INVESTIGADORES
VISACOVSKY Sergio
capítulos de libros
Título:
“Prólogo: Las crisis sociales: perspectivas históricas y etnográficas sobre experiencia, temporalidad y narración de la incertidumbre”.
Autor/es:
SERGIO EDUARDO VISACOVSKY
Libro:
Comunicación, sociedad y crisis: escenarios e itinerarios transicionales.
Editorial:
Fundación Universitaria INPAHU
Referencias:
Lugar: Bogotá; Año: 2011; p. 11 - 14
Resumen:
Apelar a la noción de crisis para definir un estado de cosas en el mundo constituye una operación de uso frecuente, pero casi siempre controversial en las ciencias sociales. Tanto la historia como la antropología social han seguido el camino acostumbrado de otras disciplinas y saberes al invocar el concepto de crisis con el propósito de caracterizar situaciones objetivas. Las crisis han sido, al igual que para la economía o las ciencias políticas, realidades por explicar. Los estudios clásicos sobre las transiciones de los ciclos de vida (nacimiento, adolescencia, matrimonio, muerte), o la irrupción de dislocaciones del orden establecido en los procesos sociales constituyen buenas pruebas de ello. Crisis ha designado, pues, toda coyuntura de cambios generalmente abruptos, también la inauguración de un período de inestabilidad y peligro que provoca en quienes lo viven tensiones, angustia, ansiedad, heridas, dolor, sufrimiento y un alto grado de incertidumbre respecto al futuro. Como puede advertirse, en la definición usual del concepto de crisis entran en juego elementos que pueden ser asociados con propiedades “externas” de los eventos y con propiedades “internas” de los sujetos. Además, esta dicotomía entre “lo externo” y “lo interno” contribuye a la existencia de programas de investigación centrados en los modos de experimentación y elaboración que los sujetos llevan a cabo ante situaciones definidas como “de crisis”. En todo caso, dicha dicotomía no permite entender cómo estas experiencias y sus elaboraciones se producen en contextos y condiciones sociales y culturales preexistentes. Cómo aquellas formas de experimentación y elaboración contribuyen a la producción de la crisis misma como acontecimiento. En este aspecto, la antropología social ha efectuado una importantísima contribución al estudio de coyunturas críticas, en la medida en que representan una dislocación temporal. La antropología dispone de una amplia tradición de investigaciones sobre los modos social, histórico y culturalmente diversos de experimentar la temporalidad bajo diferentes circunstancias, que son el vehículo para entender cómo los seres humanos actúan, perciben y controlan circunstancias “críticas”. En ese contexto, en agosto de 2010 tuve la oportunidad de compartir con los profesores de la facultad de Comunicación, Información y Lenguaje de la Fundación Universitaria INPAHU un seminario sobre el particular en el cual se propuso explorar el estudio de los eventos críticos para saber cómo desarrollar un abordaje teórico y metodológico capaz de dar cuenta de la peculiaridad de las crisis contemporáneas. El objetivo de la discusión teórica, el análisis historiográfico y etnográfico consistió en mostrar que las debacles socioeconómicas, los conflictos y la inestabilidad de los sistemas políticos, así como las consecuencias de los desastres naturales o tecnológicos, no pueden ser reducidas solo a efectos analizables desde modelos psicológicos, económicos, politológicos, asistenciales o burocráticos. Por el contrario el curso propuso mostrar cuán indispensable resulta estudiar el modo singular en que las experiencias y elaboraciones de los grupos se inscriben en contextos sociales y culturales concretos, si efectivamente se pretende comprender los acontecimientos críticos como hechos sociales totales. En suma, el curso buscó analizar, discutir y presentar el abordaje antropológico e histórico de las situaciones de crisis con especial atención en los siguientes elementos. En primer lugar, aquellos conceptos y enfoques clásicos desarrollados por la tradición disciplinaria de la antropología social para entender cuestiones tales como las relaciones entre acontecimientos y estructura, las formas de elaborar los efectos de las tensiones sociales como transiciones de los ciclos de vida mediante su ritualización, los modos de dotar de sentido al infortunio o la proyección de imágenes del futuro renovadoras y propulsoras de la acción colectiva. En segundo lugar, desde un punto de vista etnográfico e histórico comparativo, interesó indagar en la variabilidad de respuestas que los grupos asumen ante situaciones críticas, el rol de las dimensiones sociales y culturales particulares para dotar de sentidos específicos a las crisis.