PERSONAL DE APOYO
PONCE Maria jimena
artículos
Título:
Saile Echegaray y los Albores de la Botánica Argentina.
Autor/es:
PONCE J., ARIZA ESPINAR L. DÍAZ GAVIER F., SARTORI F., CHIRINI F. WIEMWR A. HICK P. & BERNARDELLO G.
Revista:
Folium
Editorial:
ISSN: 2618-348X - Folium
Referencias:
Lugar: Buenos Aires; Año: 2021
ISSN:
2618-348X
Resumen:
ContextoEn la segunda mitad del siglo XIX, el estudio de las ciencias exactas y naturales no estabadesarrollado en nuestro país, ya que no había investigadores formados ni profesoresespecializados en su enseñanza. El presidente Domingo F. Sarmiento, sabiendo estascircunstancias, le solicitó al Director del Museo Público de Buenos Aires, el alemán GermánBurmeister, información para promover estas ciencias. Éste sugirió a la Universidad deCórdoba como el lugar más conveniente para fortalecerlos. Por ello, y a pedido de Sarmiento,el Congreso de la Nación promulgó el 11 de setiembre de 1869, la ley 322 que autoriza alPoder Ejecutivo para contratar dentro ó fuera del país hasta 20 profesores, que serándestinados a la enseñanza de ciencias especiales en la Universidad de Córdoba y en losColegios Nacionales.Este es el inicio de la Academia Nacional de Ciencias y el establecimiento en Córdoba de losprimeros investigadores extranjeros, particularmente zoólogos, geólogos, paleontólogos ybotánicos dentro de las ciencias naturales (Depetris, 2019). Se crearon seguidamente losMuseos de Mineralogía, Botánica y Zoología, donde se coleccionaban, clasificaban yestudiaban los materiales recogidos en las primeras exploraciones hechas en Argentina desdela Academia por sus investigadores y asociados. Los naturalistas europeos, seguramente,vinieron motivados por el estrecho vínculo entre la naturaleza y los viajes, sobre todo enregiones del planeta poco conocidas, como Sudamérica, lo cual les permitiría hacer algunosdescubrimientos trascendentes y les otorgaría renombre en sus respectivos países. Citemosbrevemente algunos de ellos, casi todos alemanes, los cuales tendrán relevancia la historia quenos convoca.Paul Günther Lorentz (1835-1881), botánico especialista en hongos y algas nacido en Sajonia,llegó en 1870. Lorentz inició con entusiasmo la exploración sistemática de la flora argentina,viajando primero solo y luego con Georg Hieronymus (1846-1921), botánico ayudante nacidoen Silesia que había llegado en 1872. Alfred Wilhelm Stelzner (1840-1895), geólogo nacidoen Dresden, llegó en 1871. El Museo de Mineralogía y Geología, que hoy lleva su nombre,tiene su origen cuando él organizó una muestra de minerales, rocas y fósiles europeos quetrajera y que fueron exhibidos en el Colegio Nacional de Monserrat, el mismo día de sullegada!. Adolf Döring (1848-1925), nacido en Hannover, llegó también en 1872; siendozoólogo y geólogo estuvo dedicado al dictado de Química y Zoología. Junto a otrosacadémicos, incluyendo a Lorentz, formó parte de la comisión científica que acompañó alEjército argentino en la llamada Conquista del Desierto, explorando el territorio al paso de lastropas que iban sometiendo a los pueblos originarios. Finalmente, mencionamos a uncientífico holandés que llegara en 1872, Hendrik Weyenbergh (1842-1885), joven naturalistainteresado en conocer una fauna completamente inexplorada y promotor de la creación de laFacultad de Medicina (Fig. 1).La Universidad Nacional de Córdoba es la Casa de Altos estudios más antigua del país. Fuefundada en 1613 por los Jesuitas y obtuvo en 1621 la potestad de conferir grados. Bajo lapresidencia de Sarmiento, el perfil eminentemente filosófico-teológico que tenía sediversifica, ya que las ciencias naturales cobraron particular impulso con la creación de laAcademia y el arribo de los especialistas mencionados. Al poco tiempo, en 1873, se crea laFacultad de Ciencias Físico-Matemáticas (hoy de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales)donde ellos enseñaron. Aquí comienzan los primeros pasos de Saile Echegaray.El primer egresado del Doctorado en BiologíaEntre los primeros alumnos en cursar las cátedras de ciencias naturales en esta Facultad, seencuentra Saile Echegaray (Fig. 2). De su vida personal, tenemos datos sueltos. Nació amediados del siglo XIX, en la ciudad de San Juan; según el acta de bautismo manuscrita casiilegible encontrada en la página web Family Search, la fecha