INVESTIGADORES
RATTO Maria Celeste
artículos
Título:
7. ¿Rechazo a la democracia o al partido de gobierno? Algunas reflexiones sobre la relación entre crisis económica y voto en los últimos 30 año
Autor/es:
MARÍA CELESTE RATTO
Revista:
Revista S.A.A.P. Publicación de Ciencia Politica de la Sociedad Argentina de Análisis Político
Editorial:
SOCIEDAD ARGENTINA DE ANÁLISIS POLÍTICO
Referencias:
Lugar: Buenos Aires; Año: 2013 vol. Esp
ISSN:
1666-7883
Resumen:
La relación entre economía y democracia durante estos últimos 30 años en Argentina ha sido por lo menos conflictiva. Juan Carlos Torre en su texto de 1991 América latina. El gobierno de la democracia en tiempos difíciles describía a la década del ochenta de la siguiente forma: ?La última década se ha caracterizado en numerosos países de América Latina por la difícil convivencia entre una democracia política en curso de consolidación y una grave crisis, que mantiene a los países de la región bajo el signo de la emergencia económica? (Torre, 1991:145). Y esos tiempos difíciles se continuaron por varios años más y casi podríamos decir que han moldeado el sustrato democrático de la ciudadanía argentina. A la par de tal desafío, desde la ciencia política argentina se hicieron sustanciales avances que no sólo ayudaron a entender el proceso de transición (Acuña 1995; Cavarozzi 1992) sino que generaron aportes a la teoría misma de la democracia (por citar algunos ejemplos O?Donnell 1992, 1993 y 1997). Pese a estos avances, los trabajos sobre el impacto de los resultados económicos en el apoyo al partido de gobierno han sido poco desarrollados desde el punto de vista empírico y los escasos ejemplos existentes debieron afrontar una fuerte herencia proveniente de los trabajos más conceptuales que dificultaron muchas veces el camino. Algunos aportes parecen haber eclipsado el estudio del posible impacto de los shocks económicos en la consolidación de la democracia y por añadidura en el apoyo al partido de gobierno en América Latina. Por ejemplo en el trabajo de Przeworski y otros (2000) se estableció que ?las democracias nunca mueren en países ricos. Pero toda la evidencia que nosotros examinamos también indica que las democracias en países pobres es más propensa a morir cuando se experimentan crisis económicas que cuando sus economías crecen? (Przeworski et al, 2000:117). Como Córdova y Seligson (2010) apuntan ?desafortunadamente, a pesar de los hallazgos empíricos, los mecanismos a través de los cuales la democracia puede ser puesta en riesgo y el rol que los ciudadanos pueden tener en dicho proceso continúa casi enteramente sin estar especificado?. El núcleo central de la cuestión sobre el impacto de las crisis económicas en la creencia en la democracia descansaría ?en la habilidad de los ciudadanos de mantener la creencia de que las instituciones políticas existentes son las más apropiadas para la sociedad? (Lipset, 1981: 64) . Ahora bien, algo distinto es en qué grado se mantiene o modifica esa creencia en las instituciones políticas a partir del apoyo o rechazo que sufren los partidos de gobierno como consecuencia de su gestión de la economía ¿Es lo mismo apoyo al partido de gobierno que apoyo a la democracia? Los trabajos de la época en general simplificaban este mecanismo. Sostenían que ?buenos resultados en materia económica? generarían legitimidad y profundizarían el proceso democrático. Por su parte era de esperarse que si los resultados económicos en cambio eran malos, surgirían problemas de legitimidad y eso socavaría a la democracia. Esta preocupación dominante propició casi por inercia una lectura desde la cual se entendía que el crecimiento económico (o por lo menos cierta estabilidad en términos macroeconómicos) era una condición necesaria para el afianzamiento de la democracia, ocultando tras de esta premisa algunos mecanismos fundamentales que fueron soslayados desde el punto de vista empírico. Desde mi perspectiva esa lectura no es del todo acertada. Ya que tanto los buenos como los malos resultados económicos pueden generar mayor legitimidad del régimen y por lo tanto mayor democracia. El descontento no necesariamente debe ser leído como una pauta de deslegitimación del sistema democrático, sino que por el contrario puede ser considerado como una respuesta racional ante los pobres resultados económicos que los gobiernos de la región experimentaron durante los ochenta y noventa (Benton, 2005: 418). Lo que es necesario entender es cómo los resultados económicos afectan el apoyo al partido de gobierno y cómo ese accionar luego refuerza o socava la legitimidad del sistema democrático. Asimilar apoyo al partido de gobierno con apoyo o legitimidad del sistema democrático pareció ser una constante entre los trabajos de los primeros veinte años de democracia. Hoy 30 años después, los resultados obtenidos a partir del estudio del voto económico (VE de aquí en adelante) nos han permitido conocer que quizás los avatares económicos fueron una prueba difícil pero que ha servido para consolidar los mecanismos básicos de la democracia argentina. Siguiendo a Alison Benton (2005) la pregunta que se vuelve central es si los latinoamericanos como consecuencia de las crisis económicas están rechazando al sistema democrático o están castigando a los partidos en las urnas. La cuestión es bien diferente y sus implicancias teóricas son sustanciales. Deslindar esta materia ha sido fundamental para poder comprender el verdadero funcionamiento de la democracia argentina. Los avances respecto al apoyo al partido de gobierno tuvieron lugar casi exclusivamente desde el punto de vista del funcionamiento de las instituciones. Poco se ha avanzado sobre cómo reaccionan los ciudadanos individualmente a los estímulos económicos que generan los gobierno de turno y cómo ese mecanismo afecta a la legitimidad del sistema democrático. Como una lógica consecuencia de la poca e interrumpida experiencia democrática de los ciudadanos argentinos se asumió que éstos no actuaban racionalmente al momento de votar pero tal postulado no fue comprobado de forma empírica y sistemática.
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