IDIHCS   22126
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES EN HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
Unidad Ejecutora - UE
artículos
Título:
América Latina. De nuevas izquierdas a populismos de alta intensidad
Autor/es:
MARISTELLA SVAMPA
Revista:
Memoria. Revista del Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista
Editorial:
CEMOS
Referencias:
Lugar: Mexico; Año: 2015 vol. 1 p. 31 - 31
Resumen:
Han transcurrido 15 años desde que América Latina, o particularmente, algunos países latinoamericanos, marcaron un cambio de época. Recordemos que a partir del años 2000, las luchas de los diferentes movimientos sociales y organizaciones indígenas contra del ajuste neoliberal, el cuestionamiento del Consenso de Washington, en fin, la desnaturalización de la relación entre globalización y neoliberalismo, y la posterior emergencia de diferentes gobiernos, caracterizados de modo genérico como progresistas, de izquierda o de centro izquierda, insertaron al subcontinente en un novedoso escenario transicional. Uno de los términos más empleados para caracterizar estos gobiernos ha sido el de progresismo, cuya significación es bastante amplia, pues éste remite a la Revolución Francesa, y hace referencia a aquellas corrientes ideológicas que abogaban por las libertades individuales y el cambio social (el ?progreso? leído como horizonte de cambio). Así, la denominación genérica de progresismo abarcaría corrientes ideológicas y perspectivas políticas diversas, desde aquellas de inspiración más institucionalista, pasando por el desarrollismo más clásico, hasta experiencias políticas más radicales: a saber, desde Chile, con P. Lagos y M. Bachelet, Brasil, con Lula Da Silva y Dilma Roussef, y Uruguay, bajo el Frente Amplio, la Argentina de los Kirchner, el Ecuador de Rafael Correa, la Bolivia de Evo Morales y la Venezuela de Chávez-Maduro, entre otros. Avanzando un poco más, algunos autores hablaron de ?giro a la izquierda? y ?posneoliberalismo?, y propusieron distinguir entre dos izquierdas, trazando como línea divisoria aquellos gobiernos más radicales e innovadores (la tríada Venezuela, Bolivia, Ecuador, ligada a procesos constituyentes), colocando por debajo el contingente más conservador-progresista (el cuarteto sudamericano, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile)En paralelo, hacia 2004-2005, otros analistas fueron retomando la controvertida categoría de populismo para caracterizar a varios de los gobiernos progresistas, renovando una vez más el debate acerca de su conceptualización. Tres líneas de lectura se destacan. En primer lugar, regresaron las visiones peyorativas o condenatorias, entre ellas aquellas lecturas académicas que afirman la recurrencia del populismo como mito describiéndolo como un fenómeno instalado entre la religión y la política, contrapuesto al ethos democrático; y aquellas otras, de tipo mediático, que insisten en reducir al populismo a una política macroeconómica (derroche y gasto social) y al clientelismo político.