IANIGLA   20881
INSTITUTO ARGENTINO DE NIVOLOGIA, GLACIOLOGIA Y CIENCIAS AMBIENTALES
Unidad Ejecutora - UE
congresos y reuniones científicas
Título:
Estructuras y cinemática de la deformación ándica y pre-ándica de la Precordillera Sur
Autor/es:
GIAMBIAGI, L. B.; MESCUA, J. F.; FOLGUERA, A.; MARTÍNEZ, A.
Lugar:
San Salvador de Jujuy
Reunión:
Congreso; XVII Congreso Geológico Argentino; 2008
Resumen:
El sector más austral de la Precordillera ha sido recientemente denominado Precordillera Sur por Cortés et al. (2005) sobre la base de sus particularidades estratigráficas y estructurales, las cuales lo diferencian del sector norte. En esta zona la secuencia estratigráfica está representada por: 1) metasedimentitas y metavolcanitas del Grupo Bonilla y Formación Puntilla de Uspallata y calizas de la Formación Cerro Pelado de edad cámbrica-ordovícica; 2) sedimentitas de la Formación Villavicencio de edad silúrico-devónica; 3) sedimentitas marinas y continentales del Carbonífero superior - Pérmico inferior; 4) rocas volcánicas y piroclásticas pérmicas tardías a triásica tempranas del Grupo Choiyoi; 5) sedimentitas continentales pertenecientes al Grupo Uspallata (Triásico temprano a medio); 6) cuerpos subvolcánicos cenozoicos; y 7) depósitos sinorogénicos neógenos y cuaternarios. La estructura de la Precordillera Sur es el resultado de una compleja serie de eventos de deformación superpuestos: eopaleozoicos, neopaleozoicos, permo-triásicos, triásicos y cenozoicos, cada uno caracterizado por estructuras con rumbos, vergencia y estilos propios. Muchas de estas estructuras fueron reactivadas posteriormente durante los sucesivos episodios de deformación. La deformación paleozoica ha sido dividida por von Gosen (1995) en: eopaleozoica y neopaleozoica. La primera se evidencia por la diferencia en el estilo y grado de deformación entre las unidades pre-carboníferas y su cobertura, separadas a partir de una discordancia fuertemente angular (discordancia Chánica). Se la observa en la compleja estructura del Grupo Bonilla y de la Fm. Puntilla de Uspallata, estudiada por Keidel (1939), von Gosen (1995) y Cortés et al. (1997). La deformación neopaleozoica está asociada a la fase Sanrafaélica ocurrida durante el Pérmico temprano. Esta fase fue la responsable de la deformación de las sedimentitas carboníferas y de la generación de la discordancia angular que las separa de las volcanitas permo-triásicas del Grupo Choiyoi. La deformación originó pliegues de tipo concéntrico, con superficies axiales de rumbo N a NNE e inclinaciones tanto al oeste como al este. Son frecuentes las fallas inversas de bajo ángulo y vergencia al este. Según los estudios paleomagnéticos realizados por Rapalini y Vilas (1991) con posterioridad a esta deformación y con anterioridad al volcanismo extensional del Grupo Choiyoi, se habrían registrado en este sector de la Precordillera importantes rotaciones horarias, de hasta casi 90°, interpretadas por estos autores como posiblemente asociadas a una subducción oblicua. En el sector de la Precordillera estudiado, estas rotaciones estarían asociadas a fallas transcurrentes de rumbo ONO que podrían haber permitido la rotación de bloques rígidos o semirígidos La deformación permo-triásica se habría caracterizado por el desarrollo de un gran volumen de magmatismo bajo condiciones de extensión oblicua (Giambiagi y Martinez, en prensa). El evento extensional continuó hasta el Triásico medio con la apertura de los depocentros continentales Cacheuta y Las Peñas de la Cuenca Cuyana. Durante la deformación neógena-cuaternaria se produjo la reactivación compresiva de fallas eopaleozoicas y neopaleozoicas orientadas favorablemente con respecto a los esfuerzos ándicos, y una reactivación transcurrente sinestral de fallas permo-triásicas. Las estructuras del rift triásico, sin embargo, no habrían sufrido importante inversión tectónica, preservándose en la mayoría de los casos su movimiento normal. Como resultado de estas reactivaciones se desarrolló