INVESTIGADORES
OTERO Clarisa
congresos y reuniones científicas
Título:
Huacas, Peñas y Pukaras. Configuración del paisaje social en el Sector Medio de la Quebrada de Humahuaca (Jujuy-Argentina)
Autor/es:
OTERO, CLARISA; OCHOA, PABLO A.
Lugar:
Tilcara
Reunión:
Jornada; Jornadas de Estudios Andinos. Pensando la multiplicidad y la unidad en los Andes; 2012
Institución organizadora:
Instituto Interdisciplinario Tilcara
Resumen:
El paisaje se define por quienes lo construyen, habitan y transforman. Su constitución como entidad dinámica se debe a que principalmente se trata de un producto sociocultural al que las distintas sociedades van otorgando múltiples significados a través de sus recreaciones en el tiempo. En el pasado, al igual que en el presente, en cada una de estas recreaciones se vincularon personas, objetos, historias, creencias y prácticas. De allí que desde la investigación arqueológica, el estudio del paisaje permita abordar procesos sociales tanto a largo como a corto plazo y a su vez avanzar sobre la configuración de las distintas materialidades. En este sentido, esta presentación tiene por propósito desarrollar la forma como se constituyó el paisaje social en el Sector Medio de la Quebrada de Humahuaca durante la ocupación incaica de la región. Para ello se consideran diversos elementos de este paisaje que funcionaron como marcas territoriales, articulando o segregando espacios. Las características geográficas de la Quebrada permitieron que funcionara como un corredor natural desde las primeras ocupaciones humanas. No obstante, a lo largo de este corredor existen ciertos accidentes geográficos conocidos como Angostos, en los que el valle se estrecha hasta alcanzar menos de cien metros. Las peñas que conforman estos Angostos fueron ocupadas desde el Período de Desarrollos Regionales. Las edificaciones allí levantadas han sido consideradas como pukaras, dado su carácter defensivo y ubicación estratégica para el control efectivo de las vías de circulación. El sector que se aborda en este estudio se encuentra delimitado al norte por el Angosto de Yakoraite. En la cima de esta angostura se encuentra el Pukara homónimo. Este poblado presenta numerosos rasgos arquitectónicos y hallazgos artefactuales correspondientes a la ocupación incaica (Krapovickas 1969, 1981/1982). Durante la construcción de la Ruta Nacional 9 que atraviesa la Quebrada, lamentablemente se destruyó un Tambo Incaico, ubicado a los pies de este Pukara (Krapovickas 1968). El límite sur de este sector lo establece el Angosto de Perchel. Sobre la peña, ubicada al oeste del Río Grande, se emplaza el Pukara de Perchel, también con arquitectura incaica (Scaro 2009). Este Angosto fue descrito en las crónicas coloniales tempranas como el límite territorial norte de los tilcaras y por utilizarse como un enclave defensivo durante las primeras incursiones españolas a la Quebrada (Sánchez 1996). En el pasado ambos Angostos se constituyeron como lugares claves para el control del acceso al Sector Medio de la Quebrada, ya que en sentido norte‐sur obligadamente se debió ingresar a través de ellos. En relación al acceso transversal a este sector, solo existen dos quebradas tributarias que permitieron la circulación hacia el oeste y el este respectivamente. Por un lado, la Quebrada de Yakoraite lo articuló con la Puna, jugando el Tambo de Yakoraite un papel fundamental en la regulación del tránsito. Por el otro, la Quebrada de La Huerta, siguiendo su bifurcación hacia la Quebrada de Sisilera, fue la única vía que a través de un corredor natural lo comunicaba con los Valles Orientales de Jujuy. A través del trabajo de prospección, en esta última quebrada se pudo localizar un nuevo sitio arqueológico, que al igual que los Pukaras anteriormente descritos se emplaza sobre una peña ubicada en el punto más angosto de este corredor. Se trata del Peñón de la Huerta, un sitio compuesto por nueve recintos, algunos de ellos con banquetas, que conforman un Recinto Perimetral Compuesto (sensu Madrazo y Otonello 1966). Este RPC se encontraba custodiado por más de una decena de torreones que se distribuyen a lo largo del faldeo superior de la peña. A su vez, para acceder al mismo se debía atravesar un pukara edificado en la ladera contigua. Este pukara protegía la única entrada al sitio, constituida por una rampa confeccionada en pirca seca, a la que se llegaba luego de atravesar una escalera construida sobre el afloramiento rocoso. El Peñón y el pukara contiguo se encuentran en el fondo del valle, siendo los últimos sitios que se sitúan en el extremo Este de la Quebrada de Sisilera. Posiblemente una de sus funciones fue la de controlar el acceso al Sector Medio de la Quebrada de Humahuaca desde las tierras bajas. Numerosos tramos de camino incaico, detectados recientemente, demuestran la circulación entre ambas regiones. Uno de estos tramos continúa en uso. Principalmente se lo utiliza durante el desarrollo de una de las peregrinaciones religiosas católicas más importantes de la Provincia de Jujuy, en la que se atraviesa parte de las Serranías de Tilcara para adorar a la Virgen de Sisilera. Esta advocación surge a partir de la visión de un campesino, quien relató la aparición de la Virgen María en una gran roca perteneciente a un farallón ubicado a 5200 m.s.n.m, en el cerro de mayor altura de la región, conocido como el Cerro Sagrado de Sisilera. En la cima de este cerro se han registrado estructuras arqueológicas, a las que se asciende por un camino en zigzag de clara manufactura incaica. Este Cerro, considerando su color rosado, el que contrasta con el paisaje circundante, posiblemente fue una de las principales Huacas del área. Motivo por el cual se hayan mantenido las tradiciones prehispánicas de adoración a los cerros, en este caso enmascaradas y transformadas a través de las prácticas católicas. En este marco, y siguiendo lo propuesto por Stanish y Bauer (2007) a partir del estudio de los santuarios ubicados en el Lago de Titicaca, el Peñón de la Huerta pudo controlar la circulación de los peregrinos que se dirigían hasta esta Huaca. Las evidencias hasta aquí presentadas demuestran que en el Sector Medio de la Quebrada de Humahuaca convergieron una diversidad de elementos que dieron forma al paisaje social. Por un lado, se trata de un paisaje en el que se destacaron ciertos lugares de carácter sagrado,dada la presencia de esta Huaca. Por otro lado, los sitios ubicados en los puntos de ingreso a este sector, más allá de su carácter defensivo, posiblemente fueron considerados como lugares de memoria colectiva e identidad debido a que funcionaron como marcas territoriales.Particularmente, por tratarse de un límite político específico, éste debió ser el caso del Pukara instalado en la cima del Angosto de Perchel. A su vez, todos los Angostos quizás fueron considerados como punkus, tal como plantea Cruz (2006) para ciertos elementos que constituyen el paisaje en el área de Potosí, ya que debieron resaltar la apropiación de un territorio en el que se destacaban naturalmente por su fisonomía.

