BECAS
IBARRA POLESEL mario gabriel
congresos y reuniones científicas
Título:
Diversidad de Melolonthidae (Coleoptera: Scarabaeoidea) en cinco ambientes del Chaco Oriental Húmedo, Argentina
Autor/es:
IBARRA POLESEL, MARIO G; DAMBORSKY, MIRYAM P; VALLE, NESTOR G
Lugar:
Posadas - Misiones
Reunión:
Congreso; IX Congreso Argentino de Entomología; 2015
Institución organizadora:
Universidad Nacional de Misiones
Resumen:
La superfamilia Scarabaeoidea conforma uno de los grupos más diversos del orden Coleoptera. Dentro de este taxón, se destaca la familia Melolonthidae, de gran interés ecológico y económico. Estos insectos, debido a su elevada diversidad específica, su gran plasticidad, su alto potencial biótico y la variedad de roles ecológicos que desempeñan, fueron recientemente propuestos como indicadores de diversidad. En Argentina, los estudios referidos a los escarabajos melolóntidos, se encuentran mayoritariamente restringidos a especies cuyas larvas revisten importancia agrícola; mientras que la información disponible a aspectos ecológicos más amplios es escasa. El Chaco Húmedo es un distrito correspondiente al sector oriental de la Provincia Fitogeográfica Chaqueña, considerada como uno de los tres biomas de más alta diversidad biológica del territorio argentino. La gran variedad de ambientes de esta área (bosques, esteros, bañados, sabanas y pastizales), hace que se presente en la región una notable diversidad de fauna silvestre. El objetivo de este trabajo es conocer y comparar la diversidad de Melolonthidae en cinco ambientes pertenecientes al Chaco Húmedo. Las colectas se realizaron desde noviembre de 2012 a noviembre de 2014 en siete localidades: Estancia (Est.) San Juan Poriahú, Est. San Nicolás y Forestal Ypacarapa, localizadas en la provincia de Corrientes y Est. San Carlos, Puerto Antequera, Est. San Francisco y Est. María Zaida ubicada en la provincia del Chaco. Se muestrearon cinco ambientes: bosque, pastizal, palmar de Copernicia alba, forestación de pino y forestación de eucalipto. Se utilizaron cuatro técnicas de colecta: observación directa, trampas de intercepción de vuelo, trampas cebadas con fruta y trampas de luz. La diversidad de cada ambiente se estimó mediante la fórmula de diversidad verdadera propuesta por Jost, medida en orden 1 (1D), siendo su resultado expresado como el número de especies efectivas. Así mismo, se utilizó el índice de Whittaker para conocer la diversidad Beta. Se recolectaron en total 2794 individuos pertenecientes a 67 especies y cuatro sub-familias: Cetoniinae, Melolonthinae, Rutelinae y Dynastinae, resultando esta ultima la más diversa (S=24) y numerosa (n=1166). El género mejor representado fue Plectris, con diez especies, seguido de Leucothyreus con nueve y Cyclocephala y Liogenys ambos con cinco especies. Las especies más abundantes fueron Cyclocephala modesta Burmeinster (n=598), Leucothyreus costatuschaconus Ohaus(n=587), Isonychus albicinctus (Mannerheim) (n=240), Cyclocephala métrica Steinheil (n=222) y Plectris paraguayensis Moser (n=218). En cuanto a los ambientes estudiados, el pastizal presentó la mayor riqueza y abundancia (S=44; n=2283), seguida del bosque (S=43, n= 407) y el palmar (S= 13, n= 96), mientras que las plantación de eucalipto (S=3; n=13) y de pino (S=2; n=2) mostraron el menor número de especies e individuos. Sin embargo, el número de especies efectivas fue mayor en el bosque (1D=18.71), seguido del pastizal (1D=9.07), el palmar (1D=5.83), la plantación de eucalipto (1D=2.38) y la de pino (1D=2.00). Estos resultados muestran que los bosques fueron dos veces más diversos que los pastizales, y nueve veces más diversos que la forestación de pino. La beta diversidad global fue de 2.16, siendo la forestación de pino y eucalipto los ambientes con el menor remplazo de especies (β= 0.21). Si bien estos resultados son preliminares, los mismos indican la importancia de los ambientes naturales en el resguardo de la fauna autóctona de melolóntidos y demuestran la pérdida de diversidad que se genera en ambientes antrópicos. La superficie protegida en el Chaco Húmedo es escasa y se encuentra lejos de los estándares internacionales de conservación. Se considera indispensable incrementar la cobertura destinada a áreas protegidas y preservar un mayor porcentaje de ambientes naturales.