INVESTIGADORES
MOREIRAS Stella Maris
congresos y reuniones científicas
Título:
Nuevas Evidencias del complejo de avalanchas del Pangal, Cuenca del Río Cachapoal, Chile
Autor/es:
SEPULVEDA S.A.; MOREIRAS S.M.
Reunión:
Congreso; Congreso Geologico Argentino. Tucumán; 2017
Resumen:
Los megadeslizamientos asociados a volúmenes del orden de millones de metros cúbicos han tenido un rol fundamental en el diseño y evolución del paisaje de los Andes Centrales (Moreiras y Coronato, 2010; Antinao y Gosse, 2009; Moreiras y Sepúlveda, 2015; Hermanns et al., 2015). Sin embargo, son escasos los trabajos en detalle que se han ocupado de discernir la génesis y dinámica de estos paleo-eventos (Moreiras, 2006; Fauqúe et al., 2009; Deckart et al., 2014; Moreiras et al., 2015). Particularmente, los depósitos caóticos del río Pangal fueron inicialmente descriptos como una avalancha de rocas (Antinao y Gosse, 2009). Sin embargo, en este trabajo diferenciamos diversos eventos dentro de estos depósitos en función de la posición en el valle, la geomorfología y las características propias del depósito. Se identificaron 3 avalanchas de rocas denominadas Pangal I, II y III y una caída de rocas de menor dimensión denominada Pangal IV.La avalancha de rocas del Pangal I (P-I) está constituida por vulcanitas de la Formación Farellones (Mioceno, Charrier et al., 2015) aflorantes en la ladera norte del valle. Sin embargo, no se observa una cicatriz definida en este paredón pronunciado que está desconectado del depósito. Los bloques de este depósito relíctico, el cual presenta alturas de hasta 150 m sobre el nivel del cauce, llegan a tener 3 m de diámetro alojados en una matriz más fina que constituye el 10%. Este material genera en su flanco oriental la zona de aporte de flujos de detritos denominados FD Cerrillos. Estos flujos sucesivos han conformado un abanico aluvial muy activo que generan frecuentes cortes en los periodos de lluvia. En tanto, la avalancha de rocas Pangal II generada desde la misma ladera, aguas abajo, preserva en su sector de arranque una cicatriz bien definida. Esta avalancha más joven se deposita sobre la avalancha de rocas Pangal I con una forma lobulada distintiva. La litología de esta avalancha es la misma al evento previo pero el depósito en este caso está bien preservado y definido. La avalancha de rocas Pangal III (P-III) se genera de la ladera opuesta del valle desde un sector de alteración hidrotermal muy activo donde se observan reactivaciones locales de deslizamientos y caídas de rocas. El depósito de P-III está litológicamente compuesto por bloques de vulcanitas de la Fm. Farellones, pero en este caso con enclaves de material oxidado que permiten diferenciarla de Pangal I. Este depósito se dispone en forma alargada a lo largo del valle indicando un importante recorrido aguas abajo (runout= 2km). Esto podría evidenciar que la trayectoria de la masa deslizada estuvo condicionada a la morfología previa del valle. Se presume el valle estaba rellenado con los depósitos de la avalancha Pangal I, por ende la avalancha P-III debió represar dicho valle. Si bien no se observan depósitos finos asociados a un paleo-lago, existe una amplia llanura aluvial aguas arriba donde hoy se encuentra un pequeño embalse. El rompimiento de este lago está documentado en la terraza fluvial aguas abajo donde quedaron intercalados los niveles de material oxidado propios de la avalancha Pangal III. Finalmente se reconoce un depósito menor aguas arriba, en el sector del embalse, que corresponde a un deslizamiento y caídas de rocas de material volcánico de color claro fácilmente diferenciable que proviene de la ladera norte del valle. Este depósito está constituido por bloques de hasta 2 m de diámetro. A este evento se denominó Pangal IV.En función de nuestros hallazgos, concluimos que el sector del Pangal corresponde a un complejo de avalanchas de rocas. El orden cronológico de estos episodios es difícil de establecer ya que no existen contactos netos que permitan inferir una relación estratigráfica certera entre los depósitos. Inferimos que la avalancha de rocas P-I es más antigua que P-III por su posición estratigráfica. El evento P-II posiblemente sea posterior a los otros dos. Las edades cosmogénicas obtenidos por Antinao y Gosse (2009) en estos depósitos resultaron ~8 Ka y ~24 Ka. Estos autores desestimaron la edad más antigua considerando que podría ser heredada. A nuestro entender, la edad más antigua podría corresponder a P-I ubicada en niveles topográficos más bajos; siendo la edad holocena de la avalancha de rocas P-II localizada a mayor altura. Estas edades confirmarían una edad Pleistocena tardía- Holocena para el complejo de avalanchas de rocas del Pangal posiblemente asociados a estadios más cálidos y húmedos. Los avances glaciarios del Valle Encierro (Zech et al., 2006) y Cordón de Doña Rosa (Zech et al., 2007) han sido datados entre 12?20 ka (Zech et al., 2008). Sin embargo, las avalanchas de rocas usualmente están asociadas a sismo de Ms> 6 (Keefer, 1984), por lo cual un disparador sísmico para los eventos identificados en el sector del Pangal es muy probable. El complejo de avalanchas de rocas se encuentra enclavado cerca de la traza del sistema de fallas El Fierro-El Diablo, que muestra actividad histórica incluyendo sismos de magnitudes superiores a 6 en 2004 y 1958, el último de los cuales generó el deslizamiento de Las Cortaderas (Sepúlveda et al., 2008).