IECH   26002
INSTITUTO DE ESTUDIOS CRITICOS EN HUMANIDADES
Unidad Ejecutora - UE
artículos
Título:
La precariedad de la situación
Autor/es:
MOLINA, CRISTIAN
Revista:
El Taco en la Brea
Editorial:
UNL
Referencias:
Lugar: Santa Fe; Año: 2023 p. 92 - 107
Resumen:
Este dossier es el resultado del II Encuentro de Estudios Situados sobre Otras Literaturas, que organizamos entre el CEOL, el IECH y la Facultad de Humanidades y Artes, de la UNR, con adhesiones del Centro de Estudios Helénicos (CEHTRAC), el Centro de Investigaciones y Estudios en Teoría Poscolonial (CIETP), la Maestría en Literatura Argentina (MLA), el Doctorado en Literatura y Estudios Críticos (DLEC) y la Maestría en Literaturas Comparadas de la Universidad Nacional de La Plata, en octubre de 2022. En él nos proponemos preguntarnos cómo, qué y desde dónde leemos las relaciones entre diversas literaturas y prácticas culturales en Argentina (con las diversas Argentinas posibles que aquí se diseñan). No hay una respuesta única en él, pero sí una invitación a que ensayemos, entre todxs, un rodeo a estos problemas. En «El violento oficio de comparar», Magdalena Cámpora revisa la posición asumida por esta perspectiva respecto del esquematismo entre centros y periferias para trabajar desde la literatura comparada. Se propone volver a repensar las relaciones entre literaturas, sin esquivar los problemas de la teoría latinoamericana de la dependencia. Asegura que sería necesario descartar algunas categorías problemáticas derivadas del binarismo de la teoría, como original, copia, influencia, que dejan en una posición pasiva y menor a algunas literaturas frente a otras, sin ocultar las asimetrías en el poder cultural. En este sentido, se propone considerar, no lo esquemático del binarismo centro y periferia, sino lo que se hace en esos contactos desde situalidades particulares, considerando las contextualizaciones como necesarias para com-prender los modos en que estas se producen y, por ende, las oportunidades diversas y múltiples en que esos contactos se resuelven, en tensiones no siempre iguales entre lo hegemónico y lo marginal del mundo. De este modo, el artículo revisita una enorme bibliografía crítica producida desde Argentina sobre comparatismo, teniendo en cuenta cómo desde la situalidad argentina y latinoamericana se piensan estas relaciones. En una vía diferente, pero en la misma constelación, la propuesta de Álvaro Fernández Bravo, «La enunciación literaria como posición extranjera», discute el esquematismo histórico que se plantea entre los estudios de las literaturas, incluso las comparadas, entre literaturas nacionales y extranjeras. De este modo, no solo problematiza la denominación de extranjería como enunciación de una literatura, sino el lugar jerarquizado que supone como un estudio siempre menor dentro de las hegemonías de los estudios nacionales a los que se les asigna un lugar preponderante, prestigioso y dotado de recursos en diversas territorialidades. En definitiva, se trata de pensar por fuera de los esquematismos del nacionalismo y del cosmopolitismo como sostenes de una hegemonía nacional o local de los estudios literarios. Apuesta por un estudio de las literaturas donde esas coordenadas se abismen y señala, así, las experiencias migrantes y apátridas de los intelectuales que fundaron y sostuvieron formas diversas de pensar tales relaciones por fuera de los binarismos. En «La experiencia del final y la literatura como museo», Ana Lía Gabrieloni aborda las relaciones entre historia natural e historia del arte a partir de las imágenes pictóricas, literarias y cientí-ficas que permiten postular museos imaginarios en prácticas provenientes de diversas geopolíticas. La idea de museo imaginario permite salir de las relaciones convencionales de original, copia e influencia, para decantar en un derrotero de invención de relaciones crítico, que escapa de la lógica positivista de la argumentación. Por otro lado, la convergencia de prácticas, generalmente tomadas de las culturas europeas contemporáneas y de los siglos XVI, XVII y XVIII, aporta una dimensión transtemporal a las relaciones, definidas por el anacronismo que, en tensiones diversas con la contextualización de los sensorios de donde son tomadas las piezas del museo imaginario, habilitan un modo heterocrónico y no lineal de trabajo sostenido con el