INVESTIGADORES
PEDROTTA victoria
congresos y reuniones científicas
Título:
Uso del espacio, abastecimiento y redes comerciales de los fortines de la frontera Sur y Costa sur (1850-1870)
Autor/es:
BAGALONI, VANESA; PEDROTTA, VICTORIA
Lugar:
Luján
Reunión:
Congreso; VIII Congreso de Arqueología de la Región Pampeana Argentina; 2017
Institución organizadora:
Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Luján
Resumen:
Las investigaciones arqueológicas en sitios fortificados de la frontera comenzaron al inicio de la década de 1990; desde entonces varios equipos han estudiado fuertes y fortines que estuvieron en actividad en distintos momentos del siglo XIX, formando parte de las fluctuantes y lábiles fronteras internas que se sucedieron en la región pampeana durante esa centuria. Este trabajo presenta un análisis a escala micro de cinco fortines que integraron la línea de frontera que se afianzó hacia fines de la década de 1850, cuyas ocupaciones militares tuvieron un rango muy acotado (de cinco a once años), acerca de los cuales disponemos de un sólido corpus de información. Se trata del fortín La Parva, fundado a 1 km de una laguna sin nombre, el fortín Barrancosa, localizado a pocos metros de la laguna homónima, el fortín Miñana, situado unos 20 km al norte del anterior y a 200 m del Arroyo Azul, el fortín El Perdido, originado por el traslado del Miñana seis leguas hacia el oeste en 1863 y el fortín Pescado, ubicado en el sector más austral de esa línea de frontera, sobre el Arroyo Pescado Castigado.Les ejes del análisis comparativo refieren a tres aspectos centrales del funcionamiento de los fortines, para los cuales disponemos de información arqueológica relativamente homogénea: 1) emplazamiento y uso del espacio, 2) subsistencia y alimentación y 3) obtención, circulación y consumo de artículos europeos y ?vicios?. La arqueología histórica ha complementado los pocos planos y descripciones que se conocen de algunos fortines y ha aportado información novedosa sobre cuestiones ausentes en campo de la historia: el entorno -agua, visibilidad, pasturas, caminos-, las ocupaciones previas, el empleo de materiales constructivos locales, el uso del espacio intra sitio o el manejo de la basura. El debate sobre el aprovisionamiento de ganado y consumo de carne en los fortines ha puesto de manifiesto la complejidad de un tema que no puede ser abordado solamente en términos dicotómicos de ración vacuna oficial versus caza y recolección de fauna local, como se planteó en los inicios de las investigaciones arqueológicas. También se avanzó en el conocimiento sobre las relaciones sociales dentro de los fortines y con las poblaciones cercanas, en especial a partir de una lectura de las fuentes de información escrita por parte de los arqueólogos que reveló la presencia activa de individuos de distintos sexos, edades y ascendencias étnicas, incorporando así actores sociales que no habían sido contemplados, como mujeres y niños. Todos estos elementos han matizado la visión tradicional sobre los fortines como puntos cerrados y estáticos dentro de las líneas de avance militar, donde se realizaban únicamente actividades castrenses y cuya composición poblacional era homogénea: hombres adultos y ?blancos?. En contraste, estos asentamientos emergen como espacios dinámicos de interacción social, donde se realizaban múltiples actividades y que integraban un engranaje mayor de manejo de información y control del territorio y de sus habitantes.

