INVESTIGADORES
GIL Adolfo Fabian
libros
Título:
ARQUEOLOGIA DE LA PAYUNIA (MENDOZA, ARGENTINA)
Autor/es:
GIL, ADOLFO
Editorial:
ARCHAEOPRESS
Referencias:
Lugar: OXFORD; Año: 2006 p. 165
ISSN:
1-84171-912-9
Resumen:
Se presentan los resultados de una investigación arqueológica regional en La Payunia (Mendoza, Argentina). Además de detallar los trabajos de campo y la descripción de la evidencia registrada, el estudio formula un modelo de poblamiento regional que considera la variabilidad temporal y espacial discutiendo hipótesis específicas sobre las estrategias humanas en zonas áridas-semiáridas y el rol de los cultígenos en dicho poblamiento regional. La región se emplaza en una transición ambiental entre el Monte y la Patagonia, y arqueológicamente es una zona buffer entre el Centro Oeste Argentino y Nordpatagonia Mendocina-Neuquina. Con fines netamente heurísticos, y teniendo en cuenta diferencias en la disponibilidad de agua y suelo, se ha dividido a la región en dos áreas: Área El Nevado y Área El Payén. Luego de formulado el problema se diseñaron y concretaron los trabajos de campo para lo cual se obtuvieron muestras de las dos área, incluyendo tanto sitios a cielo abierto como en abrigo. Estos trabajos incluyeron el relevamiento y excavación de Los Leones-3, Los Leones-5, Agua de Los Caballos-1, Puesto Ortubia-1 en Área El Nevado y Cueva Delerma, La Peligrosa-1, La Peligrosa-2, La Corredera, y Piedras Bayas en Área El Payén. También se estudiaron colecciones de museo, como los materiales de Cueva Zanjón del Buitre proveniente del Área El Nevado. Basándose en la densidad de los depósitos, la diversidad arqueológica y la cronología se postulan cuatro contextos que incluyen el registro de distintos sitios y que reflejarían las fases biogeográficas en el poblamiento de La Payunia. El registro arqueológico muestra una ocupación muy efímera en los inicios del Holoceno medio en Cueva Delerma, incluida en el Contexto A, luego de la cual se define un hiatus arqueológico regional de 5000 años donde no hay evidencias de ocupación humana. La nueva colonización de la región, denominada Contexto B, se produciría hacia mediados del Holoceno tardío en sitios como La Corredera, Cueva Ponontrehue y Agua de la Mula. Estas ocupaciones mostrarían un uso poco intenso de la región. Hacia finales del Holoceno tardío,1000-1200 años A.P. (Contextos C y D), se establecerían sitios de actividades múltiples, instalaciones a cielo abierto, que presentaron un depósito arqueológico significativamente más diverso y denso que los anteriores. Estos dos contextos reflejarían las primeras ocupaciones efectivas de La Payunia que incorporaron, entre otras cosas, la tecnología cerámica, la utilización de plantas domésticas y de productos no locales. Con este registro arqueológico se discuten hipótesis referentes a las estrategias en zonas áridas-semiáridas y al significado de los cultígenos registrados aquí, en el límite de la expansión agrícola prehispánica. Los datos no apoyarían la hipótesis de una colonización previa de las áreas con un recurso hídrico más estable y abundante. Sin embargo, estos mismos datos son concordantes con la hipótesis de una mayor estabilidad ocupacional e intensidad de uso de la base residencial de las áreas con esas características. Respecto al rol de los cultígenos, el registro arqueológico de La Payunia tiende a apoyar las expectativas de la hipótesis que los cultígenos registrados en la región no fueron producidos en ella, habiéndolos obtenido por interacción con vecinos agricultores. En este patrón del registro arqueológico regional, y con estas dos hipótesis en consideración, es significativo el largo hiatus sin ocupación humana y por ende la tardía ocupación efectiva de La Payunia. Por otra parte también es relevante la contemporaneidad entre la instalación de ocupaciones efectivas y la incorporación de tecnología cerámica, cultígenos e ítems alóctonos. Al comparar las tendencias temporales de La Payunia con el registro arqueológico de regiones vecinas (Atuel Medio, Alto valle del Atuel, y río Grande) se observa que procesos similares se dieron con diferencias temporales: el registro arqueológico de La Payunia muestra estas características en forma temporalmente «demorada» respecto a esas regiones. Esta demora podría deberse a la jerarquía de estos ambientes (Borrero 1989-1990, 1994) donde La Payunia presentaría un valor menor, o mayores problemas, que las regiones vecinas. En forma de hipótesis se plantea que en esta jerarquía ambiental las características del aprovisionamiento hídrico jugaron un rol preponderante. La colonización de La Payunia, durante el Holoceno tardío, habría sido contemporánea a un proceso regional de intensificación definido arqueológicamente en regiones vecinas, específicamente en el Alto valle del Atuel. Por ello, la ocupación de la región respondería a la necesidad de utilizar nuevos hábitats como parte de este proceso que implicó también cambios en la movilidad y aumento en los intercambios (Neme 1999a, 1999b). Finalmente la ocupación efectiva de La Payunia, establecida aproximadamente unos 1000 años A.P. es contemporánea a la inclusión de cultígenos, el uso de tecnología cerámica, y la existencia de amplias redes sociales que facilitaron la supervivencia en un medio difícil por la poca disponibilidad de agua junto a las variaciones impredecibles en los recursos. Los maíces, algunas cerámicas foráneas, los