INVESTIGADORES
VISACOVSKY Sergio
capítulos de libros
Título:
"Prólogo".
Autor/es:
JOSE GARRIGA ZUCAL; SERGIO EDUARDO VISACOVSKY
Libro:
Nosotros nos peleamos. Violencia e identidad de una hinchada de fútbol.
Editorial:
Prometeo
Referencias:
Lugar: Buenos Aires; Año: 2010; p. 13 - 19
Resumen:
Como sucede con los buenos estudios antropológicos, este libro habla de fútbol y de hinchas de fútbol, pero a la vez es un pretexto para hablar de cuestiones centrales a las agendas de investigación antropológicas, tales como las identidades de género, la sexualidad, la moralidad y, fundamentalmente, la violencia. Quiero detenerme especialmente en esta última, ya que considero que allí reside una de las mayores contribuciones del libro de Garriga. Al respecto, él cuestiona las concepciones de los actos violentos como resultado de impulsos o instintos universales, o válvulas de escape de tensiones individuales y colectivas. En su lugar, y en gran medida merced a su abordaje etnográfico, nos invita a ver la violencia a través de los modos diversos en que es percibida por sus protagonistas, poniendo de manifiesto la relevancia de los ya mencionados valores morales . En su propuesta, Garriga nos muestra que al estar imbricada en y, a la vez, ser producida por una trama de relaciones sociales y significados culturales, la violencia no puede ser entendida en términos universales y cuasi-biológicos. Por el contrario, bajo ciertas circunstancias, los actos violentos pueden adquirir el carácter de razonables, naturales o dados por descontado, necesarios e indispensables. Desde esta perspectiva, y como el mismo Garriga lo sugiere, es posible extender comparativamente esta agenda de investigación a otros contextos, tales como aquellos en donde se ejerce violencia doméstica, o donde actúan los jóvenes volcados al delito como consecuencia de su situación de exclusión social. Está claro que ni es posible prescindir de una visión que condene los actos de violencia, ni tampoco es inevitable, como contrapartida, caer en un relativismo moral en donde ya no es posible identificar la violencia. Como Garriga lo muestra, fueron sus preocupaciones respecto a la violencia las que lo condujeron a buscar un camino que le permitiese entenderla; y, simultáneamente, sus propias concepciones en cuanto a la violencia se mantuvieron vivas, en la medida que su trabajo de campo lo confrontaba permanentemente con situaciones en las que debía entender las definiciones nativas de la violencia, las diferencias y similitudes con sus propias definiciones, y las consecuencias éticas y materiales que se derivaban de su observación participante con hinchas de fútbol que llevaban a cabo acciones violentas.