sería el 11 de mayo de 1851(poner la cita en la bibliografia). Era hijo de un oficial del Ejército de los Andes de Manos delGeneral San Martín (Díaz de Raed, 1978) que le puso un nombre tan raro como Saile,entonces y ahora.Echegaray no fue un egresado más. Por primera vez, en la Universidad de Córdoba seotorgaba el título de Doctor en Ciencias (Haene, 2016). Las autoridades de la Facultad deCiencias Físico-Matemáticas no dejaron que este hecho pasara desapercibido. En tal sentido,organizaron el evento con el mayor decoro posible, a la usanza de la época. Se dispuso que eldoctorando, vestido con el hábito destinado para tal fin, realizara su exposición en eldeslumbrante Salón de grados de la Universidad, acompañado de su director, el AcadémicoAdolf Döring. A la defensa de la tesis asistió el cuerpo docente completo y el decano, quien,concluida la exposición, le otorgó el título máximo (Garzón, 1951). Había realizado su tesisen el área de fitoquímica sobre: La hipomanina, un nuevo principio cristalizado en elchuscho, Nierembergia hippomanica Miers, habiendo publicado sus resultados en 1879 enel volumen 3 de la reciente revista: el Boletín de la Academia Nacional Ciencias. El tribunalestuvo compuesto por A. Döring, L. Brackebusch y G. Hieronymus, según consta en laMemoria Académica de 1878, pero no se encuentra la fecha de la defensa.Asimismo, tuvo una intensa actividad como ayudante universitario. Cuando la Facultad deCiencias Físico-Matemáticas quedó definitivamente organizada, fijó por reglamento el cargode Ayudante. En el artículo 21 se establecía: Los ayudantes están a las órdenes de susrespectivos catedráticos, correspondiéndoles auxiliarles en todos los trabajos requeridos porla enseñanza, conservación y aumento de las colecciones. El cargo se institucionalizó, claroestá, como honorario sin salario. Entre 1875 y 1899, al menos 14 alumnos ocuparon cargos deAyudantes en sus cátedras. El caso más destacado fue, justamente, el de Echegaray, ya quefue Ayudante de varias. En primera instancia, lo fue en Mineralogía y Geología; de hecho, en1873 participó de la expedición organizada por Alfred Stelzner a San Juan, Mendoza y Chile.Así él lo recuerda calurosamente: El Sr. Saile Echegaray, uno de los primeros estudiantes dela Academia de Ciencias Exactas y que me acompaña en mis excursiones en los alrededoresde San Juan, me ha apoyado en mi propósito, analizando más tarde en el laboratorio de launiversidad cuatro de las variedades de dolomita que coleccionábamos (26, Año 1874, pág.25) Tomo 50 pág. 13 y resultados en pág. 87.Más tarde, Saile trabajó con Hieronymus en Botánica, realizando viajes cortos a las zonasserranas próximas a la ciudad de Córdoba y colaboró con Döring en el Laboratorio deQuímica donde realizó su tesis (Fig. 3). En este laboratorio, también se desempeñó TomásCardoso, compañero de estudios de Echegaray. Ambos fueron los primeros estudiantes de lasmaterias de Ciencias cuando todavía no existía un plan aprobado (Tognetti, 2004).Weyenbergh, director del Museo de Zoología, fue destituido en 1874 por disputas conBurmeister, y fue separado temporalmente de la Universidad. La situación real fue menosdramática, pues justamente Echegaray, entonces Ayudante del Laboratorio de Química, quedóa cargo del cuidado de las colecciones, siguiendo las instrucciones precisas dejadas porWeyenbergh (Lucero, 1876; Weyenbergh, 1876). La Academia financió varias exploraciones de naturalistas en nuestro territorio. En solo trescasos, el beneficio se amplió en personas ajenas en el momento al cuerpo: Eduardo Holmberg,Florentino Ameghino y Echegaray. En 1875-1876, aún siendo estudiante, Saile obtuvopermiso de la Academia para viajar a San Juan, habiéndosele pagado el pasaje de ida y vuelta.Allí, al parecer, no disponía de recursos económicos adicionales, pero se contacta con eldueño de la estancia El Leoncito (hoy Parque Nacional), Eleuterio Cano, quien le proporcionalos medios para realizar sus primeras colecciones. Estas colectas provienen de El Tontal,Estancia de Maradona, Paramillo, Pocito y Zonda, entre otros sitios. Sus principales objetivosfueron: recorrer puntos desconocidos de la cordillera, estudiar la vegetación de la zona yreunir colecciones de flora y fauna.Uno de los resultados más significativos fue hacer un herbario de plantas fanerógamas ycriptógamas