INVESTIGADORES
GIORDANO Carla Valeria
artículos
Título:
Ser planta en el desierto: estrategias de uso de agua y tolerancia al estrés hídrico en el Monte Central de Argentina
Autor/es:
VILLAGRA, PABLO E.; GIORDANO, CARLA V.; ALVAREZ, JUAN A; CAVAGNARO, JUAN B; GUEVARA, ARANZAZU; SARTOR, CARMEN; PASSERA, CARLOS B; GRECO, SILVINA
Revista:
ECOLOGÍA AUSTRAL
Editorial:
ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ECOLOGÍA
Referencias:
Año: 2011 vol. 21 p. 29 - 29
ISSN:
0327-5477
Resumen:
La diversidad y la productividad de las zonas áridas dependen de la interacción entre las limitaciones ambientales que presenta cada región en particular y el complejo de adaptaciones desarrolladas por los organismos que les permiten mantener el balance de agua y energía térmica dentro de límites viables. El Monte Central se encuentra en  la zona árida-semiárida del oeste Argentino, con precipitaciones anuales medias que varían entre 30 y 350 mm concentradas en el verano,  temperaturas medias entre 15 y 18 ºC, y con un marcado déficit hídrico durante la mayor parte del año. En este trabajo analizamos las adaptaciones al estrés hídrico y las formas de utilización del agua que presentan las formas de vida vegetales dominantes en el Monte Central: árboles, arbustos y pastos perennes. Los árboles y arbustos del Monte incluyen especies con distinto grado de xerofitismo. Sus adaptaciones abarcan desde la capacidad de acceder a reservorios de agua profundos a través del desarrollo de extensos sistemas radicales, hasta diversas estrategias fisiológicas, morfológicas y arquitecturales de tolerancia a la sequía y la salinidad. La especie arbórea freatofita, Prosopis flexuosa, cumple roles ecológicos centrales en las comunidades que domina, influye en el ciclo hidrológico, y es un recurso económico relevante tanto local como regional.  Los pastos, de sistemas radicales más superficiales que árboles y arbustos, presentan pulsos de crecimiento acoplados a las precipitaciones  y períodos de dormición vegetativa. Las distintas formas de utilización del agua de las formas de vida dominantes determinan complejos de interacciones, positivas y negativas, entre las especies que regulan la productividad del sistema y, consecuentemente, el potencial productivo. La vegetación y el ciclo hidrológico están altamente acoplados en los ecosistemas del Monte, tanto a escala local como regional (en muchos casos acoplados al acuífero freático) por lo que conocer funcionalmente este vínculo contribuye a entender el funcionamiento de los mismos y a predecir escenarios futuros en relación al cambio climático global y cambios en el uso de la tierra.
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