10/09/2015 | CONICET-INTA
Investigadores del CONICET en INTA Expone Cuyo 2015
Los científicos presentaron sus líneas de trabajo en la décima edición de la megamuestra agropecuaria.
Foto: CONICET Fotografía.

Drones para la asistencia en tareas agrícolas, sistemas de riego de precisión, microbiología del vino, biotecnología para el control de plagas y alternativas tecnológicas para los pobladores de la llanura son tan sólo algunas de las temáticas que fueron presentadas por investigadores del CONICET el 4, 5 y 6 de septiembre en los diferentes espacios del predio de la Estación Experimental Agropecuaria San Juan INTA ubicado en Villa Aberastain, departamento de Pocito, San Juan.

La propuesta de la muestra se organizó en torno a tres grandes ambientes: Valles Andinos, Oasis y Llanura Árida y dos áreas estratégicas: Salón de la Innovación y Alianzas Estratégicas. En este sector, el Consejo presentó en un stand su oferta tecnológica y contó además con la presencia de Melisa Giménez y Lidia Ferri Hidalgo profesionales del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA, CONICET-Provincia de Mendoza-UNCu) quienes contaron al público su trabajo en el Inventario Nacional de Glaciares.

“Actualmente no se sabe cuántos glaciares hay en el país ni dónde se encuentran ni sus características. El Inventario trata de responder estas preguntas. Los glaciares son reservas estratégicas de agua dulce, es muy importante conocer estos datos porque su derretimiento alimenta los ríos. Nuestro trabajo tiene dos etapas, una en gabinete en el que se mapea todos los glaciares a través de imágenes satelitales; y luego se procesa la información, se hacen campañas en campo para chequear si lo que se hizo en gabinete está bien. Obtenemos informes, mapas y un sistema de información geográfica por cuenca con parámetros morfométricos para determinar qué tipo de glaciar es. Es importante dar a conocer esto a la gente porque si bien la información no está online, próximamente en la página va a poder descargar información al respecto”, explicó Giménez.

Por su parte, Ferri Hidalgo advirtió que estás tareas son claves en para el ordenamiento territorial y estos datos permiten determinar si es correcto o no establecer emprendimientos en montaña como centros turísticos o mineros.

Otra de los atractivos del stand del organismo fue el acceso remoto a un microscopio de barrido electrónico ubicado en el Centro Científico Tecnológico (CCT) de la ciudad de Mendoza presentada por Federico González, técnico asociado del CONICET en el IANIGLA y Rubén Soria, profesional principal del CONICET en la Unidad de Administración Territorial (UAT) del CCT Mendoza, que pudo realizarse gracias al software desarrollado por los especialistas para el trabajo a distancia en tiempo real.

“Estamos presentando el sistema de acceso remoto en el cual se puede comandar el microscopio desde cualquier parte del mundo donde haya una conexión de Internet estable. Esto facilita que cualquier usuario pueda enviarnos las muestras en el laboratorio y, sin necesidad de viajar a la ciudad de Mendoza, puede verlo como si estuviera al lado de nosotros. De esta manera se ahorran costos de traslado y se hace un mayor uso de la tecnología”, aseguró González.

 

La robótica al servicio del agro

En el Salón de la Innovación, un grupo de investigadores del Instituto de Automática (INAUT, CONICET-UNSJ) expusieron los avances tecnológicos en sistemas robóticos para la asistencia en las tareas agrícolas: desarrollo de vehículos terrestres autónomos y vehículos aéreos que se utilizan para hacer supervisión de la plantación y un sistema de riego de precisión. Los profesionales están haciendo sus ensayos en plantaciones de olivos pero se prevé que pueda ser replicado en cualquier tipo de cultivo.

“Instrumentamos y robotizamos un cuadriciclo para hacer relevamientos del cultivo. Analizamos el olivo, se hace un escaneo de la canopia de forma autónoma para poder tener un mapa 3D del cultivo para después poder procesar los datos y calcular la superficie foliar, que es lo que le interesa al ingeniero agrónomo para predecir la productividad que va a tener el olivar”, aclaró Carlos Soria, investigador adjunto del CONICET en el INAUT.

Por su parte, Santiago Tosetti, investigador asistente del CONICET en el mismo instituto explicó que no sólo trabajan en la captura de datos sino también en lo relativo al control de los vehículos. En el caso de los vehículos terrestres utilizan un sensor láser para hacer un barrido de la superficie foliar para determinar el estado de la planta.

En el sector de cultivos, Adrián Orellana, profesional principal del CONICET, fue el encargado de mostrar el prototipo del cuadriciclo autónomo robotizado y explicarle a la comunidad las características de su software. “La visión estéreo permite tomar la información tridimensional frente al vehículo y mediante el desarrollo de una autocalibración automática imagen a imagen, determinar el plano de tierra y a partir de ese plano, generar el mapa de elevación del cultivo y obtener información de canopia que da un índice de la potencialidad de la planta para dar fruto. A su vez permite determinar el camino libre frente al vehículo para guiarlo”, afirmó.

En cuanto a los sistemas aéreos Pedro Campillo, técnico principal del CONICET, agrega que desarrollaron prototipos de un tricóptero que mediante distintos sensores permite conocer datos de estructura, humedad, temperatura, entre otros. “Son vehículos aéreos no tripulados que pueden ser manejados en forma manual, teleoperada desde una estación base en una computadora o mediante un GPS. Estos equipos son económicos, fabricados con materiales fáciles de conseguir, de origen nacional y que cumplen todos los requerimientos”, aseguró.

Flavio Capraro, investigador asistente del CONICET en el INAUT presentó un sistema de riego de precisión que surge de la idea de mejorar las técnicas actuales para lograr que el productor suministre la cantidad de agua que realmente necesaria y de esa forma aumentar el rendimiento del agua. “Para poder llevar adelante este concepto, se necesita que el productor tenga información de cómo funcionan los equipos de riego y cómo crece el cultivo. Hicimos un software libre desarrollado en una plataforma web que se puede usar con cualquier dispositivo y que no está atado a la tecnología ni a los recursos del productor. Al poder integrar información, el productor puede tomar la decisión de dónde, cuánto y cuándo regar. Se puede ahorrar entre un 10 y 40 por ciento de agua, entre un 5 y un 30 de fertilizante y diferentes porcentajes de energía eléctrica, dependiendo de las dimensiones del equipo”, destacó el investigador.

  • Por Cecilia Leone.