INVESTIGADORES
CAPPARELLI Aylen
congresos y reuniones científicas
Título:
El algodón (Gossypium sp.) en el registro arqueológico del noroeste argentino: su presencia pre y post hispánica
Autor/es:
LEMA, V. Y CAPPARELLI, A.
Lugar:
Río Cuarto
Reunión:
Congreso; XV Congreso Nacional de Arqueología Argentina; 2004
Institución organizadora:
Universidad de Córdoba
Resumen:
Tras las excavaciones llevadas a cabo en el ushnu del sitio inkaico El Shincal se identificó un evento hispano indígena asociado a la realización de actividades de carácter posiblemente ritual en las cuales intervinieron elementos de origen local y otros de procedencia europea (Raffino et.al, 1999). Entre estos elementos se recuperaron granos de trigo y de cebada, carozos de durazno y semillas de algodón, que constituyen la primer evidencia arqueológica de este tipo para el NOA. Todos estos restos se encontraron carbonizados, excepto el durazno cuyo estado varió entre tostado y seco (Capparelli et.al. 2004, Capparelli et. al. en prensa). Dada la presencia de estas tres especies del Viejo Mundo, y el rol destacado que estarían jugando junto a los otros elementos europeos en los rituales del ushnu (ver en este sentido Capparelli et. al. MS), nos preguntamos acerca de la presencia prehispánica de algodón en el NOA y si era factible o no agruparlo dentro de la categoría de cultivos introducidos en la región por los conquistadores. Es por ello que el objetivo de este trabajo es evaluar la posibilidad de que en momentos prehispánicos distintas entidades culturales del noroeste argentino hayan utilizado o cultivado el algodón (Gossypium sp.).
En las escasas publicaciones sobre la presencia temprana de algodón en el NOA se pueden discernir dos tendencias: aquella que considera que esta especie ha sido cultivada desde tiempos prehispánicos (Sánchez Oviedo 1937 y Millán de Palavecino 1981), y la que apoya la posibilidad de que la misma haya sido introducida al NOA por los conquistadores españoles (Boman [1908] 1991 y Carnevali 1970). Para evaluar la factibilidad de estas dos propuestas realizamos una recopilación tanto de las evidencias textiles como de los macrorrestos arqueobotánicos procedentes de distintos contextos y períodos arqueológicos, comparando el área propuesta con otras próximas a la misma como Chile y el Centro-Oeste argentino dado que las tres guardan entre sí una estrecha relación cultural.
Tras el análisis de las evidencias correspondientes a las mencionadas áreas, constatamos la presencia de algodón desde fechas muy tempranas en Chile, su presencia continua aunque con algunas interrupciones en San Juan y la ausencia total de evidencia en el NOA para momentos previos a la conquista europea. Es por ello que intentamos aproximar una explicación a esta situación tan peculiar, caracterizando fundamentalmente el tipo de registro presente en cada área, los contextos de uso y las rutas de intercambio que vincularon a las poblaciones asentadas en cada una de ellas a lo largo del tiempo.
Los registros más tempranos de algodón se hallan en la costa del extremo norte chileno en sitios pertenecientes a la tradición Chinchorro y Quiani con fechados que rondan los 6.000 AP (Rivera y Rothhammer,1986). El uso del algodón en estas tradiciones estuvo vinculado fundamentalmente a las actividades de subsistencia marítima y en menor medida a la textilería (Ulloa 1981). Hasta el momento el área de origen y vía de ingreso de este cultivo al extremo norte chileno es materia de discusión, habiéndose propuesto su origen en las tierras bajas pasando luego por vía altiplánica, o bien su llegada como parte del complejo de cultivos tropicales domesticados previamente en la costa peruana.
En los sitios de los valles altos del sector meridional del Norte Grande y en los del Norte Chico también se recuperaron restos de algodón hacia el 5.000-4.500 AP. Consideramos que este cultivo podría haberse adquirido a través de circuitos de intercambio o bien con poblaciones costeras, o bien con grupos asentados en las yungas, con la participación de asentamientos de la vertiente oriental andina (NOA) que habrían funcionado como intermediarios. No obstante, esta última opción parecería ser la menos probable ya que no tenemos evidencia alguna de la explotación de algodón en el oriente andino, en tanto sí contamos con evidencias de su uso entre los grupos pescadores de la costa pacífica desde muy temprano. Esto nos llevó a considerar el hecho de que ciertos intercambios entre poblaciones andinas con otras asentadas en la zona oriental involucraron bienes con connotaciones sagradas o de prestigio tales como valvas, plumas, alucinógenos y ciertos estilos cerámicos (vg. fase Tilocalar). El carácter particular de estos intercambios hace que sea poco probable la inclusión del algodón en los mismosde haberse explotado- ya que no tenemos constancia alguna de que este cultivo poseyera un valor agregado más allá del utilitario. Debemos tener en cuenta también que en las poblaciones costeras y agro-pastoriles de la región chilena el mismo no intervino mayormente en la confección de textiles (los cuales usualmente poseían un significado especial en el mundo andino), sino que se lo utilizó como hilo o bien como parte minoritaria de piezas tejidas, por lo cual en este sentido tampoco contaría con una gran relevancia en la textilería del área.