caracoles marinos registradas desde 1000-1200 años A.P. podrían estar indicando el funcionamiento de estas redes. Desde esas fechas también se registran ocupaciones más densas y la explotación sistemática del entorno. Previamente en La Payunia, no se habría establecido este tipo de ocupaciones ni se registraría una clara presencia de estos ítems producto de la red extraregional buffer entre el Centro Oeste Argentino y Nordpatagonia Mendocina-Neuquina. Con fines netamente heurísticos, y teniendo en cuenta diferencias en la disponibilidad de agua y suelo, se ha dividido a la región en dos áreas: Área El Nevado y Área El Payén. Luego de formulado el problema se diseñaron y concretaron los trabajos de campo para lo cual se obtuvieron muestras de las dos área, incluyendo tanto sitios a cielo abierto como en abrigo. Estos trabajos incluyeron el relevamiento y excavación de Los Leones-3, Los Leones-5, Agua de Los Caballos-1, Puesto Ortubia-1 en Área El Nevado y Cueva Delerma, La Peligrosa-1, La Peligrosa-2, La Corredera, y Piedras Bayas en Área El Payén. También se estudiaron colecciones de museo, como los materiales de Cueva Zanjón del Buitre proveniente del Área El Nevado. Basándose en la densidad de los depósitos, la diversidad arqueológica y la cronología se postulan cuatro contextos que incluyen el registro de distintos sitios y que reflejarían las fases biogeográficas en el poblamiento de La Payunia. El registro arqueológico muestra una ocupación muy efímera en los inicios del Holoceno medio en Cueva Delerma, incluida en el Contexto A, luego de la cual se define un hiatus arqueológico regional de 5000 años donde no hay evidencias de ocupación humana. La nueva colonización de la región, denominada Contexto B, se produciría hacia mediados del Holoceno tardío en sitios como La Corredera, Cueva Ponontrehue y Agua de la Mula. Estas ocupaciones mostrarían un uso poco intenso de la región. Hacia finales del Holoceno tardío,1000-1200 años A.P. (Contextos C y D), se establecerían sitios de actividades múltiples, instalaciones a cielo abierto, que presentaron un depósito arqueológico significativamente más diverso y denso que los anteriores. Estos dos contextos reflejarían las primeras ocupaciones efectivas de La Payunia que incorporaron, entre otras cosas, la tecnología cerámica, la utilización de plantas domésticas y de productos no locales. Con este registro arqueológico se discuten hipótesis referentes a las estrategias en zonas áridas-semiáridas y al significado de los cultígenos registrados aquí, en el límite de la expansión agrícola prehispánica. Los datos no apoyarían la hipótesis de una colonización previa de las áreas con un recurso hídrico más estable y abundante. Sin embargo, estos mismos datos son concordantes con la hipótesis de una mayor estabilidad ocupacional e intensidad de uso de la base residencial de las áreas con esas características. Respecto al rol de los cultígenos, el registro arqueológico de La Payunia tiende a apoyar las expectativas de la hipótesis que los cultígenos registrados en la región no fueron producidos en ella, habiéndolos obtenido por interacción con vecinos agricultores. En este patrón del registro arqueológico regional, y con estas dos hipótesis en consideración, es significativo el largo hiatus sin ocupación humana y por ende la tardía ocupación efectiva de La Payunia. Por otra parte también es relevante la contemporaneidad entre la instalación de ocupaciones efectivas y la incorporación de tecnología cerámica, cultígenos e ítems alóctonos. Al comparar las tendencias temporales de La Payunia con el registro arqueológico de regiones vecinas (Atuel Medio, Alto valle del Atuel, y río Grande) se observa que procesos similares se dieron con diferencias temporales: el registro arqueológico de La Payunia muestra estas características en forma temporalmente «demorada» respecto a esas regiones. Esta demora podría deberse a la jerarquía de estos ambientes (Borrero 1989-1990, 1994) donde La Payunia presentaría un valor menor, o mayores problemas, que las regiones vecinas. En forma de hipótesis se plantea que en esta jerarquía ambiental las características del aprovisionamiento hídrico jugaron un rol preponderante. La colonización de La Payunia, durante el Holoceno tardío, habría sido contemporánea a un proceso regional de intensificación definido arqueológicamente en regiones vecinas, específicamente en el Alto valle del Atuel. Por ello, la ocupación de la región respondería a la necesidad de utilizar nuevos hábitats como parte de este proceso que implicó también cambios en la movilidad y aumento en los intercambios (Neme 1999a, 1999b). Finalmente la ocupación efectiva de La Payunia, establecida aproximadamente unos 1000 años A.P. es contemporánea a la inclusión de cultígenos, el uso de tecnología cerámica, y la existencia de amplias redes sociales que facilitaron la supervivencia en un medio difícil por la poca disponibilidad de agua junto a las variaciones impredecibles en los recursos. Los maíces, algunas cerámicas foráneas, los caracoles marinos registradas desde 1000-1200 años A.P. podrían estar indicando el funcionamiento de estas redes. Desde esas fechas también se registran ocupaciones más densas y la explotación sistemática del entorno. Previamente en La Payunia, no se habría establecido este tipo de ocupaciones ni se registraría una clara presencia de estos ítems producto de la red extraregional