INVESTIGADORES
GOMEZ Eduardo Alberto
congresos y reuniones científicas
Título:
FLUCTUACIONES CLIMÁTICAS GLOBALES Y DEL NIVEL DEL MAR DURANTE EL HOLOCENO. RELACIÓN CON EL CAMBIO GLOBAL ACTUAL
Autor/es:
GOMEZ, EDUARDO ALBERTO; BOREL, C. M.; MARTINEZ, D. E.; KIHN, ROMINA G.; CARBONELLA, J.C.; CUESTA, A.C.; LARA, R.J.; PIERINI, J. O.; RANIOLO, L. ARIEL
Lugar:
Neuquén
Reunión:
Congreso; XVIII Congreso Geológico Argentino,; 2011
Institución organizadora:
Asociación Geológica Argentina
Resumen:
El consenso general sostiene que con posterioridad al Último Máximo Glacial, el nivel medio del mar (NMM) ascendió desde profundidades mayores a los 100 m, alcanzando las máximas alturas por encima del NMM actual a los ca. cal 6.900 – 6.000 años AP, para luego descender de manera aproximadamente paulatina hasta su posición actual. Sin embargo, existen evidencias que indican que sobre este comportamiento de mayor escala temporal ocurrieron oscilaciones negativas relativamente breves del NMM. Extensos relevamientos submarinos realizados con sonar de barrido lateral, muestreo de sedimentos de fondo y extracción de testigos efectuados en el sector exterior al estuario de Bahía Blanca, determinaron la ocurrencia regional de afloramientos de materiales cohesivos a profundidades de hasta 17 m con una disposición general horizontal (Gómez y Perillo, 1995). Los análisis sedimentológicos y micropaleontológicos, que incluyeron ostrácodos, foraminíferos y palinomorfos, revelaron sin lugar a dudas que estos afloramientos corresponden a antiguas planicies de marea (Gómez et al., 2005 y 2006). Las dataciones 14C AMS sobre fango orgánico indican que parte de estos depósitos corresponderían a dos oscilaciones negativas del NMM: a los cal. 7.300 - 6.600 años A.P. (A) y a los cal. 2.700 - 2.330 años A.P. (C). Sin embargo hay que destacar que la amplitud de estas oscilaciones no puede ser leída directamente sobre la cota batimétrica a la que se encuentran por tres factores: a) el desconocimiento del grado de compactación de los depósitos sedimentarios, b) la incertidumbre respecto a que porción de la zona intermareal corresponden los depósitos y c) la incertidumbre relativa al rango de marea del área en el pasado, ya que hoy en día éste varía entre los 2,5 m y 5 m dependiendo de la geometría del ambiente. La ocurrencia de tales oscilaciones durante el Holoceno no habría podido ser reconocida hasta el presente por la escasez de estudios submarinos completos debido principalmente a las dificultades propias que existen para estudiar el medio subacuático, y a que la mayoría de las investigaciones realizadas en zonas emergidas basan su cronología en dataciones 14C de conchillas, las que en gran parte de la provincia de Buenos Aires, como la zona de Mar del Plata y Río Quequén, pueden llegar a presentar incertidumbres extremadamente grandes. Tales incertidumbres, que superan incluso los 2.000 años (Gómez et al., 2008), se deben a la incorporación por parte de los organismos en sus valvas de C “viejo”, el cual es aportado hacia la zona costera en forma de bicarbonatos disueltos en el agua superficial y subterránea y que se denomina “Efecto de aguas duras”. Tanto en el Río de la Plata (Cavallotto et al., 2004) como en Bahía Blanca (Farinati, 1985), entre cal. 3300 y cal. 1700 años A.P. no se registran niveles costeros por encima del actual, mientras que al mismo tiempo ambos registros muestran una disminución del NMM distinguible en torno a los cal. 4.700 años A.P.. Recientemente, sobre la barranca de un sector interior del estuario de Bahía Blanca denominado canal Tres Brazas y hasta 2,5 m por debajo del nivel de la bajamar actual, se pudo determinar la existencia de una sucesión de materiales de granulometría diversa pero principalmente limo-arcillosos, con una disposición que se corresponde con la de los depósitos de planicies de marea. La ubicación relativa de estos depósitos, por debajo del nivel de la bajamar, está indicando un NMM dispuesto levemente por debajo del actual. Las dataciones AMS de la porción inferior y superior de estos depósitos efectuadas sobre materia orgánica indican que tal posición del NMM habría ocurrido en un intervalo ubicado entre los cal. 5319 años A.P y los cal. 5899 años A.P. (Beta 282197 y Beta 282198). Lo anteriormente descrito indica sin lugar a dudas la ocurrencia de otra oscilación negativa del NMM (B), aunque ésta habría sido quizás de menor magnitud que las descritas anteriormente. En Brasil, las oscilaciones B y C fueron propuestas por Martin et al. (2003) aunque Angulo et al. (2006), basándose en dataciones 14C obtenidas por encima del NMM actual, las desestimaron. Sin embargo, de acuerdo a lo presentado en la contribución de estos últimos autores, la información temporal calibrada posee una incertidumbre que va desde los 700 años hasta los 1030 años. Tal magnitud de la incertidumbre temporal en las edades calibradas se debe justamente a las oscilaciones ocurridas en la producción de 14C durante el Holoceno, las cuales son principalmente el resultado de variaciones en la actividad solar. Por tal motivo, con dataciones 14C obtenidas por encima del NMM actual no resulta posible descartar la ocurrencia de oscilaciones negativas, ya que éstas, probablemente, han tenido una duración inferior a la incertidumbre temporal que presentan tales dataciones. El análisis de las fluctuaciones en la radiación solar mediante el análisis de las variaciones en contenido atmosférico de 14C durante el Holoceno permite fácilmente visualizar la ocurrencia de enfriamientos a escala global con una periodicidad de aproximadamente 2250 años (Gómez, 2004). Tales enfriamientos globales están evidenciados por el agrupamiento de oscilaciones relativamente rápidas de la actividad solar (50-200 años), los que coinciden temporalmente con la ocurrencia de las oscilaciones del NMM descritas previamente para Argentina y Brasil. Aunque el último pico frío del ciclo propuesto es coincidente con la denominada Pequeña Edad de Hielo, aún no se ha podido encontrar evidencia que indique un descenso del nivel del mar simultáneo. Es posible que ello se deba a que la menor magnitud relativa de tal “pico frío” podría no haber sido suficiente como para provocar un descenso del NMM fácilmente distinguible. Si bien el ciclo propuesto no aparenta ser totalmente regular, sugiere que hoy nos encontraríamos casi a mitad de camino entre el último “pico frío”, ocurrido hace aproximadamente 500 años, y el próximo “pico caliente”, que debería tener lugar dentro de aproximadamente unos 600 años. Ello, sumado a la gran magnitud de las oscilaciones climáticas descritas precedentemente, es fuerte evidencia a favor del origen natural para el cambio climático que se registra en la actualidad.