En el COA (centro oeste argentino) desde el formativo temprano hasta el momento inkaico sólo hemos hallado registros de algodón en contextos arqueológicos de San Juan, donde su presencia si bien discontinua- es constante a lo largo del tiempo. Los primeros registros corresponden al formativo, habiéndose encontrado fragmentos de tejidos con hilos de algodón correspondientes a la fase Punta del Barro (1900-1400 AP) y restos textiles y arqueobotánicos en las ocupaciones Aguada de Calingasta y Valle de Iglesia respectivamente. Durante el tardío en cambio desaparece toda evidencia en los contextos Angualasto, pero reaparece en la textilería del momento inkaico en dos ofrendas de altura (Michielli, 1990, 2001).Todos los contextos sanjuaninos donde se halla presente el algodón cuentan también con evidencias de vínculos con otras áreas tales como Chile y el NOA, comprobados incluso a nivel textil por técnicas de manufactura o de teñido. Al considerar las posibles vías de introducción de este cultivo al COA nos inclinamos más por que sea Chile su centro de dispersión, donde su presencia es constante desde muy temprano, en lugar de por el NOA donde no se ha hallado evidencia alguna. Cabe la posibilidad también de que una vez hecho su ingreso por transacciones trasandinas, el mismo se cultivara al menos desde las ocupaciones Aguada en San Juan dado que en algunos de los sitios con esta filiación se hallaron restos de su cultivo (Gambier, 1996-97), pero de todas maneras estimamos que aún no se cuenta con indicios suficientes como para aseverar concluyentemente este hecho. Consideramos por lo tanto que la utilización de fibras de algodón pudo ser una costumbre propia de los valles sanjuaninos que persistió tanto durante la expansión Aguada como durante la conquista inkaica, lo cual contrastaría en parte con su ausencia en el NOA, donde ambas entidades tuvieron un fuerte arraigo y desarrollo, pero donde aparentemente no hubo una tradición local que implicara su uso.
Pasando ya al período histórico, los documentos de la época indican que al producirse las primeras fundaciones hispanas en el área de la actual provincia de Santiago del Estero, los españoles desabastecidos y aislados de otros centros poblados- debieron vestirse con fibras vegetales y plumas a la usanza nativa, evidenciando de este modo la ausencia de algodón en el área. Esta carencia produjo que el mismo fuera introducido a la región desde Chile en 1556 tras una expedición de reabastecimiento que partió un año antes desde la ciudad de Santiago del Estero. Luego de esto el algodón prosperó enormemente, siendo las zonas de Catamarca y Santiago del Estero las principales productoras. Asimismo el hilado de esta fibra se convirtió en una de las principales tareas asignadas a los indígenas encomendados, los cuales confeccionaban los lienzos que circulaban en el antiguo Tucumán como moneda de la tierra los que eran además el principal producto de exportación a las minas potosinas.
Por lo tanto, por la evidencia con que se cuenta hasta el momento, podemos concluir que el algodón no fue ni utilizado ni cultivado en el NOA en época prehispánica, por lo menos no de manera lo suficientemente importante como para dejar un registro significativo recuperable en el presente. Obviamente ante esta afirmación no debemos dejar de tener en cuenta las condiciones de preservación diferencial del área y el hecho de que muchos sitios no han sido excavados con una metodología adecuada para la recuperación de restos arqueobotánicos, así como tampoco tenemos la certeza de que todos los textiles recuperados han sido analizados con un alto nivel de detalle y fehacientemente identificados. Ante esto contraponemos el gran número de excavaciones efectuadas hasta el presente en el NOA, por lo que sigue siendo llamativa la falta de evidencias del uso de algodón entre las poblaciones prehispánicas del área.
Como conclusión final podemos postular que si efectivamente el algodón no se utilizó en el NOA en momentos prehispánicos, su presencia en el contexto ritual del ushnu de El Shincal en el período hispano-indígena podría asociarse a los bienes introducidos por los conquistadores. Si bien resulta difícil establecer cuál era el lugar que ocupaban éstos bienes en la esfera ritual de estos grupos, resulta claro que su presencia era significativa en algún sentido. Por lo tanto creemos que la inclusión del algodón en este conjunto puede resultar de importancia para aproximarnos a la visión que los grupos nativos tuvieron de los bienes ingresados a la región a partir de la llegada de los españoles.
Bibliografía.
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