INVESTIGADORES
GIL Jose Maria
congresos y reuniones científicas
Título:
Bunge versus Chomsky; racionalidad versus dogmatismo
Autor/es:
JOSÉ MARÍA GIL
Lugar:
Mar del Plata
Reunión:
Jornada; Homenaje a Mario Bunge; 2019
Institución organizadora:
Universidad Nacional de Mar del Plata
Resumen:
El estilo de Mario Bunge no incurre en acusaciones o denuncias grandilocuentes. Así y todo, a mediados de la década de 1980, en pleno auge de la lingüística generativa, se anima sugerir que las hipótesis del celebrado lingüista Noam Chomsky no están respaldadas por la evidencia empírica. En 1984, por ejemplo, Bunge no tiene temor en decir que las teorías lingüísticas suelen contrastarse con las teorías de los datos, y no con los datos reales. Es que una corriente principal de la lingüística (la chomskyana) da por supuesto que los seres humanos nacemos con la facultad del lenguaje, una capacidad efectivamente innata gracias a la cual aprendemos a hablar. Esta facultad del lenguaje es una Gramática Universal (GU), un esquema de instrucciones generales que da lugar al desarrollo de las gramáticas particulares (español, guaraní, coreano, swahili, etc.). Ahora bien, se sabe que para un racionalista como Bunge, una hipótesis podrá considerarse verdadera si se corresponde con lo que pasa en el mundo, independientemente cualquier factor contextual, aun del supuesto prestigio de quien propone la hipótesis. Para Bunge, la hipótesis misma sobre la existencia de la GU no solo es difusa, sino que además carece de fundamento empírico. El rey está desnudo, señoras y señores. Bunge analiza las dos razones ofrecidas por Chomsky a favor de la Gramática Universal. La primera es una conocida crítica al conductismo, que (según Chomsky) no puede explicar cómo los seres humanos somos capaces de producir oraciones a las que no habíamos estado expuestos. La segunda razón a favor de la GU es el supuesto no necesariamente explicitado de la rigidez del cerebro: si hay una GU en el cerebro, entonces el cerebro tiene estructuras de asociación innatas representadas de forma rígida. En primer lugar, Bunge entiende que la primera razón de Chomsky es inconsistente en términos epistemológicos, porque el conductismo no es incompatible con la existencia de estructuras innatas. La segunda razón directamente carece de fundamento empírico, porque las neurociencias han mostrado que la corteza cerebral manifiesta una sorprendente plasticidad. De hecho, las únicas estructuras innatas de la corteza son las áreas unimodales primarias, por ejemplo el área auditiva primaria en el lóbulo temporal. Así, Bunge sugiere que la lingüística debería entrar en contacto con la realidad biológica para evaluar sus hipótesis en función de lo que se sabe del cerebro gracias a las neurociencias. Las especulaciones en torno a la GU encuentran un lugar destacado en un artículo de Science del año 2002. Allí, Marc Hauser, Noam Chomsky y W. Tecumseh Fitch sostienen que los avances en lingüística resultarán provechosos cuando se enmarquen en un trabajo interdisciplinario que distinga los dos aspectos de la facultad del lenguaje, que son la facultad del lenguaje en sentido amplio y la facultad del lenguaje en sentido estrecho. La facultad del lenguaje en sentido amplio está integrada por los sistemas articulatorio-perceptivo y conceptual-intencional y los mecanismos computacionales de recursividad. Por su parte, la facultad del lenguaje en sentido estrecho consta exclusivamente de los mecanismos de recursividad. En torno a esta distinción, en un artículo de 2005, Fitch, Hauser y Chomsky señalan que la distinción es una "ayuda terminológica" y que no constituye una hipótesis contrastable. Entonces, como ha observado Mario Bunge, una de las principales corrientes de la lingüística admite abiertamente que no busca evaluar sus hipótesis en términos de los datos, sino en términos de los conceptos elaborados dentro de la teoría misma. A principios de la década de 1990, George Lakoff declaró que la lingüística generativa es una teoría sometida al "Compromiso Chomskyano". Lakoff notaba que la principal corriente de la lingüística se había convertido en una empresa académica en la cual las hipótesis se cotejaban con los supuestos de la teoría para demostrar que el lenguaje humano es innato. El análisis de Mario Bunge permite entender que la lingüística chomskyana se sostiene en un compromiso dogmático. Dicho compromiso es incompatible con la concepción racionalista y empirista que debería tener una genuina ciencia del lenguaje, cuyas hipótesis se contrastarán no con las teorías de los datos, sino con los datos lingüísticos reales.

