INVESTIGADORES
CASSIODORO Gisela Eva
congresos y reuniones científicas
Título:
The big picture: escalas amplias para problemas amplios.
Autor/es:
GOÑI R.; FLORES CONI J.; RE, A.; GUICHON, F; CASSIODORO G.; LANGE, V.
Reunión:
Congreso; XX Congreso Nacional de Arqueología Argentina; 2019
Resumen:
Un importante legado de la Arqueología de los años ?60 fue correr el foco de interés absoluto por la arqueología de sitio como referente de cualquier proyección regional o cultural. Sitios tipo y fósiles/instrumentos guía dejaron de ser un requisito sine qua non para hacer buena arqueología. Más allá de intentos aislados anteriores, se articula el concepto de Arqueología Regional como la vía adecuada para acceder a un nivel de análisis que contemplase la mayor parte de las alternativas del comportamiento humano dentro de un paisaje o ambiente dado. Si bien muchas de las propuestas iniciales se trataron de sumatorias de sitios y nada más, el correr del tiempo fue dándole a esta perspectiva una capacidad integradora de información que no ha dejado de ofrecer excelentes resultados. Un paso fundamental se produjo con el ?permiso? para incorporar sin culpas a toda la información de materiales en superficie, siendo el artefacto la unidad de análisis, a través de una perspectiva distribucional (Ebert 1992). Se incorporaron dos conceptos básicos; el registro arqueológico es un continuo espacial y la falta de evidencia o los materiales aislados tienen tanta importancia como las concentraciones (off-site archaeology de Foley 1981 y non-site archaeology de Thomas 1975). Estos han sido pasos importantísimos a los fines de tener en cuenta toda la información material disponible para nuestras explicaciones acerca del pasado. Entonces, esta forma de encarar la arqueología sentó las bases para teorizar o mejor dicho organizar las ideas dentro de marcos mayores conceptualmente. Planteos como la Arqueología del Paisaje (en cualquiera de sus versiones paradigmáticas), incorporan no solo los materiales culturales sino también al tiempo, el espacio, los procesos de formación del registro; todo en las escalas que le correspondieren. Así, la capacidad de reconocer y explicar la organización de sistemas sociales en el pasado dio grandes pasos con estas herramientas metodológicas. Sin embargo, la implementación de lo antedicho puede quedar solamente en un plano descriptivo, el cual no es explicativo. Dado que el registro arqueológico, acumulativo y promediado, no es en sí isomórfico con las funciones dinámicas de los sistemas del pasado (Binford 1987); entonces, la tarea es otorgarle significado a los patrones materiales que se nos presentan en el espacio. Los patrones en sí no explican, deben ser explicados y por eso la Arqueología Regional debe enfocarse en las explicaciones y no en las descripciones. De tal modo, la primer etapa para dar cuenta de esta forma de tratar el registro arqueológico es la que refiere a la colección de datos en sí, la identificación de la evidencia relevante para nuestros análisis. En tal sentido, el tiempo proveyó y proveerá de útiles herramientas tecnológicas como las camionetas (sin dejar de lado los caballos y nuestros pies), las nuevas cámaras digitales y sus programas novedosos, los GPSs, el GIS y los sensores remotos que ponen la ?big picture? del espacio/paisaje desde el ojo de un satélite. Más de uno de nosotros recordará hasta con gracia las humildes cartas topográficas del IGM que marcaron eternas y extenuantes caminatas. Con estas posibilidades extraordinarias, difícilmente alguien puede querer permanecer en una visión de sitio.A partir de esta entrada al registro se comienza con el paso siguiente del trabajo: la explicación de los patrones. En nuestro caso, el interés ha estado puesto en el poblamiento humano del sur de Patagonia, su relación con las variaciones de clima y de ambiente que sucedieron y las diferentes alternativas adaptativas que se fueron dando a través del tiempo y del espacio. Para tal fin, la categoría de análisis mayormente utilizada ha sido la movilidad, conceptualmente enmarcada en las perspectivas procesuales de la década del ?80 (ver Binford 1980 por ejemplo). En tal sentido, el modelo de poblamiento planteado para la región, que ha tenido variaciones en el tiempo por culpa justamente de la ampliación de escalas, desarrolla la idea que los cambios climáticos sucedidos en la misma tuvieron una incidencia profunda en el comportamiento de cazadores patagónicos. Esta incidencia se observa en la reducción progresiva de la movilidad residencial hacia cuencas y ambientes bajos (menos de 400snm), reservando los sectores y ambientes más altos como las mesetas para una incorporación plena a la movilidad logística y/o estacional en términos de un procesos de extensificación paulatino (ver Goñi y Belardi 2014).En términos espaciales y en esta escala amplia, la región total de estudio comprende desde las cuencas de los lagos Pueyrredón/Posadas/Salitroso hasta el sur de la Meseta del Cardiel Chico, y desde la cordillera hasta la actual ruta 40. En cuanto a la perspectiva temporal, el grano grueso incorpora el Holoceno medio y el tardío. El interjuego de estas escalas fue tomado como una oportunidad explicativa más que como una dificultad en sí misma y el ejemplo que aquí se presenta corresponde a un recorte espacial de esta mesorregión como es la Meseta del Strobel (Re et al. 2017).Tomando el poblamiento humano como un proceso migratorio altamente dinámico, no lineal y que no implica necesariamente una progresiva adaptación al ambiente (Borrero 1994-1995), se da lugar a la posibilidad de presencia y ausencia alternantes en tiempo y espacio. Idas y vueltas son patrones que requieren de una explicación de por qué algo que se comenzó no continuó o si sí lo hizo. Este tipo de preguntas fueron respondidas a partir de escalas que se adecuaran a tales tipos de problemáticas, en general desde escalas microtemporales/espaciales a las de dimensión meso o macro (Dincauze 2000). A continuación se presenta el caso de análisis propuesto.