INVESTIGADORES
RATTO silvia Mabel
capítulos de libros
Título:
Pueblos de indios en el litoral rioplatense en un período de transición (1740-1800)
Autor/es:
SILVIA RATTO
Libro:
Historia, poder e instituciones: diálogos entre Brasil y Argentina,
Editorial:
Prohistoria
Referencias:
Lugar: Rosario; Año: 2015; p. 76 - 91
Resumen:
Durante la década de 1740 los jesuitas instalaron en el litoral rioplatense, una serie de misiones lindantes al espacio indígena del Gran Chaco las que, luego de su expulsión, pasaron a diversas órdenes religiosas. Estas fundaciones respondían a la política borbónica en los espacios fronterizos de sus dominios coloniales que buscaba disminuir el peso financiero de la guerra privilegiando los contactos pacíficos con los grupos nativos a través del comercio y de la formación de misiones religiosas. Respondiendo a esta directiva, en el norte del virreinato de Nueva México se instaló con relativo éxito el complejo misión ? fuerte ? presidio que garantizaba un poblamiento compacto de la región a la vez que una interrelación económica y militar entre las tres instituciones. Pero esta estructura que había sido la pensada como modelo a difundir en todo el territorio colonial debió enfrentarse con las condiciones ?geográficas y poblacionales- de los contextos locales que eran muy diversas en el dilatado territorio español y que dieron como resultado estructuras fronterizas dispares. En algunos espacios, la escasa población española, la falta de dotaciones militares y la escasez de recursos materiales derivó en la centralidad de la presencia de los ignacios cuyos establecimientos se erigieron como avanzadas de la ocupación hispana. Pero aún en este esquema, los resultados no fueron siempre los mismos. Por ejemplo, en la península de California, los intentos de colonización habían fracasado debido a la distancia que existía entre el territorio californiano y los centros poblados de la Nueva España, a la aridez del suelo y al nomadismo de la población indígena que dificultaba su sujeción. En ese contexto, a partir de fines del siglo XVII, la Compañía de Jesús obtuvo la autorización real para realizar una entrada en la región que fue financiada por particulares. El grupo inicial fundó la misión de Nuestra Señora de Loreto desde donde salieron otras expediciones a distintos puntos de la península de California. Desde la fundación de Loreto hasta 1767, California fue una gobernación militar que dependía directamente del virrey pero los que gobernaban en los hechos eran los jesuitas. Los soldados que habían formado la expedición fundadora fueron y siguieron siendo pagados por los religiosos y de ellos recibían las órdenes para custodiar a los pueblos de misión que se iban fundando. En el sur de la provincia de Buenos Aires, las tres misiones fundadas en las décadas de 1740 y 1750 ?Nuestra Señora de la Concepción de los Pampas, Nuestra Señora del Pilar de los Serranos y Nuestra Señora de los Desamparados- también funcionaron como avanzadas de un territorio escasamente poblado. Sin embargo, las similitudes con el caso anterior terminan allí. Las rivalidades entre los grupos indígenas de la región, el uso de las misiones como lugar de intercambio, de refugio y de información para incursionar sobre las estancias fronterizas impidió que se desarrollaran actividades económicas. A las misiones no le siguieron, por otra parte, fuertes o lugares de asentamiento de fuerzas militares y mucho menos, se avanzó en la población civil del espacio. Como resultado de todo ello, a 13 años del inicio de la experiencia jesuítica en Buenos Aires, nada quedaba de los precarios establecimientos fundados por la orden. En las distintas fronteras del espacio indígena chaqueño, las estructuras fronterizas también fueron disímiles en el este y en el oeste. En este último espacio, correspondiente a la jurisdicción de la gobernación del Tucumán se intentó establecer con relativo éxito, al menos hasta la expulsión de los jesuitas, el modelo ?típico? que aunaba misión-fuerte y presidios. Del otro lado del Chaco, en el litoral rioplatense, las misiones establecidas a partir de la década de 1740 no fueron acompañadas de otras instituciones fronterizas y, según la bibliografía, parecen haber estado lejos de mostrar un exitoso desempeño económico a diferencia de las vecinas misiones guaraníes y protagonizaron un lento pero inexorable declive casi desde su mismo asentamiento debido a que el objetivo primero de su fundación, para los indígenas, fue su utilización como lugar de aprovisionamiento de recursos. Estos elementos habrían llevado a una lenta decadencia de los pueblos hacia fines del siglo XVIII que se reflejaba en el despoblamiento de los mismos. La noción de que las reducciones funcionaron, en términos generales, como lugares de apropiación de recursos para los grupos indígenas se fundamenta en que fueron pocos los grupos que se instalaron de manera definitiva en las reducciones, primando aquellos que se mantuvieron al interior del territorio estableciendo contactos esporádicos con estos centros para realizar intercambios y los que combinaron las ventajas de vivir en la reducción durante ciertos períodos con estancias más o menos prolongadas fuera del ámbito de acción e injerencia de los curas. Estos movimientos de población se ajustaban a la economía de la sociedad indígena chaqueña por la cual, en períodos de escasez, se incrementaban los enfrentamientos y la expansión sobre nuevos territorios y, en períodos de abundancia se tendía a ampliar los intercambios en los puestos coloniales. Si esta imagen es verdadera se estaría en presencia de la larga crónica de una muerte anunciada, al menos desde la expulsión jesuita ya que algunas de esas misiones se mantuvieron hasta fines del siglo XIX. La hipótesis que manejamos en este trabajo ?que es un primer avance de una investigación que está en sus inicios- es que la persistencia de estos pueblos y la insistencia de los gobiernos provinciales por asistirlos económicamente se explican por el rol básicamente defensivo que estaban cumpliendo.

