IDIHCS   22126
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES EN HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
Unidad Ejecutora - UE
artículos
Título:
Un sociólogo de los intelectuales... a la luz de la sociología de los intelectuales
Autor/es:
MAILHE, ALEJANDRA
Revista:
Prismas
Editorial:
UNQ
Referencias:
Lugar: Bernal; Año: 2013 p. 239 - 239
ISSN:
1666-1508
Resumen:
Este trabajo condensa algunas reflexiones acerca de la sociología de la cultura y de los intelectuales presente en la obra del sociólogo brasileño Sérgio Miceli. Para reconstruir los itinerarios intelectuales, Sérgio analiza biografías, diarios íntimos y cartas, rompiendo con el efecto ideológico que esos géneros buscan provocar. Como en otros cruces productivos y originales entre psicoanálisis y sociología (de Roger Bastide a Frederic Jameson o Carl Schorske, por ejemplo), Miceli no olvida que las variables sociales y familiares se cruzan con la estructura de personalidad. Me parece que es especialmente aquí donde Miceli, apelando a verbos en potencial, reconoce (implícita y lúcidamente) los límites del método bourdiesiano, dado que las motivaciones sociales y psicológicas se articulan entre sí, formando ejes complejos y polisémicos de convergencias y compensaciones, difíciles de reducir a una única causalidad. Ese entrecruzamiento multidireccional se percibe, por ejemplo, en el análisis de la trayectoria juvenil de Borges en Ensayos porteños, donde una serie de handicaps psicofísicos y la fuerte inversión familiar en el capital cultural del hijo, lo inclinan hacia una carrera intelectual (que incluye la renuncia temprana a formar una pareja, para evitar la dispersión de energías). Este trabajo también da cuenta de varios estudios de Miceli, de la última década, centrados en la operación comparativa. Al aproximar dos campos intelectuales vecinos e igualmente periféricos como los de Argentina y Brasil, su puesta en relación permite reconocer puntos de contacto y diferencias; ser más irrespetuoso (y por ende, más libre) respecto de algunas interpretaciones canónicas del campo ajeno, e incluso desnaturalizar el campo intelectual propio, conduciendo a un saludable extrañamiento autocrítico frente a las tradiciones discursivas locales, introyectadas en la propia formación intelectual. Así por ejemplo, la dependencia del campo intelectual brasileño de los años veinte y treinta, respecto del Estado o la política, cobra relieve en contraste con la modalidad argentina, más marcada por la expansión del mercado editorial.