INVESTIGADORES
JACINTO Claudia Gabriela
capítulos de libros
Título:
Veinte años de políticas de formación para el empleo de jóvenes vulnerables en América Latina: persistencias y reformulaciones
Autor/es:
JACINTO, C.
Libro:
La construcción social de las trayectorias laborales de jóvenes
Editorial:
Teseo
Referencias:
Lugar: Buenos Aires; Año: 2010; p. 119 - 148
Resumen:
Este artículo se propone reflexionar sobre los supuestos, orientaciones y estrategias de los programas dirigidos a la inserción laboral de jóvenes en América Latina. El objetivo principal fue comparar los programas de los años noventa y de los años dos mil, con el fin de reflexionar en torno a sus enfoques conceptuales y las similitudes y diferencias en el diseño de los dispositivos. El análisis comparativo muestra que cambios en general se relacionan con cosmovisiones diferentes acerca del papel del Estado, y de la institucionalidad de la formación profesional, y diagnósticos que enfatizan distintos aspectos acerca de las razones de las dificultades de empleo de los jóvenes. Algunos virajes centrales refieren al pasaje: del Estado subsidiario a una nueva regulación estatal; de la institucionalidad de la capacitación laboral como “mercado” a la capacitación laboral como un componente dentro de un sistema de formación profesional; de la perspectiva que enfatizaba “las necesidades de capacitación” a otra que enfatiza “las necesidades de orientación”. Sin embargo, los cambios de enfoque no son homogéneos, sino que conviven eclécticamente distintos dispositivos, y las conceptualizaciones acerca de ejes claves no son los mismos: empleabilidad, activación, orientación son algunos de los conceptos con distintas acepciones según las perspectivas políticas y socio-culturales. Aunque en la década de los 2000, se observan lineamientos de políticas que apuntan a mejorar condiciones estructurales, y se apoyan en la perspectiva de los derechos, en las acciones concretas persisten también visiones individualizantes de la problemática y segmentaciones. Parecen existir en este terreno muchas perspectivas “voluntaristas” en torno a las posibilidades de acercar a los jóvenes a buenos empleos, que no reconocen las limitaciones que imponen tanto las dificultades de construcción de acciones conjuntas entre los distintos actores, como los mecanismos de reproducción social y discriminación de nuestras sociedades. Los programas que atienden la formación para el trabajo de jóvenes vulnerables apuntan a objetivos de democratización de la formación y constituyen una parte importante, obviamente, de cualquier modelo de desarrollo inclusivo. Pero los enfoques de tipo estructural-preventivo, aunque presentes en las políticas de mejoramiento de la educación y en las políticas que han intentado vincular crecimiento económico con el del empleo, están lejos de poder superar desigualdades estructurales. En cuanto a la propia formación profesional, en términos generales, persiste un paralelismo o una lógica segmentada entre formación regular, dirigida a sectores de trabajadores integrados y a la competitividad, y una oferta orientada a los sectores de menores recursos, cursos de bajo costo o gratuitos cuya vinculación al mercado de trabajo de calidad es relativa. De este modo, ciertos programas dirigidos a los más pobres lejos de ampliar los “espacios” y los ámbitos de socialización de los jóvenes, los “anclan” en sus contextos de exclusión, sin lograr sumar sinergias en la generación de mecanismos de inclusión social. Se ha intentado, por ejemplo, insertar a jóvenes de perfiles vulnerables en grandes empresas, enfrentando en ocasiones prácticas discriminatorias. Cuando desde los programas públicos se intenta alterar esas lógicas de selección en el mundo productivo, las regulaciones y los incentivos no resultan suficientes. A pesar de las reformulaciones y cambios de perspectivas, no es común observar experiencias en países latinoamericanos que asuman la complejidad de lo que Casal (1996) ha denominado la perspectiva de la “transición a la vida activa”. Es decir, aquella que asume abordajes multisectoriales para intervenir en la mejora de las transiciones laborales juveniles, incluyendo políticas educativas, de vivienda y de empleo. Aquella donde el espacio local es reconocido como el marco de referencia para definir y articular las acciones con fuerte contenido socio contextual.