IANIGLA   20881
INSTITUTO ARGENTINO DE NIVOLOGIA, GLACIOLOGIA Y CIENCIAS AMBIENTALES
Unidad Ejecutora - UE
congresos y reuniones científicas
Título:
El volcanismo de rift triásico tardío – jurásico temprano y su posible vinculación con el ciclo magmático gonwánico del Grupo Choiyoi
Autor/es:
MARTINEZ, GIAMBIAGI Y LANÉS
Lugar:
San Salvador de Jujuy
Reunión:
Congreso; XVII Congreso Geológico Argentino; 2008
Resumen:
Las unidades que forman parte de la secuencia piroclástica-epiclástica de origen continental interpuesta entre el basamento de la Cuenca Neuquina y el Grupo Cuyo (o Ciclo Cuyano), se conoce en la literatura como Ciclo Precuyano (Gulisano 1981; Gulisano et al. 1984, Legarreta y Gulisano 1989) en el que se incluyen diversas unidades estratigráficas: Formaciones Piedra del Águila, Sañicó, Lapa, Serie Andesítica Liásica, Tobas Barda Alta, Paso Flores, Puesto Kauffman, Planicie Morada, Arroyo Malo, El Freno, Remoredo. Como primera aproximación y por sus relaciones estratigráficas, el Ciclo Precuyano fue ubicado entre el Triásico Tardío y el Jurásico Temprano (Gulisano et al. 1984). Recientes dataciones U/Pb de dacitas y andesitas realizadas por Schiuma y Llambías (2007) arrojaron edades de 199 y 203 Ma. El Ciclo Precuyano está caracterizado por depósitos sedimentarios y volcaniclásticos, depositados en ambiente continental y asociados con un volcanismo del tipo bimodal, que en algunas regiones pueden llegar a ser dominante. La constitución de estas sucesiones varía desde netamente epiclástico, (por ejemplo las Formaciones El Freno y Paso Flores) a mixto (como el caso de la Formación Lapa, en la cual alternan conglomerados y areniscas con basaltos e ignimbritas). Las unidades del Ciclo Precuyano constituyen el relleno de depocentros producto de un fallamiento extensional puro y extensional oblicuo que generó trenes de cuencas de orientación regional ONO y NNO. En el sector Oeste del depocentro Atuel, Lanés et al. (2005) determinaron que las Formaciones Arroyo Malo, El Freno y la sección inferior de Puesto Araya pueden asignarse al Ciclo Precuyano, que constituyen el relleno de sinrift con depósitos de abanicos deltaicos y niveles fluviales, formados durante el lapso Rhaetiano-Sinemuriano Temprano Tardío. Lanés y Salani (1998) caracterizaron a la Formación Remoredo aflorante al Oeste de la localidad de Malargüe, mediante el análisis de las facies piroclásticas fenoandesíticas y fenodacíticas que afloran alrededor de un intrusivo fenoandesítico (Andesita Cerro Negro), donde se reconocieron dos asociaciones de facies: la Asociación de tobas brechosas y la Asociación de tobas. Estas se interpretaron, como brechas coignimbríticas proximales y depósitos de flujos piroclásticos asociados, respectivamente. Las paleocorrientes, estructuras internas y proveniencia de los líticos señalan a la Andesita Cerro Negro como una de las bocas de emisión, sin descartar otras situadas más al Oeste. Las autoras determinaron que las tobas de la sección media de la Formación Remoredo se depositaron en un lago efímero, mientras las restantes lo hicieron bajo condiciones subaéreas. Por otra parte, Llambías et al. (2005) determinaron que la Formación Remoredo en los alrededores del anticlinal de Malargüe, presenta una importante componente conglomerádica epiclástica y carece de intercalaciones de origen volcánico, lo cual indicaría una declinación en la actividad volcánica para esa región. Rubinstein et al. (2005), mediante el estudio petrográfico de la secuencia precuyana del pozo Granito Negro, concluyeron que el volcanismo basáltico de carácter alcalino está vinculado a la etapa inicial del rifting y a la formación de grábenes y hemigrábenes en el sector surmendocino de la Cuenca Neuquina, previo al hundimiento térmico que controló la ingresión liásica de la cuenca. En el ámbito de la sierra de Chacaicó en