con 202 especímenes (Echegaray, 1879). Del total de sus colecciones botánicas,quedaron 191 ejemplares que él no pudo identificar y que publicara posteriormenteHieronymus, en 1881, con el nombre de Sertum Sanjuaninum (guirnalda sanjuanina en latín).Aquí subraya en la introducción: El Dr. Echegaray es el primer, y hasta ahora el único hijodel país, que ha herborizado sistemáticamente y reunido la colección más completa posiblede la vegetación de los parajes visitados por él, lo que tanto más debe ser apreciado cuantoque al mismo tiempo se ha dedicado á recolectar objetos de los otros reinos principalmentedel Zoológico. En este trabajo, Hieronymus describe 31 especies, formas y variedades nuevaspara la ciencia en base a estos materiales que terminaron siendo ejemplares tipo. Le dedicó losnombres de 11 de ellos a su joven discípulo haciendo figurar su apellido latinizado en elnombre de la especie; por ej., Oxalis echegarayi (Fig. 4 poner la figura en la especiecorrespondiente), Astragalus echegarayi, Mulinum echegarayii, Verbena echegarayi,Artemisia echegarayi (Haene, 2016). Otra colección importante correspondió a un conjuntode arácnidos que, luego, estudió y clasificó Tord Thorell (1879) de la Universidad de Upsala;en la actualidad, esta colección se encuentra depositada en el Naturhistoriska Riksmuseet deEstocolmo y algunos de sus especímenes son importantes tipos nomenclaturales (Fig. 5).Hieronymus señala afectuosamente en su publicación: Antes de entrar en esta materiaaprovecho la ocasión para manifestar al Dr. D. Saile Echegaray las expresiones de íntimoagradecimiento como representante del Instituto Científico a mi cargo. El Dr. Echegaray esel primer y hasta ahora el único hijo del país que ha herborizado sistemáticamente y reunidola colección más completa posible de la vegetación de los parajes visitados por él, lo quetanto más debe ser apreciado cuanto que al mismo tiempo se ha dedicado a recolectarobjetos de los otros reinos principalmente del Zoológico. Así entre otras ha formado unalinda colección de arácnidos en los alrededores de San Juan y las descripciones ydeterminaciones de una parte de ellas se han publicado en el Bol. de la Acad. Nac. deCiencias, Exact. t. II p. 255 por el Dr. D. T. Thorell, catedrático de Upsala. Por«equivocación», o, como me ha comunicado el Dr. D. H. Weyenbergh que ha hecho algunasde las correcciones de impresión del trabajo mencionado, «por error tipográfico» se leatribuye en la introducción de dicho trabajo la colección de arácnidos, hecha, como hemosdicho por el Dr. Echegaray en los alrededores de San Juan, al Dr. D. H. Weyenbergh, quehasta ahora no ha pisado el territorio de dicha Provincia.Entre los naturalistas argentinos más significativos del siglo XIX, se mencionan a SaileEchegaray, Eduardo Holmberg, Florentino Ameghino y Félix Lynch Arribálzaga. Echegarayfue el que más expectativas despertó, inicialmente, entre los profesores de la Facultad deCiencias Físico-Matemáticas. Su actuación como estudiante, su temprana incorporación a lastareas de diversos Museos, la habilidad que demostró en el manejo del microscopio, suposterior desenvolvimiento en el Laboratorio de Química y los resultados que se plasmaronen su tesis doctoral, preanunciaban al primer naturalista argentino formado en la Universidadde Córdoba. La Universidad trataba de retener a los jóvenes graduados para que, una vezrecibidos, continuaran con su actividad allí. En este sentido, los propios profesores de lafacultad realizaban gestiones para lograr ese objetivo. La primera muestra correspondió,precisamente, a Echegaray. El primer cargo rentado lo obtuvo en el Colegio Nacional deMonserrat. Extractamos un párrafo de la memoria de 1879 del Decano de la facultad, OscarDöring, para demostrar la intervención del claustro en dicha designación: Un discípulonuestro, habilitado no solo para enseñanza secundaria, sino también para la superior, laquímica y la botánica y la mineralogía, graduado en nuestra Facultad de Doctor en Ciencias,fue recomendado al Gobierno Nacional a fin de que se le diese una cátedra para hacerprácticos sus conocimientos profesionales; de hecho, la obtuvo. En el mismo año, Echegarayfue designado profesor interino de Química en reemplazo de Adolf Döring, debido a que sutitular participó en la comisión científica al Río Negro