IDACOR   23984
INSTITUTO DE ANTROPOLOGIA DE CORDOBA
Unidad Ejecutora - UE
congresos y reuniones científicas
Título:
¿Qué pretende usted de mí? Reconocimiento, representación y expresiones estéticas
Autor/es:
ALBERTO EDMUNDO FABRICIO CANSECO
Lugar:
Rio de Janeiro
Reunión:
Congreso; Queering paradigms 4; 2012
Institución organizadora:
Universidade Federal do Rio de Janeiro / Universidade Federal do Estado do Rio de Janeiro
Resumen:
El sujeto para constituirse como tal está encontrándose con un otro, perdiéndose en él, y buscando su reconocimiento. Para ello, niega la alteridad de la otra y se esfuerza por retornar a sí. Este retorno, sin embargo, para Judith Butler (2001, 2006a, 2006b, 2009, 2010, 2012), es imposible, pues la misma experiencia del reconocimiento lo arroja una y otra vez fuera de sí mismo, pues está instalado en el deseo de reconocimiento del otro. Por su parte, los circuitos de reconocimiento en los que ingresa el sujeto para constituirse como tal son articulados en términos cuya autoría exceden tanto al yo como al otro. Los mismos forman parte de normas de reconocimiento que establecen qué será reconocido y de qué modo, y qué no lo será. Se trata de una serie de convenciones sociales, históricamente variables, que funcionan produciendo y deproduciendo lo humano. En este sentido, los términos que permiten a determinados cuerpos -y deseos- ser reconocidos como humanos son los mismos que privan a otros de serlo, originando una distribución diferencial entre lo humano y lo menos que humano. Del grado de humanidad dependerá, además, los mecanismos sociales para cooperar en que determinadas vidas sean más habitables que otras. Ahora bien, el reconocimiento es un tipo de conocimiento. De este modo, no puede haber reconocimiento sin antes conocimiento; no así a la inversa. La inteligibilidad, en este sentido, es una precondición para el reconocimiento; incluso, puede decirse que los esquemas de inteligibilidad producen normas de reconocimiento, pues son el campo donde se comienza a diferenciar lo que será reconocible de lo que no. En otras palabras, si un cuerpo no puede hacerse inteligible, pues no entra dentro de los marcos culturales de representación ?históricamente variables también- que permiten la inteligibilidad, no será posible el reconocimiento de esa experiencia corporal. Quisiéramos hablar de representación en su doble sentido. Por un lado, representación como el carácter de colocar una cosa en lugar de otras. Representar sería, entonces, actualizar aquello a lo que se hace referencia. Y en relación con esto, por otro lado, representar tiene que ver con actuar, poner en escena ?re-escenificar -, la forma estética de la representación dramática. Ambos sentidos son indisociables y ambos corren el riesgo de confundir lo representado con una referencia literal y real. Las expresiones estéticas contemporáneas dan cuenta, en este sentido, de las normas que articulan los circuitos de reconocimiento, pero también nos interrogan acerca de las posibilidades que aquellas mismas normas niegan. La propuesta de la mesa, entonces, tiene que ver con poder ver en la representación una herramienta para hacer un desplazamiento del cuerpo de su construcción hegemónica heteronormal. Se trata, por tanto, de poder entrever posibilidades de actuar e intervenir en las tecnologías de dominación imperantes, no sólo para señalar sus efectos de disciplinamiento, sino para operar en sus fisuras.
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