INVESTIGADORES
FERNANDEZ SEVERINI Melisa Daiana
capítulos de libros
Título:
ESTUDIOS ECOTOXICOLÓGICOS CON ESPECIES ESTUARIALES
Autor/es:
BUZZI NATALIA SOL; DIODATO SOLEDAD LORENA; FERNÁNDEZ SEVERINI MELISA DAIANA; AMÍN OSCAR; COMOGLIO LAURA; MARCOVECCHIO JORGE EDUARDO
Libro:
PROCESOS QUÍMICOS DE ESTUARIOS
Editorial:
Editorial de la Universidad Tecnológica Nacional
Referencias:
Lugar: Bahía Blanca; Año: 2013; p. 352 - 376
Resumen:
En ambientes costeros, los organismos viven en condiciones de estrés permanente, ya que se encuentran expuestos a diversos contaminantes, a los que se suman cambios bruscos de los factores físicos y químicos. Generalmente en estos ecosistemas, se destaca la contaminación química asociada al desarrollo industrial y urbano dado que allí es donde se ubican preferentemente las poblaciones humanas. Asimismo, es consenso general que las especies estuarinas son más susceptibles que las marinas a la acción tóxica de los contaminantes. En estas especies los procesos de osmoregulación son activos debido a las variaciones de la salinidad, pero al sumarse la acción deletérea de los tóxicos con las fluctuaciones estresantes de la salinidad, la toxicidad de estos se incrementa, lo que representa un serio problema. La contaminación acuática se ha convertido en una preocupación global, debido a la bioacumulación de compuestos orgánicos persistentes, metales pesados e hidrocarburos aromáticos policíclicos en tejidos de organismos, su bio-magnificación y dispersión a través de la cadena alimenticia provocando serias amenazas en los organismos incluida la salud humana (Sarkar, 1994; Holsbeek et al., 1999; Ahmad et al., 2008; Wang et al., 2008). El monitoreo de las especies y cantidades de sustancias tóxicas que ingresan en el ambiente es una tarea problemática y exhaustiva debido principalmente, a la complejidad y el costo de la identificación de las sustancias químicas involucradas. A pesar de los numerosos métodos analíticos disponibles, la recolección de muestras suficientes de manera oportuna continúa siendo un gran obstáculo en la evaluación del daño ambiental (Silva et al., 2003). Mas aún, la determinación de sustancias aisladas por métodos químicos tradicionales posee una aplicación ambiental limitada, ya que no detecta los efectos sobre los organismos y tampoco informa de las posibles interacciones entre las sustancias (adición, antagonismo o sinergismo), así como su biodisponibilidad (Magalhães y Ferrão Filho, 2008). En efecto, es relativamente inusual que los impactos puedan ser adscriptos a un simple compuesto, particularmente en ambientes acuáticos (Sibley et al., 2000). De esta manera, los estudios físico-químicos son insuficientes ya que por sí solo no proporcionan evidencia de los efectos biológicos que pueden causar los contaminantes sobre los organismos y por lo tanto no permiten determinar el grado de contaminación que producen sobre los ecosistemas (Chapman et al., 2003). Asimismo, las respuestas biológicas sin datos fisicoquímicos del medio contienen muy poca información. No reflejan la variabilidad de los sistemas naturales ni la complejidad inherente a los mismos y no producen información útil para el manejo del sistema (Cairns, 1982, Cairns y van der Schalie, 1982). Por lo tanto, para una correcta evaluación de los riesgos que presenta un ecosistema expuesto a estrés ambiental son necesarios tanto los estudios sobre los niveles y destino de los contaminantes, como aquellos relacionados con las respuestas biológicas de los organismos. En este sentido, los investigadores señalan la necesidad de aplicar metodologías biológicas para obtener una aproximación ecosistémica. El monitoreo biológico o biomonitoreo es una manera directa de testear las diferentes respuestas biológicas a los contaminantes ambientales, y se ha propuesto su implementación como complemento de la información obtenida mediante análisis químicos (Flammarion et al., 2002).
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