una faja plegada y corrida de piel gruesa con doble vergencia. Esta doble vergencia sería producto de la reactivación de estructuras desarrolladas durante eventos de deformación eo- y neopaleozoicos. El análisis cinemático se realizó a partir del estudio y comparación de estructuras de gran y pequeña escala. Las fallas de mayor desplazamiento fueron discriminadas en fallas eopaleozoicas, neopaleozoicas, permo-triásicas, triásicas y cenozoicas sobre la base de su estilo de deformación, del análisis cinemático y su relación con las rocas afectadas y no afectadas. Las fallas eopaleozoicas tienen actualmente un rumbo N-S a NNE, las neopaleozoicas NNE a NE, las permo-triásicas NNO a NO y las triásicas desde NO hasta NE. Cada falla fue analizada a partir de la medición de un mínimo de 25 planos de cizalla asociados a su movimiento. Se utilizaron los valores de P y T (ejes de acortamiento y extensión) para estimar las direcciones principales de la deformación (Marrett y Allmendinger, 1990), que proveen una orientación aproximada de las direcciones de esfuerzos. Para el análisis cinemático de estructuras de pequeña escala, se dividió a la Precordillera en cuatro sectores, noroccidental, nororiental, suroccidental y suroriental. Dentro de cada sector se realizaron entre 15 y 25 estaciones de mediciones. Se midió orientación y sentido de desplazamiento de fallas de menor escala, planos axiales y buzamiento de pliegues, rumbo e inclinación de capas (S0), planos de clivaje (S1), venas de cuarzo y carbonatos, estilolitas, budines y bandas kink. En el cordón de Bonilla se midieron 64 zonas de cizalla con vergencia occidental que afectan al Grupo Bonilla pero no a los depósitos carboníferos. El análisis cinemático de las mismas indica un dirección de acortamiento E-W (Az 88°). Los polos de los planos axiales de pliegues similares que afectan a las rocas paleozoicas inferiores poseen un vector promedio de 288° para la Fm. Puntilla de Uspallata y 274° para el Grupo Bonilla, indicando una dirección de acortamiento E-O a ONO-ESE y vergencia occidental. Estos datos coinciden con la dirección de acortamiento calculada para la falla Bonilla (Az 95°) y para la falla El Burro (Az 79°). Sin embargo, si se reconstruye la rotación horaria de hasta 90° del Pérmico temprano tardío, la dirección de acortamiento eopaleozoica sería N-S con vergencia sur. La deformación paleozoica tardía se caracteriza, en el sector oriental, por fallas inversas que afectaron al Grupo Villavicencio y cuyo análisis cinemático indica una dirección de acortamiento NW-SE (Az 133°) y vergencia oriental. En el sector central de la Precordillera, 24 fallas inversas arrojaron una dirección de compresión NNW-SSE (Az 105°). Estos valores coinciden con el sentido de compresión de la falla Uspallata (Az 111°) y con los vectores promedios de polos de planos axiales de los pliegues concéntricos de 89°, 293° y 110° y vergencia tanto oeste como este. Si se reconstruye la rotación post-pérmica temprana, la dirección de acortamiento neopaleozoica sería NNE con doble vergencia. Las volcanitas del Grupo Choiyoi se encuentran afectadas por fallas oblicuas normales sinestrales de rumbo NO y fallas normales de rumbo ONO desarrolladas concomitantemente con el evento magmático. El estudio cinemático de dichas fallas (n=41) indica una dirección de extensión NNE (Az 23°). 93 fallas menores cuyo movimiento se relacionó a la etapa de extensión de la Cuenca Cuyana, arrojaron una dirección promedio de extensión NE-SO (Az 59°), indicando una rotación horaria en la dirección de extensión en el triásico temprano. La dirección de acortamiento ándica calculada a partir del movimiento de las fallas mayores varía entre NO, NE a E-O. A lo largo de todo el sector occidental, fallas de rumbo con orientación NNO a NO y sentido de movimiento levógiro, cortan a las fallas compresivas cenozoicas, indicando una edad más joven para el episodio de deformación transcurrente.
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