Nota - 20/1/2019
08/01/2019 - CIENCIA Y SOCIEDAD

“La Puna argentina: naturaleza y cultura”, un libro para enamorarse del paisaje desértico

Numerosos estudios sobre la Puna se conjugan en este libro para tratar de ofrecer un primer panorama general sobre esta fascinante región.

“Altura donde el tiempo parece detenerse, entre llanuras y valles […]. Sol intenso, viento helado; plantas, animales y bacterias que para sobrevivir han desarrollado formas de vida únicas. Comunidades criollas e indígenas, empresas mineras, turistas, montañistas […]. Uno de los sitios más tempranos de asentamiento humano en América de Sur. […] Suelo desnudo y erosión, que desnuda fósiles de millones de años y minerales valiosos; oro, plata, cobre; la principal reserva de litio del mundo. Volcanes (los más altos del mundo), salares enormes, lagunas azules y verdes, choiques, vicuñas, zorros, pumas, pastores, aguas calientes o muy frías, nieve”, así retrata a la Puna el prólogo del libro publicado por la Fundación Miguel Lillo.

“La Puna argentina: naturaleza y cultura” es el título de la obra que trata de recopilar todo lo que se sabe, y se ignora, de “una de las primeras regiones ‘desarrolladas’ de la actual Argentina; una de las más marginales del presente”. Los trabajos de más de 80 autores, muchos de ellos científicos del CONICET, se plasman en estas páginas editadas por los investigadores Ricardo Grau, Andrea E. Izquierdo y Alfredo Grau del Instituto de Ecología Regional (IER – CONICET) y por la doctora Judith Babot (Fundación Miguel Lillo – CONICET).

El director del IER –y coautor de este libro–, doctor Ricardo Grau, relata su experiencia sobre el proceso de creación de la obra.

 

¿Cómo y cuándo surgió la idea de hacer este libro?

La idea surgió hace más de tres años. Nuestro instituto había comenzado a trabajar en la Puna hacía relativamente poco y percibimos que había mucha gente que producía información pero de manera localizada y dispersa. No había una perspectiva regional y mucho menos interdisciplinaria: un grupo de investigación en Jujuy, otro en la Puna de Catamarca… Entonces, nos propusimos recopilar la información y, de paso, aprender mucho en el proceso.

 

Las ciencias sociales, las exactas y las naturales se conjugan en este libro, ¿cómo fue la dinámica de este trabajo de integración?

Creo que ése es el fuerte del libro: poder conjugar todas las disciplinas que aportan a conocer el paisaje de la Puna. Cuando uno va a la Puna, ve volcanes, ve salares, pastores, minas, ve el ferrocarril. Detrás de todo esto, hay actividades sociales, hay historia, hay cultura. Por eso, el libro se llama “La Puna Argentina: naturaleza y cultura”.

Intentamos identificar la mayor cantidad de científicos para que cubrieran las distintas disciplinas. En la parte arqueológica, tratamos de distinguir tres grandes edades: lo preagrícola, los inicios de la agricultura hasta la agricultura desarrollada incaica y, por último, desde el final del período incaico hasta el presente.

En la parte sobre usos de territorio, tenemos un capítulo dedicado a la ganadería, por su gran relevancia; otro, dedicado a los camélidos que es la fauna más distintiva. Finalmente, hay uno sobre procesos demográficos humanos.

 

El libro está organizado en cuatro secciones: a) El ambiente físico, b) Biodiversidad, c) Sistemas sociales en el tiempo y d) El uso del territorio en el presente y futuro, ¿qué mirada aporta cada eje?

La sección sobre el ambiente físico trata, primero, de la geología, ya que las características geológicas de la Puna son sobresalientes: con sus volcanes y tanta roca desnuda, su paisaje es muy distintivo. También incluimos un apartado sobre clima que es una variable importantísima para definir el funcionamiento ecológico. Y no nos olvidamos de los humedales, ambientes que por sus condiciones hidrológicas son centrales para la vida tanto humana como natural.

La segunda sección, Biodiversidad, presenta una clásica clasificación de plantas, de la fauna (mamíferos, anfibios, reptiles, aves) y un capítulo muy específico acerca de la biodiversidad bacteriana que es extremadamente atractiva porque existen muchos tipos de vida extremófila. La paleodiversidad también tiene su espacio.

En la sección dedicada al hombre, tenemos capítulos arqueológicos y otros sobre la historia, tanto la reciente como la demografía humana de la última década. La sección “El uso del territorio” es la más interdisciplinaria ya que en ella hablamos de minería, ganadería, turismo, entre otras temáticas.

Para concluir, presentamos un capítulo integrador que trata de capturar todos los procesos de teleconexiones, es decir, busca analizar cómo la Puna se relaciona con lo que está afuera de ella (los mercados externos, la gente que migra y envía remesas, los intercambios culturales).

 

– ¿Qué serían los boxes?

En todo el libro hemos utilizado boxes, o recuadros breves, para tratar temas tal vez menores, pero importantes o interesantes. Por ejemplo, la agricultura es una actividad menor en la Puna pero tiene su espacio en un box. Hay otro sobre perspectivas de energías alternativas, como ser la energía geotermal que, si bien no hay un desarrollo, existe un potencial. Otros temas se destacan por su atractivo, por ejemplo, un estudio sobre las momias de alta montaña, específicamente, las momias de Lullaillaco.

En mi caso, yo escribí un box sobre el burro. Si bien hay todo un capítulo que habla de la ganadería, uno va a la Puna y lo primero que ve son burros. Entonces, uno se pregunta: ¿por qué pasa esto?, ¿cuál es la historia detrás de este simpático animal?