antes citada.Entre 1878 y 1900, diez naturalistas fueron designados miembros activos de la AcademiaNacional de Ciencias; entre ellos, tres realizaron sus estudios en la Facultad de CienciasFísico-Matemáticas: Saile Echegaray (en 1878; Fig. 6), Tomás Cardoso y Manuel Río(Tognetti, 2004). Esta fue la culminación del temprano reconocimiento de sus pares por loslogros obtenidos por Echegaray.Su herbarioEn 1921, el alemán Carl C. Hosseus (1878-1950), que fuera director del Museo Botánico,señaló que: En nuestro herbario tenemos las plantas originales del malogrado SaileEchegaray, doctor en ciencias naturales de la Facultad de Ciencias exactas, físicas ynaturales de nuestra Universidad; notemos el adjetivo malogrado al que nos referiremos alfinal. No obstante, del total de plantas que colectara en San Juan, los 191 ejemplares queHieronymus estudió antes citados efectivamente están depositados en ese herbario. El resto deespecímenes examinados e identificados por Echegaray mismo, publicados comoDeterminación de plantas sanjuaninas en el Boletín de la Academia (1876), nunca pudieronser localizados allí.Afortunadamente, docentes del Colegio Nacional de Monserrat, donde Saile se desempeñócomo profesor, encontraron allí un grupo de plantas herborizadas de cierta antigüedad.Enigmáticamente, las mismas estaban identificadas con números, sin datos de lugares decolección, salvo un sello con la leyenda Saile (Fig. 7). Al revisar el trabajo deEchegaray recién aludido, comprobamos que los datos y los números de colección aportadosallí coincidían perfectamente con los de los especímenes hallados en el Colegio. De losejemplares correspondientes a las 94 especies que Echegaray menciona en la publicación, serecuperaron 86, además de 2 que no figuraban en el listado original. De ellos, Echegarayidentificó correctamente 61 (31 con nombres aceptados y 30 con nombres hoy en desuso), entanto que 5 ejemplares estaban muy deteriorados como para confirmar la especie que élindicara.Este valioso hallazgo, luego de años sin que se supiera el destino de estos especímenes, tieneinterés tanto histórico como biológico. De este modo, se montaron conservando el papeloriginal (Fig. 7), se ingresaron sus datos de colección georreferenciados a la Base DocumentaFlorae Australis y se escanearon obteniéndose imágenes con alta resolución para luegoponerlos a disposición en el Repositorio Digital de la Universidad Nacional de Córdoba.¿Cómo terminó la vida de Saile?Sus últimas colecciones botánicas depositadas en el Museo Botánico de Córdoba datan de1880/1881 en Santiago del Estero, con sitio de colección en El Tableado, destacándose elisosíntipo de Solanum argentinum Bitter & Lillo. Justamente en diciembre de 1880, lacomisión directiva de la Academia aprobó un subsidio para financiar el viaje que Echegarayrealizó a San Pedro de Guasayán en la provincia de Santiago del Estero, como lo atestiguanejemplares conservados en el Museo Botánico de esa procedencia y fecha; no obstante,Tognetti (2004) indicó que viajó a San Pedro en Catamarca. Según se menciona en el Acta,solicitaba dinero para el pasaje ida y vuelta para una exploración científica en ese paraje.En términos generales, su existencia es un misterio ya que se sabe poco de su vida personal ysus decisiones. Hay datos sueltos que indican que se mudó a Santiago del Estero y se casó conuna mujer santiagueña (Ramona F.) con la que según un censo de 1895 habrían tenido 11hijos (citar pagina family search); no obstante, en algunas publicaciones se informa quevolvió a San Juan, su provincia natal. Se sabe que fue profesor de la Escuela Normal deSantiago del Estero, como lo demuestra un decreto presidencial de 1899 (Fig. 8), y que tantoél como su señora donaron en 1927 un terreno de una hectárea y ladrillos para construir eledificio de la Escuela Nº 116 de esa provincia (citar fuente). Al parecer se habría dedicado ala política.Lo cierto es que es una incógnita la razón de su alejamiento de la ciencia, siendo que era unafigura promisoria que había dado sus primeros pasos con solidez. Repasemos algunasopiniones vertidas.Eizaguirre (1898) se preguntó: ¿Cuántos argentinos toman parte con trabajos científicos (enel Boletín de la Academia)? ¡Media docena de nombres! Quiero reseñarlos: doctorFlorentino Ameghino, doctor Eduardo L. Holmberg, Enrique y