INVESTIGADORES
RODRIGUEZ Gabriela
congresos y reuniones científicas
Título:
La Teoría Política y el desafío de la historia. Las potencialidades heurísticas de la Historia Conceptual para la comprensión de los conceptos de república y democracia
Autor/es:
JULIO PINTO; GABRIELA RODRIGUEZ
Lugar:
Quilmes
Reunión:
Congreso; XIV Congreso Mundial Anual de Historia Conceptual; 2011
Institución organizadora:
Universidad Nacional de Quilmes
Resumen:
Esta ponencia analiza el cambio conceptual en la relación entre república y democracia experimentado por la política argentina entre los siglos XIX y XX, ante las peculiares circunstancias que caracterizan al Centenario. Siguiendo a R. Koselleck, creemos que la Historia Conceptual tiene la virtud de vincular la Historia Intelectual con la Social. Justamente esta reciprocidad entre las ideas y el contexto en que éstas emergen es central, no sólo para el caso en cuestión, sino también para comprender en qué se diferencia la propuesta de Koselleck de la hermenéutica gadameriana, y de los historiadores de la Escuela de Cambridge, con cuyos planteos tiene notables afinidades, aunque como afirma el propio Q. Skinner, ello no implique un identidad metodológica entre ambos abordajes.Tras el advenimiento de la democracia electoral (ley Saenz Peña), las élites políticas e intelectuales que se sienten desplazadas inician una crítica mordaz a la democracia de masas, instalando una relación conceptual contraria asimétrica entre democracia y república. La república deviene en la salvaguardia de las instituciones frente su avasallamiento por parte los liderazgos plebiscitarios. Entonces, se separan los conceptos de democracia y república, que no sin tensiones, habían alcanzado su articulación en Europa,  EEUU e incluso en parte del pensamiento argentino del siglo XIX. Por ejemplo, la Generación de 1837 utilizó la noción ?tocquevilliana? de la democracia como estado social, como condición de posibilidad de la república posible. El efecto paradójico de esta antinomia entre república como salvaguardia institucional de los notables y democracia como el reino aluvional de la ?barbarie? se observará en dos planos. Por una parte, permitió que, a pesar de la distancia ideológica entre el liberalismo conservador, el radicalismo antipersonalista y el socialismo, surgiera una hegemonía cultural que descalificaba a los gobiernos democráticos de masas, asociándolos primero a la política criolla y luego al populismo. Por ello, algunos de estos sectores de la intelligentsia local llegaron a legitimar los golpes cívico-militares de 1930 y 1955 para restaurar las instituciones republicanas. Por el otro, esta antinomia, que no responde necesariamente a la relación conceptual entre república y democracia en la Teoría Política, no ha sido ajena a la vigencia en el plano de las ideas del paradigma positivista. Se instala así un prejuicio ahistórico que no solamente desconoce que la sociedad argentina del siglo XX no es idéntica a aquella del XIX sino que también actualiza con otros términos la oposición entre civilización y barbarie.