 

¿Se podría decir que el libro es más que una compilación de papers?

Todos los capítulos son originales; revisiones bastante completas. Cada uno pasó por un proceso independiente con revisores externos. Hubo un proceso editorial fuerte para que no tengan un lenguaje muy disciplinar o técnico, y así proporcionar una lectura amena para cualquier lector. Esperamos que pueda ser leído por un público amplio que no maneje la terminología científica específica. Esto fue un gran esfuerzo porque los autores están acostumbrados a escribir para los colegas de su propia disciplina.

 

¿Cuáles son las mayores problemáticas socio-ambientales presentes en esta región y cómo son tratadas en este libro?

La Puna fue una región central. Cuando vinieron los españoles era una de las regiones más pobladas. Hace 500 años, mientras más al sur se iba, menos desarrollo agrícola encontraba. Hoy esta situación se ha revertido totalmente y la Puna se ha convertido en una región marginal desde el punto de vista socio-económico.

Por este motivo, sus pobladores se encuentran expuestos a las fuerzas externas, por ejemplo, el Estado, el turismo, la minería. De hecho, el  rol del Estado es fundamental porque garantiza el empleo público, las escuelas, el desarrollo vial. Creo que este punto es uno de los déficits del libro: la relación Puna-Estado no se discute en profundidad porque no existen muchos estudios al respecto de cómo el Estado influye en la socio-economía.

Por otro lado, la Puna también es vista como lugar de paso: la gente que va de Argentina a Chile o a Bolivia, pasa por la Puna y deja recursos y, eventualmente, impactos ambientales. Esto también le permite a los lugareños conocer personas de otras culturas. Todo esto está dentro de la problemática social.

Asimismo, tenemos la problemática del ambiente físico donde se destaca la cuestión del clima. En general, las regiones de alta montaña del mundo experimentan más el cambio climático, más intensamente que las zonas bajas.  Y lo que se percibe es una tendencia general hacia una aridización. La Puna es mucho más seca de lo que era, sobre todo hace 400 años. Este análisis de historia ambiental está muy bien descripto en el libro.

Todos estos cambios redundan en la ecología. Por ejemplo, un aspecto dramático es el pastoreo ya que los herbívoros tienen un fuerte impacto. Hace 1000 años, había vicuñas que fueron reemplazadas, hace 400 años, por ovejas, vacas, cabras, burros. Hoy en día, especialmente en los lugares más remotos, las vicuñas han vuelto.

 

En el libro se plantean sugerencias para ser consideradas a la hora de elaborar planes de manejo y conservación, como promover la investigación aplicada a la conservación, ¿han pensado acciones para hacer realidad estas estrategias?

Sí. En principio, en febrero tenemos una reunión con algunos autores y tomadores de decisiones. Hay varias líneas en las que se puede empezar a trabajar, por ejemplo, los autores del capítulo sobre humedales tienen iniciativas concretas para influir sobre la ley de humedales, para que se tenga especial cuidado con los de la Puna que tienen un distintivo muy particular. Las lagunas y vegas puneñas, y otros ambientes húmedos con suelos saturados, tienen la mayor productividad vegetal y de ganado.

Por otro lado, nos gustaría también influir en el tema de la minería, una actividad que está explotada para extraer litio.  Es una actividad que a nivel global va a crecer debido a la gran demanda para las baterías de las tablets, celulares, autos híbridos (los que consumen menos combustibles fósiles y son mejores para el medioambiente). Pero todo esto tiene un impacto en la Puna que puede ser negativo. Entonces, queremos influir generando directrices para que el desarrollo minero represente una oportunidad para mejorar la conservación y el conocimiento sobre la Puna, y no para destruir sus recursos.

 

¿Cuál es el mayor valor de esta obra en su opinión?

Es una obra integradora, ha juntado a mucha gente de disciplinas muy distintas. Ése es el mayor mérito: tener 100 personas que han trabajado sobre la Puna y que tienen algo para decir sobre la Puna desde diferentes perspectivas. Son 23 capítulos, casi 30 recuadros, es decir, se obtuvieron 50 productos que en promedio tienen dos o tres autores, lo que hace un total de casi 100 autores. Todas estas voces se entrelazan en las 500 páginas del libro.

 

¿Qué le gustaría que el lector se lleve?

Lo primero es transmitirles que la Puna es un lugar maravilloso. Creo que todos los autores estamos, de alguna manera, enamorados de la Puna en un sentido estético porque es un lugar conmovedor y con mucha fuerza.

El segundo mensaje es que, para proteger a la Puna como ecosistema, hay que conocer la interacción entre el ambiente biofísico y los factores humanos. No tomar posiciones extremas sino trabajar desde una mirada integradora en pos de conservar esta fascinante región.

Por: Jorgelina Martínez
La publicación forma parte de la serie Conservación de la Naturaleza de la Fundación Miguel Lillo, que comprende trabajos relacionados con el problema de la conservación de la flora y fauna autóctonas. Incluye el grado de explotación y/o destrucción alcanzado y los medios de protección proyectados o en aplicación. Ref. bibliográfica: H. Ricardo Grau, M. Judith Babot, Andrea E. Izquierdo, Alfredo Grau (editores). 2018. La Puna argentina: naturaleza y cultura. Serie Conservación de la Naturaleza 24, Fundación Miguel Lillo. Versión online disponible en: http://www.lillo.org.ar/revis/cnaturaleza/2018-scn-v24.pdf