INVESTIGADORES
FANARO Maria De Los Angeles
capítulos de libros
Título:
Capitulo 6: Trigonometría
Autor/es:
OTERO, MARIA. RITA; CORICA, ANA ROSA; FANARO, MARIA DE LOS ANGELES
Libro:
Matemática. Tendiendo puentes entre la Escuela y la Universidad. Tomo 1
Editorial:
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
Referencias:
Año: 2004; p. 263 - 313
Resumen:
El origen de la trigonometría es tan antiguo como la necesidad de resolver
problemas planteados por la agrimensura y la astronomía. Las fuentes más
elementales de las que surge la trigonometría podemos decir que son las sombras y
las cuerdas de arco. La observación de sombras proyectadas por postes y árboles condujo al
estudio de triángulos semejantes, en tanto que, paralelamente a dicho estudio, surgía otra
rama de la matemática como consecuencia del deseo del hombre de investigar los misterios y
maravillas del Universo.
La trigonometría nació con Hiparco en el siglo II AC, intentando hacer de la Astronomía una
ciencia más exacta, fundada en mediciones y en herramientas matemáticas apropiadas para
predecir con precisión los eclipses y los movimientos de los astros, para hacer calendarios
más exactos y para posibilitar navegar con mayor seguridad. Cuatro siglos más tarde el gran
astrónomo Tolomeo realiza grandes contribuciones a la trigonometría. En el siglo II DC, él
escribió un tratado al que llamó Sintaxis Matemática (colección matemática) que fue tan
apreciado por los matemáticos árabes que se referían a él como Almagesto (La Gran
colección), en griego Megale Sintaxis. Una buena parte de los teoremas de nuestra
trigonometría actual eran conocidos y utilizados por Tolomeo.
Para desarrollarse la trigonometría necesitó elementos de aritmética -en la construcción de
tablas- de álgebra (para establecer fórmulas que relacionan ángulos y lados en un triángulo)
y geometría, por lo tanto la trigonometría floreció mucho más tarde que la geometría de la
cual toma su sentido. El desarrollo de la trigonometría se inicia con las primeras tentativas
del cálculo de distancias y longitudes, diferenciándose desde sus comienzos la trigonometría
plana, dedicada a la medición de pequeñas porciones de superficie terrestre, de la
trigonometría esférica, nacida de las mediciones angulares relativas a las posiciones de los
cuerpos celestes. Sus estudios teóricos parecen iniciarse entre los babilonios y los griegos,
alcanzados muy pronto por los indios y logrando gran impulso entre los árabes hacia el año
1000 quienes la introdujeron en la Europa Occidental.
En el siglo XVI Viète desarrolló el teorema del coseno y lo utilizó para resolver triángulos
planos. El descubrimiento de los logaritmos realizado por Neper en el siglo XVII abrió
nuevas posibilidades a la trigonometría -facilitando enormemente los cálculos- cuyo
desarrollo habría de recibir los aportes de los grandes matemáticos de los siglos XVII y
XVIII como Euler a quien corresponde el gran mérito de haberla llevado a su forma analítica
actual. Con el advenimiento de las series de Fourier, a comienzos del siglo XIX, la
trigonometría se une estrechamente al análisis, proporcionando un instrumento sin
precedentes para el estudio de las vibraciones y los movimientos periódicos, que por todas
partes aparecen en la naturaleza.
En síntesis, la Trigonometría es una rama de la matemática que estudia los problemas
relativos a la medida de los elementos de los triángulos estableciendo una correspondencia
entre las magnitudes susceptibles de medición lineal y las angulares mediante la introducción
de las razones trigonométricas. A partir de ellas se definirán las razones trigonométricas que
históricamente (así como las expresiones logarítmicas y exponenciales) constituyen el primer
ejemplo de razones numéricas sencillas no expresables mediante operaciones algebraicas.
Este hecho tiene una justificación, ya que en el fondo estas razones provienen de un proceso
más vinculado con nuestra intuición espacial que con el formalismo algebraico. En efecto
seno y coseno relacionan números con ángulos, representando así puntos de la recta sobre
una circunferencia. Esta operación geométrica de enrollar una recta sobre una
circunferencia es la base de toda la trigonometría clásica (y por supuesto es el fundamento de
la posibilidad de medir numéricamente ángulos).

