ICSOH   24899
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES EN CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
Unidad Ejecutora - UE
congresos y reuniones científicas
Título:
Cuerpos vulnerados, pasiones melancólicas: violencia de género y honra en No hay cosa como callar de Calderón
Autor/es:
MARCELA BEATRIZ SOSA
Lugar:
Buenos Aires
Reunión:
Congreso; XXVIII Congreso Internacional de Teatro Iberoamericano y Argentino, GETEA (Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano); 2019
Institución organizadora:
UBA
Resumen:
A partir de lo analizado hasta aquí, podemos comprobar cómo las prácticas teatrales articulaban e indagaban no sólo uno de los temas acuciantes de la era barroca -la honra- sino que modalizaban representaciones básicas del imaginario social como la melancolía y la locura en tanto formas extremas del (des)engaño del mundo en el contexto de la España del Seiscientos. Pareciera que ese desengaño, que ha sido tantas veces considerado con respecto a los protagonistas de los dramas barrocos, no hubiera sido pensado con respecto a las mujeres y sus derechos en esa sociedad patriarcal. A simple vista, en las piezas más cruentas el conflicto de la honra se focaliza en el hombre, mientras deja en un segundo plano las víctimas sacrificadas. Pero algunos textos muestran que este aserto debe ser matizado. Hay fisuras en la visión androcéntrica del mundo hispano y una mirada enjuiciadora hacia la proto violencia de género favorecida por la mentalidad de época.Volvamos al título de la comedia para fundamentar lo que decimos. Es curioso que parta de un refrán (que no hemos localizado, aunque sí muchos que recomiendan el silencio)15 y que comience con un adverbio de negación: No, lo que introduce, en primera instancia, un carácter negativo a todo el enunciado16. Luego aparece un término ambiguo o indefinible: cosa, cuya vaguedad permite preguntarnos si esta sentencia es una frase encomiástica o una reprobatoria. Además, el Diccionario consigna que ?no hay cosa? equivale a ?no hay nada?. La doble negación está indicando el sesgo problemático de ese silencio recomendado y hasta el significado de lamento por parte del enunciador, al que podríamos añadir imaginarios signos de exclamación. Hay otras comedias calderonianas donde también se registran la cuestión del callar y del silencio: La vida es sueño (Jornada III, Esc. VIII) ?Respóndate retórico el silencio, cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, señor, quien mejor calla? o en otros títulos como Basta callar. Pero en los dos ejemplos mencionados el significado es positivo. Por otra parte, uno de los sentidos de cosa es ?objeto inanimado en contraste con un ser animado?), lo que remite a la cosificación del rol de la mujer dentro de este sistema y al destino final de Leonor. Convertida ya en una cosa, sin albedrío para elegir con quien compartir la vida, sin voluntad ni respeto, ni aun menos, alegría, es fácil prever la pendiente melancólica por la que se despeñará la ?imperfecta casada?, una más de las muchas damas que son emparejadas con un galán que no es de su gusto en el desenlace de las comedias. Pero el orden social será restituido, aparentemente, y la máscara es lo que vale en un imperio que se desmorona día a día. Leonor será una más de las mujeres dolientes del Barroco que tapan su melancolía ?y hasta un ojo morado- tras el rebozo. Porque nos preguntamos: ¿se puede curar una dolencia mal diagnosticada? ¿Cuál podría ser la evolución de una melancolía cuya causa no ha sido tratada y que, por lo tanto, persistirá permanentemente? Parafraseando el famoso título de otra comedia de Calderón, ¿habrá un médico para las enfermas crónicas de honra del teatro barroco?

