IDACOR   23984
INSTITUTO DE ANTROPOLOGIA DE CORDOBA
Unidad Ejecutora - UE
libros
Título:
Uno hace lo que puede, ¿no? visualidades en tiempos de pandemia
Autor/es:
NICOLÁS CABRERA DURÁN; FLORENCIA RODRIGUEZ; GONZALO ASSUSA; AYELÉN KOOPMANN; NATALIA BERMÚDEZ; NAHUEL BLAZQUEZ
Editorial:
CONICET
Referencias:
Lugar: Ciudad Autónoma de Buenos Aires; Año: 2021 p. 266
ISSN:
978-950-692-175-0
Resumen:
Nos reúnen muchas razones, aunque algunas son más urgentes. No es de hoy, ni de ayer, nimucho menos del 20 de marzo del 2020, cuando se implementó la medida de aislamiento social yobligatorio en el territorio nacional, que ciertos sectores se hinchan y se deforman. Esta hipertrofiaestá delimitada moral y materialmente por un bombardeo constante de los grandes medios decomunicación que afirman que ?la pobreza? si no se encontraba ya convulsionada, estaba a puntode estallar. A las ?comunidades vulnerables? se las retrata en falta, carentes, anómicos, anémicos,hambrientos y, fundamentalmente, sin posibilidad de ensayar ningún tipo de creatividad social.Dos propuestas recorren este libro. En primer lugar, nos impulsa una antropología de lo audiovisualnecesariamente colaborativa. Un proceso tan reflexivo como situado en relación con la politización de lasimágenes. Tomar este camino teórico-metodológico nos llevó a lo que llamamos ?auto-producciones delhacer?, aportado por nuestrxs propios interlocutorxs como respuesta a las interpelaciones con las que lxsconvocamos.El proyecto nace de un contexto en el que lxs especialistas parecen ocupar cierto protagonismo enlas decisiones de gobierno. Fue en marzo del año pasado que el ejecutivo nacional convocó a investigadoresde las Ciencias Sociales, organizados en diferentes territorios, para que den cuentan o intenten explicar lasdificultades que estaban viviendo las ?comunidades vulnerables?1 a partir del Covid-19.En segundo lugar, nuestra propuesta consistió en sacar a estos sectores del lugar del retrato e invitarlasa retratar. Aquí, son sus propias visualidades las que entran en escenas de disputas mediáticas, políticas ysociales. Partiendo de que la actividad fotográfica presupone siempre una manipulación o dramatización de loreal, quisimos recuperar la soberanía de las personas históricamente capturados por las cámaras colonizadoras(Sontag, 1977), para que esta vez sean ellxs los que apunten con sus celulares y capten su propia experiencia dela realidad. ?¿Cómo estás viviendo todo esto??. El intercambio nació con esta pregunta. Trabajadores de laeconomía popular, mujeres al frente de comedores barriales, ex presos y presas, familiares víctimas deviolencia estatal, trabajadoras sexuales, referentes barriales, vendedores ambulantes, carreros, inmigrantes,tres fotografías y describan de manera oral o escrita que era lo que deseaban mostrar. No podemos saber cómoserá leída esta obra en diez, veinte o treinta años, pero sí nos interesa anclarla en el 2020. Una fecha en la que,como dijo Jorgelina ?una de las interlocutoras? acarrear la pandemia se impuso por necesidad y obligación.Preguntamos por el ?vivir? y nos respondieron con el hacer. En un momento en que las cosastambalean y todo parece restringido? ?Se hace lo que se puede, ¿no??. Nos retrucaron corriendo elfoco, sacudiendo bibliotecas, interpelando supuestos. Arrojaron una verdad: hay hambre de agencia. Las?comunidades vulnerables?, eternamente definidas desde la falta, nos mostraron lo que sobra y, bajocondiciones no elegidas, una irreprimible voluntad de hacer historias. Porque ni en tiempos de máximasrestricciones y limitaciones las personas dejan de ensayar formas de vidas. Ese hacer tan retratado por nuestrxsinterlocutorxs no es propiedad que se posee, sino una condición que se ejerce. Una máxima doblementeimportante: nos referimos a sectores sociales incómodos ante narrativas miserabilistas que confundenprivaciones con pasividad, poder con subyugación, desigualdad con heteronomía. Las fotografías también sonactos: escamoteos a estereotipos, disputas estéticas, deseos de autorretrato, afirmaciones autóctonas. Esto nosupone que siempre y en cada caso encontramos ?resistencias?, profetizamos ?subversiones? o fetichizamos?lo nativo?. Implica, en cambio, el reconocimiento de una cualidad intrínsecamente humana: el ejercicio delderecho al cuento propio.Por eso el libro es también una invitación a repensar las teorías de la acción. Discutiendo lo quese muestra y lo que se invisibiliza en tiempos de pandemia, estamos problematizando lo que se hace o se omite bajo ciertas circunstancias más impuestas que deseadas. En consecuencia, nos preguntamos si, desdelas visualidades, podemos superar ?o al menos tensionar sin reduccionismos? las oxidadas dicotomías quevienen limitando nuestra ?imaginación sociológica? en torno al hacer de las personas. No lo sabemos. Es unabúsqueda, un horizonte, una ambición. Lo que sí podemos afirmar como punto de partida es que la preguntapor la acción ?o el hacer, si se quiere? nació de una interacción, de un ida y vuelta con nuestrxs interlocutorxsy no de un apriorismo de este proyecto. Tal vez, en ese origen haya una punta de hilo para desanudar. Lo queel proceso por el cual nosotros llegamos a la pregunta por la acción nos muestra es que, justamente, hablar deacción humana siempre supone pensar en relaciones sociales. Una intersubjetividad radical. Porque la acción,como la fotografía, como la investigación, es profundamente relacional. Este libro, entonces, no es tan original,tan solo actualiza el histórico -aunque vigente- interrogante en torno a cómo el Uno se hace ?como puede? conOtros.Los qué del hacer, del saber hacer, del cómo, con quiénes y con qué se hace y para qué, y todo aquelloque se anhela, se transforma, se desvela y revela con el hacer, quedará para inspirar un juego más abierto ypolisémico entre y con lxs hacedores y lectores del libro.