tiempo. Por otro lado, la convergencia entre ciencia, arte y literatura pone al descubierto una zona inespecífica del museo imaginario formulado que se convierte en reveladora de las transversalidades entre las prácticas, desafiando los binarismos y esquematismos en que suelen pensarse las relaciones entre cultura científica y artística. En este sentido, las relaciones entre las prácticas, al tiempo que revelan una otredad constitutiva y muy cuidadosamente trabajada desde la enunciación crítica, por otro lado, permite la emergencia de una transversalidad que revela, justamente en sus diferencias, la comunidad y el contacto incesante entre los diversos campos del saber/hacer. La mirada funda relaciones diversas con distintos saberes y prácticas europeas, tomadas de diferentes niveles y coordena-das, desde las más hegemónicas (Francia e Inglaterra), a las más laterales (Escocia, Países Bajos).Estos trabajos dan cuenta de las continuidades y desviaciones sobre un campo de problemas que viene presentándose en el derrotero de una perspectiva situada de las relaciones entre lite-raturas y prácticas culturales en los entramados epistémicos argentinos que hemos presentado escuetamente. Pero todas tensionan, de diversas maneras, cuestionándola o ampliándola, a la relación cerrada con las literaturas y culturas europeas más hegemónicas. También los trabajos de Dulce María Dalbosco y Sergio Cueto continúan en ese camino desde estudios particulares respecto de la música portuguesa y la imagen poética en la lírica italiana y argentina del siglo XX, literaturas y culturas que difícilmente puedan considerarse centrales en la contemporaneidad. Dulce María Dalbosco, en «Sobre la circulación transatlántica de un fado portugués: usos y transformaciones en la canción popular» propone un andamiaje crítico para atender a las versiones de un fado en diferentes contextos, donde se pierde la noción de original y copia. En este sentido, todas las interpretaciones serían versiones, pero existiría una versión de referencia que opera funcionando no como original, sino como el uso reconocible de una pieza musical en relación con la cual se ponen en juicio el resto. El artículo plantea lo situado como uso socio–comunitario que requiere diferenciar contextos y tensiones entre una versión hegemónica de referencia y las demás, que no son concebidas ni como copias, ni como desvíos menores, sino como versiones diferentes de una misma pieza musical que tiene y produce efectos disímiles. Esto desbarata la idea de una cultura fuente y otra receptora. El movimiento de la escritura conflictúa las versiones y, al contextualizarlas, señala cómo cada una debe entenderse en su singularidad de acuerdo a los usos y contextos en los que interviene. De este modo, la pieza escrita en África como boutade porno, que en Portugal se convierte en emblema del Estado Novo, que genera un rechazo en ciertos artistas contemporáneos de Portugal y que, en Buenos Aires, reenvía a la nostalgia por la nación de los migrantes lusófonos, debe considerarse como una versión en permanente multiplicación que se redefine según los usos, sin desconocer que hay uno hegemónico que genera tensiones entre culturas y contextos en cada situalidad que interviene. Sergio Cueto moviliza, en «Sombras italianas», una tradición crítica francesa y rosarina para explayarse sobre el problema de la imagen poética en Willcock, Montale y Ungareti, de una manera en que la reflexión sobre la imagen es la relación misma construida desde el texto. Si en el tono y el ensayo reverberan momentos e imágenes blanchoteanas, también están allí un modo de leer a partir de una relación con la teoría francesa que puede articularse desde Nicolás Rosa a Alberto Giordano, así como la concentración en el resto textual para generar una glosa crítica de Aldo Oliva o Héctor Piccoli. La negatividad agambeana como poder de no, también remite a una perspectiva que el propio autor descentra y singulariza frente a esas dos tradiciones en las que se sitúa su mirada. En Fantasmas (2009), Daniel Link había asegurado que la imaginación (cultural y política) lati-noamericana se encontraba en el dilema de dos vías: Europa o Estados Unidos; y que esta dirección: nos obliga a imaginar el lugar de la literatura en un conjunto de tensiones que, hoy como ayer, se articula en tres lugares o mercados: el