IDIHCS   22126
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES EN HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
Unidad Ejecutora - UE
congresos y reuniones científicas
Título:
La primera transición y la sociedad de base campesina
Autor/es:
ASTARITA, CARLOS
Lugar:
Universidad Nacional de Córdoba
Reunión:
Jornada; III Jornadas nacionales de Historia antigua y III Jornadas internacionales de Historia; 2009
Resumen:
A las elaboraciones sobre un feudalismo visigodo se opone el registro arqueológico que indica una civilización humilde basada en la madera[1]. Si se deja de lado la injustificada hipótesis de Wickham, de que ello fue una opción cultural, se concluye que restos materiales pobres corresponden a una clase de poder pobre, sin acumulación[2]. Deberían releerse entonces los textos a la luz de la arqueología, o por lo menos plantearles las preguntas que ésta inspira. Por ejemplo, Barbero y Vigil (1978, 53) creyeron que los tesoros en oro, plata y piedras preciosas confirmaban la sociedad feudal que habían glosado en definiciones jurídicas. No imaginaron que esos tesoros traducen rapiñas y no producción; tampoco que tenían un significado en el montaje de una autoridad que tardaba en concretarse como poder, y que por esa carga simbólica los reyes los arriesgaban en sus campañas; por ultimo, tampoco pensaron que la riqueza atesorada en el altar o enterrada indica lo opuesto a la vivacidad económica[3]. Definitivamente, la arqueología nos sitúa en un campo a transitar con la antropología y otras ciencias sociales.
[1] Sobre España: Gutiérrez Lloret, 1998, Carr, 2002; Chavarría Arnau, 2004a; idem, 2004b; pero era la situación general, reflejada en Wickham, 2005.
[2] Esto se relaciona con la debilidad del poder y con testimonios que indican esa pobreza. El primer aspecto enseguida se verá; sobre el segundo ver, por ejemplo, Vives, 1963, pp. 484, 502: referencia a iglesias paupérrimas; idem, 503, 484, 485, 502: referencia a que por necesidad los eclesiásticos se comían el pan destinado al altar.
[3] Ver, Duby, 1976; Gurevich, 1983; Gasparri, 2004; La Rocca, 2004.

