IHUCSO LITORAL   26025
INSTITUTO DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES DEL LITORAL
Unidad Ejecutora - UE
congresos y reuniones científicas
Título:
UN PROGRAMA PARA METAFÍSICA H 2-5
Autor/es:
FABIAN MIE
Lugar:
RIO DE JANEIRO
Reunión:
Congreso; V CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN LATINOAMERICANA DE FILOSOFIA ANTIGUA; 2017
Institución organizadora:
UNIVERSIDAD FEDERAL DE RIO DE JANEIRO
Resumen:
En Met. Z 17, Aristóteles toma un nuevo punto de partida en su discusión sobre lo que es sustancia. Más allá de algunas dificultades interpretativas, no hay grandes discrepancias entre los comentadores modernos acerca de cuál es la tesis principal de Z 17. El nuevo punto de partida consistiría en plantear la sustancia como principio y causa (1041a6-10); ese papel termina siendo asumido por la forma (1041b8); a la materia, en cambio, se le reserva el papel de un elemento (1041b31) del cual se constituye el compuesto hilemórfico. Una importante tesis subsidiaria de Z 17 es que los compuestos no son meros montones (sumas mereológicas), sino genuinas unidades (1041b11-12) aunque no a la manera inmediata en que las cosas simples son unidades. En este contexto, la forma es la causa de que los compuestos posean unidad, y ella misma guarda una unidad con la materia. Aristóteles se propone mostrar esta estructura metafísica i.e. la composición y la unidad de las sustancias sensibles mediante una novedosa aplicación de la pregunta ?por qué? a estos compuestos. La articulación de la aparente simplicidad de los compuestos muestra que la forma se predica de la materia (cfr. también H 3, 1043a5-6). Una suposición central de la tesis de Z 17 es, evidentemente, que la forma es irreductible a la materia; y eso es lo que Aristóteles intenta defender al final del capítulo (1041b19 ss.).La casi total y seguramente irritante obliteración de este prometedor argumento de Z 17 en el muy breve resumen de Z que presenta H 1 (1042a3-23) ha sido uno de los motivos principales para instalar una tendencia a leer H (en particular H 2-5) como ?papeles sueltos? (Burnyeat), como una ?miscelánea de notas? sobre distintos temas de Z (Bostock, y parcialmente también Ross), o incluso como un planteo que está a medio camino entre los intentos infructuosos de Z por explicar la unidad de la sustancia y la solución final de H 6 (Gill, aunque posteriormente en 1996 ella modificó un poco su posición de 1989 haciendo una valoración mucho más positiva del argumento de H 2-5). Estas lecturas forman parte de una reacción contra otras algo ingenuamente unitaristas de Z; sin embargo, aquéllas tienen como consecuencia, deseada o no, desmembrar a Z. Así, se ha sugerido que hay en Z hay cuatro distintos caminos hacia la misma cumbre (Burnyeat); o se han desvalorizado los resultados positivos de la discusión de Z 1-16, explicándola como la parte problemática del método aporético (Gill, Code ). La violencia del desmembramiento al que ha sido sometido el libro Z puede explicar que quienes la han perpetrado tengan dificultades para conectar Z 17 con los primeros dieciséis capítulos del libro incluso llegando a suponer que Z 17 inaugura la discusión sobre la sustancia separada (1041a8-9) (Burnyeat). De allí que tampoco puede sorprendernos que estos intérpretes tiendan a ver en H 2-5 apenas notas y comentarios sueltos. (Al hacer referencia a algunas posiciones influyentes, no quisiera pasar por alto, sin embargo, que entre los miembros de ALFA hay quienes han desarrollado tanto una visión más equilibrada de Z como también han revalorizado H. Pero permítanme volver ahora a mi propio marco de discusión). Entre ?unitaristas? y ?desmembracionistas? es posible trazar una lectura programática de ZH, que pueda dar cuenta más acabada del desarrollo del argumento y de las intenciones de Z, y a partir de allí se pueda proponer que H 2-5 ofrece argumentos necesarios para defender las dos tesis principales de Z 17 sobre la estructura metafísica de las sustancias sensibles, i.e. la forma como causa y la unidad del compuesto. Una lectura programática no pasa por alto, sin embargo, algunas justificadas advertencias sobre la probable ubicación incorrecta de algunos pasajes y sobre el quiebre en el curso del argumento que tal ubicación conlleva (e.g. H 3, 1043b14-23); sin embargo, la importancia que cabe reconocer a esos pasajes en el conjunto del argumento de H no debe exagerarse. A fin de trazar los lineamientos de la lectura programática que aquí propondré presentaré un esbozo del argumento general de Z; a continuación, y tras considerar con un poco más de detalle Z 17, me dedicaré al análisis de dos duetos, donde considero que se puede descubrir cuál es el programa de Aristóteles en Z 17-H. El primer dueto es H 2-3. Allí, Aristóteles muestra la importancia de especificar la forma con referencia a distintas materias (H 2), y luego explica que forma y materia tienen diferentes papeles correspondientes a sus diferentes tipos lógicos en la explicación de la composición de las sustancias sensibles (H 3), preparando así el terreno para la distinción modal de H 6 (según la cual la materia es, en potencia, lo mismo que la forma es en acto; 1045b18-19). El segundo dueto es H 4-5. En H 4, Aristóteles presenta un modelo de capas materiales para explicar la generación; a través de ese modelo, él puede justificar el status sustancial de la materia constitutiva y propia de cada cosa. Finalmente, en H 5 Aristóteles focaliza la corrupción, y aclara el comportamiento diferenciado de la materia como sustrato potencial de la forma y la privación.Esta propuesta programática tendrá éxito si alcanzo a mostrar que H 2-5 representan el eslabón perdido para explicar la ?evolución argumentativa? de la estructura metafísica de las sustancias sensibles entre Z 17 y H 6.
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