Neuquén, Franzese et al. (2007) determinaron que la secuencia de sinrift evolucionó en un ambiente volcánico continental controlado por estructuras E-O y NE. Dichos autores dividieron la secuencia en tres secciones: inferior, media y superior. La sección inferior está compuesta por volcanitas andesítico-basálticas y los depósitos de retrabajo sedimentario, con fuertes variaciones de espesor por ser el relleno de cubetas aisladas. En la sección intermedia dominan las rocas piroclásticas riolíticas, mientras que en la superior lo hacen depósitos brechosos y piroclásticos primarios. Las secciones intermedia y superior se encuentran mejor representadas que la unidad basal. Llambías et al. (2007) determinaron que las cámaras magmáticas instaladas en la corteza durante la evolución del Grupo Choiyoi continuaron activas durante el desarrollo de la Formación Cordillera del Viento, Ciclo Precuyano de la Cordillera del Viento. De manera gradual las cámaras fueron extinguiéndose, y dieron paso a fracturas extensionales de la etapa de rift que favorecieron el ascenso de magmas provenientes del manto. El relleno de la Cuenca Neuquina a esas latitudes presenta un gran predominio de material piroclásticos por sobre los clásticos, con respecto a los depocentros más septentrionales, sugiriendo que la actividad volcánica en este sector de la cuenca fue de mayor intensidad. En el presente trabajo se propone que los centros volcánicos que estuvieron activos durante los estadios finales del Ciclo Magmático Gondwánico del Grupo Choiyoi, habrían sido los generadores del material piroclástico que integra el Ciclo Precuyano. El relleno volcánico de los depocentros de las cuencas de rifts del Triásico Tardío-Jurásico Temprano, se vincularía con la Sección Superior del Grupo Choiyoi. Dicha sección de carácter bimodal está constituida por rocas volcánicas (básicas y ácidas) e intrusivas ácidas peraluminosas, todas generadas en un ambiente extensional de intraplaca. Las rocas básicas alcalinas pueden encontrarse intercaladas dentro de las secuencias continentales de rift, junto a flujos piroclásticos y depósitos de caída (Martinez, 2004). Facies volcánicas similares pueden reconocerse en otras cuencas extensionales de rift, tales como la Cuenca Ischigualasto-Villa Unión de La Rioja, la Fm. Puesto Viejo del Bloque de San Rafael en Mendoza y la Cuenca Cuyana de San Juan y Mendoza (Barredo y Martinez, en prensa). También podrían incorporarse los representantes ígneos del Triásico Tardío-Jurásico Temprano, situados en los sectores centrales y occidentales del Macizo Nordpatagónico e interpretados como un magmatismo ácido relacionado a fallas transcurrentes (Rapela y Llambías, 1999). Sobre la base de la distribución geográfica de las unidades magmáticas y sus edades, puede desprenderse que el evento magmático gondwánico habría sufrido una migración de Norte a Sur a través del tiempo, variando también su intensidad. El mismo pudo haber comenzado en la Cordillera Frontal de San Juan y Mendoza, para luego bifurcase, hacia los Bloque de San Rafael, de Las Matras y de Chadileuvú en La Pampa y desplegándose luego hacia el Sur, por el Anticlinal de Chihuido, Cordillera del Viento y por el engolfamiento neuquino, abarcando también la región del Macizo Nordpatagónico en Río Negro. Franzese et al. (2002) determinaron que el Norte de la Patagonia es un área clave en el conocimiento de la evolución magmática gondwánica, ya que en ella se intercalan espacialmente las provincias volcánicas Choiyoi del Permo-Triásico y Chon Aike del Jurásico Medio. Quizá el evento que permita engranar ambas provincias sea el volcanismo Triásico Tardío-Jurásico Temprano, debido a su estrecha vinculación con las cuencas extensionales de rift y con los fenómenos magmáticos previos a la ruptura de Gondwana.
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