan de varias capas y se fabrican por coextrusión, es decir a través de una máquina extrusora que aporta diferentes plásticos que luego se combinan para formar un laminado unido por adhesivos. “Lo que intentamos hacer, es desarrollar mezclas de materiales tal que en una sola capa cumplan con la función de barrera, para que la fabricación sea mucho más sencilla”, dice.

Ercoli agrega que además están estudiando el procesamiento del ácido poliláctico (PLA), un bioplástico que actualmente no se produce en el país y que se utiliza como alternativa para películas tradicionales. Se obtiene a partir la fermentación de almidón de papa o maíz con bacterias lácticas y además es biodegradable. A futuro planean desarrollar packagings activos, usando las gelatinas como soportes de aditivos como bactericidas o antioxidantes que puedan migrar a los alimentos envasados.

Finalmente, Goizueta destaca que todos los estudios están orientados a entender la estructura y propiedades de los polímeros, y a través de ese conocimiento obtener mejores materiales. “Permanentemente brindamos asistencia técnica a empresas que procesan plásticos para producir películas y también a las convertidoras que son las que los imprimen, laminan con otros materiales y arman las estructuras de los envases. Asesoramos en temas de calidad o ante fallas del producto. Además orientamos industrias de otros sectores que usan materiales plásticos importados y nos consultan para que busquemos alternativas para producirlos localmente”, concluye.

  • Por Cecilia Leone