Felix Lynch Arribálzaga,doctor Saile Echegaray, Juan B. Ambrosetti y Francisco P. Moreno. ¿Por qué, estaindiferencia que da por resultado la ausencia de argentinos en los Observatorios y la minoríanotable en la única Academia de Ciencias que tiene la República? Un profesor extranjero meha contestado así: ¡Hay más porvenir en la política! y tiene razón! ¿Cómo viviría unestudiante o un doctor de la Facultad o un Académico, en los Observatorios, con 80, 100 o200 pesos nacionales mensuales, alejado de la sociedad, entregado a sus estudios, con elúnico porvenir de la desastrosa miseria y con la indiferencia del público y del Gobierno, yacaso expuesto al juego indebido de las influencias oficiales!Hicken (1923), refiriéndose a Hieronymus, escribió: Como maestro formó a Saile Echegaray,que fue su mejor discípulo y llegó a ser habiloso al microscopio. Sus preparados dehistología eran maravillosos por su perfección y comenzó a revelarse como sistemático consu Determinación de plantas sanjuaninas. Pero Echegaray regresó a San Juan, su provincianatal, y se entregó a la política, abandonando así la botánica para la que tenía marcadainclinación. Cuando Hieronymus supo esta determinación se apesadumbró mucho, pues teníaen Saile gran confianza como botánico y se refiere que exclamó: «Qué desgracia, qué dolor,porque Saile ya tenía su cuerpo hecho!», queriendo significar con esta frase vulgar que lashoras enteras que pasaba Echegaray sentado al microscopio, no le producían ninguna fatiga,habiendo así alcanzado ya una de las condiciones físicas necesarias para perseverar en lahistología y microscopio.Parodi (1960) comentó al hablar del artículo Determinación de Plantas Sanjuaninas deEchegaray: Este opúsculo tiene el mérito de ser el primer trabajo de botánica sistemáticapublicado en la Argentina por un autor argentino. Lamentablemente esta promesa patriaregresó a San Juan, su terruño, para dedicarse a la política, perdiéndose totalmente para laciencia, y lo peor que ni siquiera fue notable en el campo de su ambición. (
) Echegaray esun ejemplo cruel de lo que acecha a un investigador argentino que cree que entrometido enpolítica puede llegar a componer el país.Más tarde, A. T. Hunziker (1981) expresó en relación a los años posteriores a la obtención desu doctorado: Cabe preguntarse: ¿qué hizo el Dr. Saile Echegaray a partir de entonces,cuando recién tenía alrededor de 30 años de edad? Lo ignoramos. Su nombre apareceocasionalmente hasta 1896 en las actas de la Facultad de Ciencias de Córdoba, en segundo oen tercer lugar, como integrante de ternas elevadas al Poder Ejecutivo. Se sabe que murió enSantiago del Estero, y que habría integrado el cuerpo docente de la Escuela Normal de dichaciudad mediterránea. Pero nada más; ni siquiera su fecha de muerte. ¡Qué desperdicio,máxime en aquella época en que los cultores de las ciencias eran tan escasos en nuestropaís!. Vienen a mi memoria, en este momento, aquellas amargas palabras que Fritz Kurtz, yaviejo y desilusionado, pronunciara hacia 1915 ante el por entonces joven cordobés DonAlberto Castellanos, y que me permitiré reproducir: Yo he dictado la Cátedra por más de 20años, y he andado como Diógenes con la linterna buscando un joven que se interesara porestos estudios y no he hallado a nadie. Los argentinos son demasiado imaginativos; lo que noconsiguen por el tesón del trabajo, lo obtienen por imaginación. Veo las generacionessucederse, siempre con el mismo espíritu, siguiendo un mismo ideal. Los que son moderados,lo que hacen es, inmediatamente o antes de recibirse, casarse, buscando una mujercita más omenos bonitilla, y encerrarse con ella para producir tomos de la naturaleza
humana, yluego salir con orgullo y desdén a exhibirlos como desafiando: ¿a que tú no haces lo mismo?Eso lo hace cualquiera. Pero esto y señaló una obra botánica no lo hacen todos.No nos es posible dar con una explicación válida. Todas pueden tener una parte de verdad.Tal vez, Saile consideraba que no le dieron el cargo y el sueldo que él creía se merecía, o bienmotivos personales derivados de su matrimonio y sus once hijos lo empujaron a dejar laciencia y dedicarse a la docencia. Lo cierto es que con esta contribución, esperamos seguirrescatando su lugar en la historia de la Botánica de nuestro país, como iniciaran Hunziker(1981) y Haene (2016).

