IDIHCS   22126
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES EN HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
Unidad Ejecutora - UE
artículos
Título:
Comentario: “Marxismo y psicoanálisis: lo imaginario y lo simbólico en la ideología” reseña de Gillot, Pascale Althusser y el psicoanálisis, Buenos Aires, Nueva visión, 2010, 142 pp. Trad. castellana de Heber Cardoso.”
Autor/es:
KARCZMARCZYK, PEDRO
Revista:
Relmecs. Revista Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales
Editorial:
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP
Referencias:
Lugar: La Plata; Año: 2011 vol. 1 p. 1 - 1
ISSN:
1853-7863
Resumen:
El presente trabajo es una análisis y evaluación crítica del trabajo de Pascale Gillot "Althusser y el psicoanálisis". Gillot se propone clarificar el vínculo que existe entre la propuesta althusseriana de una “vuelta a Marx” y la propuesta lacaniana de un “retorno a Freud”. Lo que está en juego para la autora no es la cuestión de decidir precedencias teóricas, sino más bien hacer explícita la transposición y apropiación de ciertos conceptos psicoanalíticos clave de parte de Althusser, dejando constancia del impacto crucial del psicoanálisis en la conformación del andamiaje conceptual del marxista. Así es que Gillot examina, en la primera parte del trabajo, las nociones de “sobredeterminación”, “lectura sintomática” y “causalidad estructural”, poniendo de manifiesto la filiación psicoanalítica de las mismas a través de su presencia en textos de Freud. Gillot concluye su estudio planteando un dilema del que la concepción althusseriana del la ideología sería acreedora. La misma oscila entre su adscripción al orden simbólico y su adscripción al orden imaginario. Esta oscilación tendría, según Gillot, consecuencias gravosas para la teoría de la ideología de Althusser, debido a “la homología de estructura postulada entre ésta y el orden de lo inconciente, en tanto constituye un orden, no imaginario, sino muy simbólico, dotado de una causalidad propia” (p. 122) Gillot está convencido de que esto constituye una “dificultad interna” del concepto de ideología. Sin embargo, por nuestra parte, no llegamos a comprender cuál es el dilema del que se trata, o mejor aún, creemos que esta tensión y oscilación está en condiciones de ofrecer una potencialidad específica del concepto de ideología. El dilema propuesto por Gillot tendría sentido, a nuestro juicio, si orden simbólico y orden imaginario se concibieran como ámbitos diferentes, al modo de entidades separadas que guardan relaciones externas la una con la otra. En cambio, sin pensamos en esta distinción no como una distinción metafísica sino como una distinción analítica, la tensión señalada por Gillot constituye no tanto un problema como una oportunidad. Creemos que allí radica la posibilidad de pensar la mutua imbricación entre ambos órdenes. Si bien es cierto que el orden imaginario no se sostiene sin el orden simbólico, si pensamos esta oscilación en términos de imbricación, disponemos de la posibilidad de pensar la eficacia del orden simbólico como teniendo lugar a través del orden de lo imaginario. En ello nos parece radicar nada menos que la salvaguarda materialista contra una concepción idealista de la eficacia de la estructura.