norteamericano, el latino o hispanoamericano (volveré sobre el punto), y el europeo, cuya cabeza de lanza en relación con los asuntos novomundanos fue siempre y seguirá siéndolo España, otrora potencia colonial de ese imperio tan extraño que sobre él nunca se ponía el sol. (2009:296) Este dossier imagina de manera diferente las alternativas a dichas tensiones. Es cierto que hay presencia de esas tres vías de la imaginación sobre y respecto del mundo en las referencias teóricas y corpus literarios, pero también aparecen otras vías: la de Oriente y África en los tra-bajos de María Isabel Pozzo y Daniel Altamiranda. En «La escritura en la tierra del sol naciente. Aportes para estudios situados de otras literaturas desde las antípodas»; Pozzo nos desvía de la mirada occidental hacia la lengua japonesa, proponiendo una problematización de sus aspectos centrales, de sus sistemas de escrituras diversos, como una forma de introducción a las dificultades de su enseñanza desde Argentina. La perspectiva de lo situado, en Pozzo, no refiere solo a la contextualización de los aspectos lingüísticos de la escritura japonesa, sino a la perspectiva desde su investigación y enseñanza en la Argentina, con lo que se ponen en juego diversas estrategias de contacto y diálogo para comprender la singularidad de la lengua, al tiempo que las de la investigación y enseñanza de la misma desde otro país. Por su parte, Daniel Altamiranda, en «Estrategias discursivas proto–feministas en la poesía engagé de Noémia de Sousa» presenta un estado de la cuestión sobre algunos aspectos centrales de la poética de Souza, poeta de Mozambique que articula interseccionalidades de sexo, raza y colonialidad y que ha comenzado a leerse recientemente desde Argentina. Altamira permite una entrada a una autora que no se corresponde con las diversas hegemonías culturales de las literaturas mundiales y lingüísticas portuguesa, que tensiona el canon occidental, al tiempo que reubica las potencialidades de pensar y leer autorxs desde diversas interseccionalidades y no solo esteticistas. Estos dos trabajos descentran el mundo inventado por la imaginación tradicional de la crítica argentina y nos conducen a zonas del mundo que apenas han sido atendidas. Es la emergencia de otras vías de la imaginación latinoamericana que se podría atender, desde lo que Jan Krasni, un poeta serbio contemporáneo, denominó en su participación en el Festival Internacional de Poesía de Rosario 2023, como «solidaridad periférica transnacional». Es decir, atender no solo a los problemáticos contactos con las culturas occidentales hegemónicas, sino también, a esas literaturas y prácticas que se sitúan en las zonas más vedadas desde nuestra tradición, aún menor, y que son tan menores como nos(otrxs). No hay triangulación mundial a la que atender, entonces, sino errabundeo de la mirada desde nuestras posiciones periféricas que atienda no solo a los contactos con las hegemonías, sino también con las marginalidades, extrañezas, rarezas y sensibilidades opacadas por aquellas. Y esto ocurre, incluso, en el campo de lo que, desde una posición hegemónica, podría pensarse como una misma lengua, que en el presente volumen del dossier se presenta respecto de las diversas inflexiones portuguesas.En una escritura que pone en cuestión la comunidad de investigadores que somos, así como las prácticas de autoría individual frente a las potencias comunitarias que tendemos a opacar desde las instituciones académicas, el artículo de Gabriela Milone, Franca Maccioni y Silvana Santucci, «Ficciones teóricas para la literatura y las artes contemporáneas: una pregunta por el método», tensiona la multiplicidad del dossier, abriéndose a una interrogación sobre el método y la episteme desde la cual leemos, en la contemporaneidad, la literatura y sus diversas relaciones. A partir de la categoría de «ficción crítica» como central del trabajo, las autoras se preguntan sobre los modos de articular el lenguaje con la materialidad de un poeta brasileño, sobre la literalidad como método y horizonte de lectura a partir de un río que dice en Beatriz Vallejos, así como sobre las articulaciones político–poéticas de lo situado entre Rirchard, Sarduy y Kuhn. En esas interseccionalidades poéticas y teóricas, se abre un incesante juego de relaciones que nos interroga sobre nuestros modos de leer.